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Democracia y Medios


El papel desempeñado por los medios de comunicación social -no todos, por supuesto- en los últimos 15 años de gobiernos oligárquicos, neoliberales post-invasión y, particularmente, en la actual coyuntura política (reforma constitucional y tránsito de un gobierno a otro), nos obliga a preguntar por el tipo de sociedad que deseamos vivir y por el modelo de democracia que queremos en nuestro país.
La disyuntiva es clara y se reduce a dos opciones: Una democracia participativa donde la gente tiene a su alcance los recursos para actuar de manera significativa en los asuntos del Estado y de su administración (gobierno), y en la cual los medios de información son libres e imparciales.
O, por el contrario, una democracia formal caracterizada por el dominio gamonalista y la práctica de clientelismo político y en la que los medios de comunicación son utilizados como instrumento de "domesticación" de la opinión pública, hasta convertir a la mayoría de los ciudadanos en un rebaño desconcertado.
Y es que la invasión militar estadounidense a Panamá, no sólo defenestró la dictadura militar del demonizado "MAN" y acabó con el régimen autoritario que había agotado su agenda de dividir y desorganizar al pueblo panameño, sino que la acción de la soldadesca yanqui también dio lugar al cambio de la vieja oligarquía liberal por la oligarquía neoliberal y, sobre todo, a un nuevo tipo de democracia en la cual la clase especializada, el estamento pensante o élite intelectual (capas medias profesionales) estaban debidamente entrenadas e ideologizadas para trabajar al servicio de los nuevos amos: La oligarquía neoliberal y de la plutocracia (8% de la población panameña); mientras al resto de los istmeños se les privaba, cada vez más, de cualquier posibilidad de organizarse para evitar los problemas que pudieran causar, dada su condición de rebaño desconcertado.
En lo sucesivo, el pueblo deberá conformarse con sentarse frente al televisor y masticar religiosamente el mensaje de los voceros oficiales y oficiosos de la oligarquía neoliberal. La vida del panameño de a pie consiste en eso. Puede que algún osado u osada (¿Miguel Antonio, Maribel?) crean que hay algo más, pero muy pronto se dan cuenta que están solos y que es una locura pensar que hay otra cosa. Dicho comportamiento ha quedado harto demostrado con el resultado de los comicios del 2 de mayo pasado, el cual se traduce en el éxito del "marketing" político-electoral, victoria mediática y triunfo espectacular de la propaganda al servicio de la democracia restringida y de la cúpula neoliberal. Como también explica, la aparente, falta de conciencia cívica y de interés ciudadano con respecto a la propuesta de reforma constitucional, no del PRD, como erróneamente algunos señalan, sino del concubinato escandaloso de empresarios (APEDE, Cámara de Comercio y Agricultura de Panamá, etc.) con los líderes de partidos políticos como el PRD, PP y Arnulfista.
¿Cómo explicar, entonces, el consenso alcanzado entre el país político y la sociedad civil para presentar el proyecto de reformas de la Constitución a la Asamblea Legislativa? Sencillamente, mediante la manipulación de la opinión pública, a través de algunos medios televisivos, radiales y periodísticos; es decir, producir en la gente, mediante el uso de estas técnicas mediáticas de propaganda, la reacción de aceptación de algo inicialmente no deseado. ¿Y qué era lo que no deseaba el pueblo, expresado en todas las encuestas de opinión del último año? Los panameños, de todas las condiciones sociales de forma abrumadoramente mayoritaria, no deseaban que el cambio constitucional se diera mediante una reforma aprobada por el Legislativo, por el contrario, se inclinaba por el llamado o convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente.
Pero la nueva camada de políticos neoliberales próximos a acceder al Poder, muchos de ellos educados en universidades estadounidenses, continuaron desarrollando en el marco de las reformas constitucionales sus ideas de manipulación de la información, basados en una teoría bastante elaborada sobre la democracia progresiva de Walter Lippman, en su tiempo decano de los periodistas norteamericanos e importante analista político; según este señor, en una democracia con funcionamiento adecuado hay dos clases de ciudadanos, que cumplen a su vez, dos actividades básicas: "En primer lugar, los ciudadanos que asumen algún papel activo en cuestiones relativas al gobierno y la administración. Es la clase especializada formada por personas que analizan, toman decisiones, ejecutan, controlan y dirigen los procesos que se dan en los sistemas ideológicos, económicos y políticos y que constituyen un porcentaje pequeño de la población". Y, por otro lado, está lo que el propio Lippman denominó el "rebaño desconcertado". Del cual, según el periodista yanqui, hay que protegerse cuando brama y pisotea. Porque su quehacer en esta democracia neoliberal es el de ser mero espectador en vez de participante activo. En consecuencia, corresponde a individuos -comunes y corrientes- como usted y como yo, actuar de forma mancomunada y consciente para decidir qué democracia aspiramos: Una neoliberal, excluyente, de totalitarismo auto impuesto en la que el rebaño desconcertado se encuentra marginado, dirigido y amedrentado; o, una participativa, libre, solidaria y popular. ¡Así de sencilla es la cosa!
*Coordinador del Movimiento Democrático Torrijista (MDT).
El recién nombrado ministro de Finanzas de Francia, Nicolas Sarkozy, está empeñado en instrumentar cambios para así ganar apoyo para su campaña presidencial en 2007. Schroeder también quiere acelerar las reformas para que la economía haya mejorado para las elecciones de 2006.
No hay duda que los políticos europeos tendrán que trabajar sobre tiempo para dar marcha atrás en políticas económicas equivocadas de las décadas recientes.
* Analista de TechCentralStation.com.
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101 años de Panamá América

 
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