default

Después de las reformas


CONCLUYÓ una etapa necesaria para comprender el rumbo y el estilo de gobierno de ahora en adelante. Inicia otra, no menos fácil, pero de seguro con experiencias asimiladas de lo que no se debe hacer.
Tuve la oportunidad de plantearle al Sr. Presidente la importancia que tenía, para el manejo de los complejos temas por venir, el modelo que surgiera de todo el proceso de consulta y participación que se diera en torno a la reforma fiscal aprobada. El modelo seguido será referencia obligada, le dije. Si la experiencia era constructiva, es decir, que el resultado reflejara el producto del consenso o, al menos, lo más cercano a éste, los demás temas se podrían trabajar con menos sobresaltos y una real participación nacional. No creo que este modelo haya prevalecido. Los aportes y sugerencias que de alguna manera todos hicimos, no surtieron ningún efecto real. Sirvieron para lograr algunos cambios cosméticos al proyecto original, a manera de concesión, so pretexto de real consulta.
Creo sinceramente que el país entero opinó y aportó, cada quien desde su perspectiva. Sin coordinación alguna, todos destacamos los efectos negativos de algunos aspectos de la reforma, pero nada sucedió. Ahora, el veredicto del tiempo ubicará la responsabilidad donde corresponda, y pronto.
Cuando tuvimos la ocasión de asistir a la Comisión de Hacienda percibí varias cosas. La primera, la poca atención que a los distintos planteamientos que vertíamos le ponían los diputados de gobierno. El lenguaje corporal era, salvo excepciones contadas, de un no me importa total. Lo segundo, el poco conocimiento técnico del impacto que en distintas formas producirá la reforma. A cualquier planteamiento técnico, le seguía una respuesta politiquera. El tercero, observé al viceministro Mirones atento en todo momento de lo que estaba ocurriendo, aunque la respuesta que nos dio a los partidos de oposición-con la que no me siento en nada aludido-no era cónsona con el interés que se puso en presentar una postura distinta. Cumplimos con una misión indelegable. Por lo menos, a diferencia de los gremios, teníamos otra oportunidad en el pleno con los miembros de las distintas bancadas, actuación que salvo excepciones, tampoco fue lo que debió ser.
Pero vienen otros estadios de acción. Como dije, el mal sabor que deja este proceso, ha producido un distanciamiento natural del gobierno con los más importantes sectores del país vital. Esa distancia, creo yo, será duro recortarla, ya que hay de por medio un factor de credibilidad que jugará su papel de una manera insoslayable.
Por otro lado, en el tema de la CSS, que espero no sea abordado en sesiones extraordinarias, se deberán hacer propuestas, por el gobierno, que ya llevan un rechazo tácito de importantes y polémicos sectores que no van a ceder su posición ni sus derechos. Comprendo que el tema es nacional, como también lo era el de las reformas fiscales, pero el tratamiento como tal se hace difícil, salvo que exista un compromiso, que no veo en esta instancia, de que se construirá el mejor de los consensos. Como dije, la estatura del estadista no es gobernar imponiendo por mayoría sus políticas. Es construir consensos, a pesar del poder que tiene, con una visión de país planteada entre todos. Un gran reto por definir.
Será difícil el escenario a seguir. Para el tramo que viene habrá que romper barreras y construir nuevos puentes, cosa que tomará tiempo y muchos compromisos públicos para saldar el efecto dejado por una acción que se ha tomado por muchos sectores como de burla frente una sincera participación ciudadana. Eso afecta, pero no impide, si de verdad hay voluntad de allanar posturas y no de propiciar la confrontación de sectores contra sectores. Como dije en la Cámara de Comercio, nada de lo sucedido me sorprende, pero no por eso dejo de preocuparme por la suerte que corra el país, si se continúa gobernando a contra vía de la gran mayoría de los sectores que componen la actividad nacional.
En tanto, la encuesta de la CID/Gallup, preparada para Panamá América y RPC Radio y Televisión, reveló que un grupo de panameños considera que la única manera de ponerle un freno a las medidas contra el pueblo es pasando a las calles, creando disturbios y tirando piedras.
Esto refleja, según la encuesta, un país donde la institucionalidad no es fuerte y no se encuentran otras formas de resolver los problemas sino por actos físicos, quizás violentos.
Detalla que 3 de cada 4 panameños se opone a que se aumente la edad de la jubilación como una solución al grave problema que enfrenta el Seguro Social. En cuanto a los principales problemas que el presidente Torrijos debiera afrontar, el 39% de los entrevistados considera que es el desempleo, mientras que el 17% plantea que debe ser el tema de la CSS.

  • El Frente Nacional por la Defensa de la CSS llamó a la ciudadanía a que se mantenga en estado de alerta ante las reformas.

  • Califica las modificaciones del Gobierno de Torrijos como "reformas de la muerte".

  • Advierte que los cambios se aprobarán "a tambor batiente" como las reformas fiscales.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América