default

Después de la victoria de Bush


El presidente norteamericano, George Bush Jr., logró lo que sólo dos presidentes de su país han conseguido además de él, Franklin D. Roosevelt y Bill Clinton, mandatarios extraordinariamente carismáticos. ¿Lo es también Bush? No realmente. Su triunfo con la toma del Congreso cabalgó sobre los lomos del furor bélico, más que sobre sus dotes personales. Este detalle es relevante para visualizar lo que viene.
La guerra con Irak se sabe casi inevitable, salvo la incondicional y anticipada capitulación de su Presidente Sadam Husseim. Palestina, por el mismo lado, debe ir olvidándose por al menos esta década, de su estado independiente, salvo que dimita lo fundamental de sus aspiraciones. Bush apuntará aún más la cuña de Israel como muro de contención del Islam y el fundamentalismo árabe en el Medio Oriente.
La guerra en Colombia recrudecerá y la presión sobre nuestra frontera en Darién será mucho mayor. También se incrementará la inmigración desde el vecino país, incluyendo la de personas y capitales indeseables que usarán a Panamá como zona de descanso y enfriamiento, en tránsito hacia países más grandes y, como peor, un centro de sus operaciones en otros lares.
No creemos que el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) avance un milímetro, con todo y que esté previsto su comienzo para el 2005. La industria norteamericana está débil y apenas asimila a duras penas los efectos de la unión aduanera con Canadá y México tras el Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Lo más seguro es que, bajo presión de ese poderoso sector, opte por el paso más cauteloso y parsimonioso de los tratados bilaterales dando prelación a Chile y Centroamérica. De ningún modo tragará más de lo que pueda de inmediato asimilar. No hará una apertura a ciegas pese a contar ahora con el ansiado "fast track", el equivalente comercial, a la carta blanca que le dio el Congreso para hacer la guerra.
Bajará los impuestos de su país, porque no tiene otra opción. Ya ha dejado a la Reserva Federal sin margen para reducir los intereses, colocándolos cerca de cero, sin lograr con ello que la economía arranque. Tampoco le queda mucho margen con el presupuesto de la nación, habiéndose gastado en pocos meses el multimillonario superávit que le legara su predecesor, Bill Clinton, y colocado en acelerado déficit sus finanzas.
Se elevarán los precios del petróleo y Cuba caminará como nunca antes al borde del abismo. El exilio de la isla obtuvo otra victoria trepidante ratificando a Jeff Bush, hermano del mandatario, en la gobernación de Florida. La tentación de colocar a la amada isla en la lista del próximo después de Irak, será enorme; y eso para los latinoamericanos es inadmisible.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América