Decisiones sobre el transporte
Una familia de recursos medios desea cambiar su viejo carrito: pequeño, caluroso e inseguro. La familia ha crecido y seguirá creciendo. Un vendedor ofrece un helicóptero: velocísimo, conveniente y con financiamiento. Otro presenta una gran camioneta a todo lujo. Aunque ambos son deseables, el presupuesto familiar no podría cubrir sus gastos operacionales. Sabiamente, la familia se había inclinado por un vehículo espacioso, moderno, seguro y con aire acondicionado que llenaría sus necesidades sin sacrificar a sus otras prioridades por un transporte lujoso. Inexplicablemente, se está comprando otro carrito, que aunque nuevo, con aire acondicionado y mayor seguridad, desde ahora ya le queda chiquito a la familia y sus viajes, que serán cada vez más largos.
El Transmóvil, como el carrito nuevo para la familia, resuelve muchos problemas del transporte existente. Ambos hubieran sido soluciones adecuadas, pero 10 años atrás.
En el 2006 parecía inminente que se establecería un moderno sistema integrado de bus rápido, adoptado en los últimos 15 años por casi 40 ciudades alrededor del mundo tras su desarrollo en Brasil. En sus rutas troncales, estaciones protegidas con pago al entrar tienen rampas para subir al nivel del piso de sus buses especiales. Equipados con entre tres y cinco puertas anchas sin escaleras, se puede entrar y salir de ellos en mucho menos tiempo. Por tener la capacidad de tres o cuatro buses normales, cada uno lleva más personas por galón de diesel o gas y por salario de conductor, reduciendo el costo operacional. Son articulados para poder operar en calles urbanas: en Quito, Ecuador, transitan hasta por las calles estrechas del centro colonial.
Carriles exclusivos les permiten avanzar más que los autos en las horas pico, aunque tengan estaciones tan cerca como 500 metros una de otra. Un carril troncal por dirección, lo necesario para una ciudad como Panamá, quita menos espacio a los autos que los "diablos rojos", que se pasan y paran dondequiera. Las transferencias entre rutas, troncales, expresos (por las autopistas sin paradas intermedias) y alimentadores, se hacen sin pago adicional en terminales de acceso controlado, reduciendo el costo para los usuarios. Se paga solamente una vez, al entrar al sistema, y se toma cualquier tipo de ruta las veces que sea necesario para llegar al destino deseado.
Con pocas excepciones, producto mayormente de decisiones políticas erradas, estos sistemas sirven bien a ciudades aun bastante mayores que Panamá. Acortan el tiempo de viaje, y atraen a conductores que prefieren ahorrar gasolina o llegar más pronto a su trabajo. Pero, según parece, el nuevo Transmóvil no tendría ninguna de estas ventajas.