default

Despidiendo a Eloy


Hace como cinco años conocí a Eloy en un desayuno que iniciaba la formación del círculo de columnistas. Le pregunté si era familia de los Grimaldo de Colón y me contestó que su apellido era Grimaldos con “s”. Estuvimos activos por poco más de un año y él siempre asistía a los almuerzos y a las conferencias de invitados especiales. Con la política el círculo se desvaneció, pero la mayor parte de su componente siguió escribiendo en los distintos periódicos locales.
Eloy se destacó. Sus artículos se producían varias veces en la semana y en distintos diarios. También reproducía anécdotas y poesías de Internet. Todo lo que producía, yo lo leía con interés porque había sabiduría y don de gente en ello. Seguí con curiosidad la querella que puso por la edificación de un inmueble fuera de proporción en determinada área. Sé que ganó el caso y eso me llenó de satisfacción. Eloy escribió un artículo sobre la corrupción, el cual recorté como un tesoro. Fue valiente y veraz. Hizo un libro recopilando sus escritos publicados a esa fecha, y tuvo a bien obsequiarme una copia.
De pronto sus artículos cesaron. Lo sabía tan hábil que me imaginé que su sabiduría y su energía las estaba dedicando a alguna empresa. Me causó mucha tristeza conocer, por medio de un aviso en este diario que nos dejaba para siempre. Recé en silencio y recordé las palabras de Elizabeth Lukas en su obra “En la tristeza pervive el amor”, que dedico a su esposa: “Vivir para decir adiós significa vivir sin miedo a la muerte, sin desesperación ni tragedias. Es decir, saber aceptar con alegría la vida, tal como se nos presenta”. El así lo quería.
¡Adiós Eloy!

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América