Debates y algo más
En estos días los capitalinos tuvimos la oportunidad de conocer las ideas y estrategias de los aspirantes a la alcaldía. Fue muy simpático analizar las respuestas de cada uno de ellos, aunque en ocasiones estaban totalmente fuera de contexto. Por ejemplo, el concepto de participación ciudadana es muy singular para Iván Blasser. Este considera que el concepto refiere a actos de caridad. Al menos así ubicó su respuesta, al momento de disertar sobre el tema, cuando indicó que desde hace varios años colabora con un comedor infantil y hace donaciones a diferentes organizaciones. No me imagino cómo lo anterior pueda tener relación con decisiones municipales, proyectos, planeación, vigilancia o el rumbo que anhelan los panameños para su ciudad. Tal vez Martinelli tendrá que buscar un nuevo candidato(a) para el cargo.
Otro punto curioso fue la reacción de Bobby Velásquez cuando Bosco Vallarino ventiló los contratos recientes efectuados por la alcaldía. De inmediato las cámaras captaron un rostro en pánico que al parecer quedó sin argumentos ante semejante herencia partidista. A pesar de sus buenas intenciones, Bobby no supo aprovechar la oportunidad para divulgar sus planes al respecto.
Miguel Antonio Bernal, además de su rico intelecto, posee un manejo escénico envidiable. Según la encuesta, es uno de los más idóneos para el cargo. Su idea es clara; ceñirse a las reglas no sólo es aplicar la ley, también es evitar la impunidad.
El candidato Miguel Batista se quedó en los ´70. Los políticos deben tener claro que los ciudadanos no estamos sordos, y que no es necesario gritar al micrófono para que sus planteamientos queden claros. Al contrario, son los gritos los que impiden absorber las ideas y distraen la concentración de quien escucha.
Los ciudadanos queremos oír programas de evaluación y rendición de cuentas de los proyectos que piensan ejecutar los candidatos. Para tal efecto, deberían empezar a restablecer la confianza en los partidos políticos y fomentar el respeto hacia las instituciones. Así, pues, estos ejercicios debe aprovecharlos el elector con inteligencia cuando decida el rumbo, en este caso, de la capital.