Delincuencia juvenil y rehabilitación
El incremento de la criminalidad entre la juventud panameña es sintomático de enfermedad nacional e indiferencia negligente.
Nuestros gobernantes tienen la obligación de determinar las causas precisas del comportamiento delincuencial entre nuestros jóvenes y auspiciar el estudio de nuestras instituciones correccionales que mantienen en reclusión a transgresores juveniles, para determinar su labor efectiva en la rehabilitación de los reos.
Aunque es desafortunado cada vez que un menor es encarcelado, el período de confinamiento no debe ser malgastado. Una institución que tiene control completo del tiempo, movilización y privilegios de un menor, puede también controlar su hábito de estudio, entrenamiento vocacional y actividad productiva, y crear experiencias positivas de convivencia en grupos. Tienen además, la oportunidad singular de inculcar una apreciación de ciudadanía y responsabilidad en el joven antisocial bajo su cuidado.
Es oportuno también valorar nuestro sistema judicial y la meritoria escogencia de jueces que determinarán el futuro de los privados de libertad. El rol del juez debe elevarse a un plano de moral incuestionable donde no caben favoritismos ni sesgos.
Gran parte del resentimiento entre la gente pobre que han delinquido se intensifica en los tribunales de justicia al ver los tratos preferenciales dado a delincuentes ricos.
Por otro lado, las estadísticas de reincidencia criminal indican claramente que la rehabilitación no es tema dominante en las prisiones de nuestro país; más bien operan como instituciones de castigo. Debe haber un nuevo enfoque sobre rehabilitación en todas las cárceles del país. Desde el primer día que un convicto entra en prisión, debe ser animado a someter su patrón de comportamiento a las normas del mundo externo.
Su período de reclusión debe ser de preparación diaria para retornar a ese mundo externo y no una lucha diaria para sobrevivir en ese mundo extraño de confinamiento.
Los convictos deben recibir oportunidades de entrenamiento y de trabajo con recompensa decente; parte sustancial de su emolumento puede ser enviado a su familia; de tal forma el convicto puede tener un sentido continuo de apoyo a su familia.
Un ex convicto rehabilitado que ha pasado cinco años sin quebrantar ninguna ley establecida, debe poder presentarse ante alguna junta o tribunal de justicia para pedir que su récord policivo sea archivado sin que pueda hacerse público a menos que vuelva a cometer algún otro delito.
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