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A cuidar la salud y la vida en carnaval


Fiesta de desahogo, de cuyas virtudes hemos hablado en otras ocasiones. Vamos a abordar, en esta ocasión, sus riesgos. El problema principal está en los excesos. Exceso de velocidad, exceso de licor, excesos en la conducta, exceso de sol, etc. Sería una perogrullada hablar de los problemas que a ello conduce. Pero hay riesgos graves sobre los cuales debemos machacar.
Uno es relativamente reciente, pero mortal. El virus hanta mata a cerca del 30% de los infectados, tratándose de pacientes en buen estado físico. En ancianos y niños, el mal es sencillamente mortal en cerca de la mitad de los casos. Pero es evitable. Primero, hay que evitar dormir en portales y al aire libre, donde podemos estar expuestos a la visita de las ratas de monte, portadoras del virus. Y luego, cerrar puertas, mantener limpia la casa y alrededores, sin levantar polvo y cubriéndose las fosas nasales y la boca, así sea con un pañuelo. En las heces y orina del ratón está el peligro; y cuando se seca más, porque se levanta del suelo en forma de polvo. Por eso, hay que cuidarse.
El SIDA, es otra tragedia. El licor y el desenfreno contagioso conduce a prácticas de sexo inseguro y éste, sencillamente al cementerio tras una vida miserable. Los consejos son harto conocidos; pero otra vez hablamos de lo mismo, de los excesos. Es la vida la que está en juego. En esto las autoridades pueden ayudar mucho evitando los espectáculos degradantes que suelen sucederse en plazas y vías públicas. La permisividad puede conducir a la muerte.
La otra es el alimento y el agua, escasos en esa época. Y es que concurre tanta gente, que satura los pocos restaurantes, proliferando las fondas y ventas ambulantes. El riesgo de intoxicaciones se multiplica. Vea cómo se friegan vasos, platos y cubiertos. Y en el caso del licor, el año pasado murió un joven envenenado con alcohol. El pobre no fue capaz de recordar que el hígado es un órgano frágil, que tiene limitada su capacidad de digerir el alcohol y que, cuando se sobresatura, colapsa y, con él, el cerebro y las demás funciones vitales. En este aspecto, es sabio el dicho: “Es bueno disfrutar del trago, y no que el trago lo disfrute a uno”.
El licor y los continuos cambios de población, son también una invitación segura a un accidente de tránsito. Las estadísticas de muerte en tiempos de carnaval son siempre horribles; y la mayoría de las victimas es gente joven. Lo mejor es andar a pie o en taxi, y movilizarse lo menos posible. Cuidemos la vida propia y la ajena, sobre todo de nuestros seres queridos.

101 años de Panamá América

 
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