De Matemáticas y Español
El reportaje de la profesora Ileana Golcher, recogido en nuestra edición del domingo, sobre las dificultades que presenta la educación panameña en Matemáticas y Español, a nivel primario y secundario, nos merece algunos comentarios. Empezaremos con indicar que son asignaturas claves, que marcan el futuro del alumno por el resto de su vida. Ellas son determinantes para el tipo de carrera que escojan, sus perspectivas laborales y su éxito o fracaso en general.
Las deficiencias en Español, en especial, se vuelven insuperables con el tiempo. El problema mayor de nuestros graduados, secundarios y universitarios, en cualquier carrera, es que no saben leer ni escribir. Y si eso nos hace sentir menos mal, hace algunos años se descubrió en Estados Unidos, que allá tenían el mismo problema. Por alguna razón, los alumnos iban pasando de grado y salían sin que nadie se percatara que eran incapaces de escribir cinco líneas ni de entender un párrafo cualquiera.
La Matemáticas es igual de esencial. Lo principal es que dan al alumno una noción de orden y equilibrio aplicable a todas las cosas. Sin ellas es imposible balancear un simple presupuesto familiar o hacer que rinda un negocio cualquiera, por no hablar de la oportunidad de abrirse paso en actividades de mayor envergadura o de desempeñar carreras tales como la Ingeniería, Arquitectura, Mercadeo, Administración, banca, etc.
Ministerio, educadores y estudiantes, se culpan recíprocamente. Y lo más probable es que todos tengan parte de responsabilidad. Pero, en nuestro concepto, la tienen más los dos primeros. Aquél no es capaz de presentar programas coherentes y modernos; y mucho menos de dotar los recursos humanos y materiales adecuados para una debida. Y los segundos, empujados por la inercia, por la ausencia de propia iniciativa, no quieren entender que no está bien calificar igual con uno (1) a un estudiante que tiene el procedimiento correcto de un problema aunque erróneo el resultado, que a otro que sencillamente garabatea perdido en la nada. Si tan solo ese detalle se entendiera, al menos un tercio de los fracasos en esa asignatura, disminuirían.
Entender el proceso matemático es lo principal. Lo demás lo hacen las máquinas, que las hay para todo. Y ellas, raras veces se equivocan. Pero los profesores no lo entienden. En cuanto al Español, el advenimiento del Internet y las computadoras han implantado la cultura de la copia, del simple teclear "buscar, bajar, copiar, pegar, editar e imprimir". Con eso, se obtiene un precioso cinco (5) en el boletín y un inmenso cero (0) en la vida. Como nuestros alumnos no regresen pronto a los libros, en vez de a las pantallas de vidrio y silicón, se quedarán como lo que son, unos perfectos analfabetos ambulantes.
Las deficiencias en Español, en especial, se vuelven insuperables con el tiempo. El problema mayor de nuestros graduados, secundarios y universitarios, en cualquier carrera, es que no saben leer ni escribir. Y si eso nos hace sentir menos mal, hace algunos años se descubrió en Estados Unidos, que allá tenían el mismo problema. Por alguna razón, los alumnos iban pasando de grado y salían sin que nadie se percatara que eran incapaces de escribir cinco líneas ni de entender un párrafo cualquiera.
La Matemáticas es igual de esencial. Lo principal es que dan al alumno una noción de orden y equilibrio aplicable a todas las cosas. Sin ellas es imposible balancear un simple presupuesto familiar o hacer que rinda un negocio cualquiera, por no hablar de la oportunidad de abrirse paso en actividades de mayor envergadura o de desempeñar carreras tales como la Ingeniería, Arquitectura, Mercadeo, Administración, banca, etc.
Ministerio, educadores y estudiantes, se culpan recíprocamente. Y lo más probable es que todos tengan parte de responsabilidad. Pero, en nuestro concepto, la tienen más los dos primeros. Aquél no es capaz de presentar programas coherentes y modernos; y mucho menos de dotar los recursos humanos y materiales adecuados para una debida. Y los segundos, empujados por la inercia, por la ausencia de propia iniciativa, no quieren entender que no está bien calificar igual con uno (1) a un estudiante que tiene el procedimiento correcto de un problema aunque erróneo el resultado, que a otro que sencillamente garabatea perdido en la nada. Si tan solo ese detalle se entendiera, al menos un tercio de los fracasos en esa asignatura, disminuirían.
Entender el proceso matemático es lo principal. Lo demás lo hacen las máquinas, que las hay para todo. Y ellas, raras veces se equivocan. Pero los profesores no lo entienden. En cuanto al Español, el advenimiento del Internet y las computadoras han implantado la cultura de la copia, del simple teclear "buscar, bajar, copiar, pegar, editar e imprimir". Con eso, se obtiene un precioso cinco (5) en el boletín y un inmenso cero (0) en la vida. Como nuestros alumnos no regresen pronto a los libros, en vez de a las pantallas de vidrio y silicón, se quedarán como lo que son, unos perfectos analfabetos ambulantes.