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Cuando los puentes sirven de techo


Los puentes elevados vehiculares desde hace varios años cumplen otra misión, aparte de permitir el libre tránsito a los vehículos. Ahora se han convertido en viviendas para decenas de personas que por diferentes motivos no tienen un hogar donde morar.
Hace aproximadamente cinco años los panameños se escandalizaban al observar a indigentes, y "piedreros" dormir debajo de los pasos elevados vehiculares edificados en determinadas intersecciones, como es el caso del puente de la Cervecería Nacional, avenida de Los Poetas, y de San Miguelito.
Igualmente habitan en los puentes ubicados Frente al Mercado de Mariscos, vía Cincuentenario, en las entradas a las barriadas San Antonio y Brisas del Golf y el de la entrada al corregimiento de Pedregal, para mencionar algunos.
No obstante, ante la ocupación de los pasos antes mencionados, ahora hay un grupo que se está ubicando en los puentes sobre ríos, tal como ocurre en el del río Juan Díaz, Río Abajo, el ubicado en la entrada de residencial El Bosque, entre otros.
En un recorrido efectuado por El Panamá América por estos últimos puentes se pudo observar a estas personas realizando sus actividades cotidianas. En el caso del puente sobre el río Juan Díaz, se encontraba un sujeto durmiendo que al ser despertado accedió a hablar, no sin antes solicitar ‘un balboa para el café’, a pesar que era mediodía.
El lugar estaba rodeado de herbazales, tubos de PVC y entre sus pertenencias se observaban, cartones, trozos de sábanas, una vasija con agua y un pedazo de madera que hacía las veces de pared.
El hombre de tez oscura y de entre 35 y 45 años de edad, confesó que se encuentra en esta situación debido al consumo de drogas, principalmente, la piedra. “He tenido que llegar hasta este sitio debido a que no tengo dónde quedarme, en casa mis familiares no me reciben porque les he hecho muchas ‘trastadas’, dijo. “La gente piensa que estoy loco, pero no es así”, aseguró.
Explicó que al principio le daba miedo quedarse allí, pero que ya se acostumbró. “Ya tengo casi un año de estar aquí”, indicó. Precisó que durante el día sale a ‘rebuscarse’ y que viene al puente sólo a descansar.
Reconoció que sus familiares saben que está viviendo en el puente, pero no lo ayudan. De pronto intempestivamente decidió que ya no quería hablar, pues se tenía que ir.
En el caso del puente de la entrada del Residencial El Bosque, el panorama era diferente. Allí apareció una dama que argumentó que no tenía nada que decir porque esa "casa" no era de ella, sino de un mecánico que se encontraba por los alrededores. "Yo sólo soy una amiga del dueño… que por el momento no tengo dónde vivir y como esto no es mío, no puedo hablar", reiteró evidentemente atemorizada.
En el lugar, que está rodeado por alambre ciclón, se pudo observar gran cantidad de ropa colgada en ganchos y a dos perros que acompañaban a la desdichada mujer.
Se trató de ubicar al supuesto dueño del lugar, pero fue imposible, pues no se encontraba por el sector.
Sin embargo, los residentes de las inmediaciones informaron que la persona que vive debajo de ese puente tiene varios años de estar allí y que generalmente se le puede encontrar en una gasolinera cercana.
En el puente de Río Abajo, se ubican debajo del puente una pareja de los denominados "piedreros", los que efectúan todo tipo de situaciones al margen de la moral, según informan algunos trabajadores de una empresa cercana.
A pesar de las constantes quejas por parte de la ciudadanía en general sobre las acciones y el espectáculo dantesco que estas personas producen, no hay autoridad que mediante una labor realmente eficiente disminuya éstos hechos.
En varias oportunidades se ha cuestionado el trabajo que lleva a cabo la Alcaldía de Panamá en este sentido, sin embargo, esta entidad a través de su director de Relaciones Públicas, Ricardo Laviery, ha señalado que esta es una labor que no se le puede atribuir exclusivamente al Municipio de Panamá.
El funcionario aduce que muchas de las personas que pululan por las calles son enfermas, que necesitan el apoyo del Ministerio de Salud, pero que este ente no hace lo propio para colaborar en ese sentido.
Manifestó que el problema de los indigentes debe ser tratado de manera interinstitucional incluyendo a la empresa privada, clubes cívicos y principalmente a los familiares de estas personas.

101 años de Panamá América

 
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