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Diálogo: el Plan Colombia


Sobre el Plan Colombia, he expresado opiniones coincidentes con las de otras muchas personas que se han interesado y se interesan en el tema. Hemos concordado en expresar las dificultades que presenta un Plan que, con el correr de los días, las semanas y los meses, a veces parece estar en proceso de conceptualización y otras veces parece estar en proceso de ejecución.
El Plan Colombia es una creación colombiana, originado en problemas colombianos, que los colombianos desean y se esfuerzan por resolver. Es, pues, un plan nacional, pero que, de acuerdo con declaraciones del presidente Andrés Pastrana, tiene la singularidad de no poder realizarse sin la ayuda externa.
Hay motivos importantes que justifican tratar nuevamente el tema. Por un lado, está la visita que hizo el presidente Pastrana, el 27 de febrero, al presidente Bush en la Casa Blanca. Por otro lado, en los días feriados de carnaval tuve la oportunidad de leer el Informe auspiciado por el Consejo de Relaciones Exteriores (The Council on Foreign Relations) y el Diálogo Interamericano (The Inter-American Dialogue), titulado "Hacia un grado mayor de Paz y Seguridad en Colombia - Forjando una política constructiva de los Estados Unidos". Este Informe fue preparado por un grupo independiente de prominentes personalidades norteamericanas y latinoamericanas, co-presidido por el ex gobernador de la Florida Bob Graham, actualmente senador demócrata por ese Estado, y por el ex consejero para la Seguridad Nacional, Brent Scowcroft, quienes tuvieron como asesores a personalidades representativas de la vida colombiana.
La entrevista del mandatario colombiano con el presidente Bush fue comentada inicialmente en la prensa panameña con cierta parsimonia, propia de un miércoles de ceniza. Pero ya el jueves 1" de marzo, los comentarios eran más sustantivos:
El presidente Pastrana invitó al presidente Bush a incorporar a Estados Unidos en las conversaciones de paz que han sido reanudados desde hace 15 días. El 8 de marzo habrá una reunión en la zona de distensión, en la cual participarán no sólo representantes del gobierno colombiano y de los grupos guerrilleros, sino también representantes de los partidos políticos y de algunos países invitados.
El presidente Bush declinó la invitación y respondió que "ese es un tema que los colombianos y el Presidente de Colombia pueden manejar. Nos gustaría ayudar a Colombia de cualquier manera para lograr la paz. Estaremos complacidos de ayudar a su economía en el área comercial, pero no estaremos en las negociaciones". Reuniones de esta naturaleza no han sido viables desde que la guerrilla mató a tres norteamericanas en 1999.
El presidente Bush expresó que está consciente de que el problema del narcotráfico sería menos grave si en Estados Unidos no existiera la conocida y desmedida demanda de estupefacientes.
Los analistas colombianos en Bogotá, consideran que el Presidente Pastrana cumplió con los objetivos de su viaje, excepto en el tema de la paz.
En contraste con estas apreciaciones, la prensa norteamericana publicaba el martes pasado, que muchos miembros del Congreso se muestran escépticos acerca de la habilidad de Colombia de progresar en su lucha, ya sea contra los capos de la droga o contra los bien financiados grupos de la guerrilla. Sobre el particular, aducen que los recientes ataques de la guerrilla a helicópteros que transportaban trabajadores de contratistas norteamericanos son motivo de preocupación en la Colina del Capitolio, en donde hay quienes creen que es cuestión de tiempo que se produzcan bajas norteamericanas.
Desde la perspectiva latinoamericana es también preocupante que algunos órganos de opinión de los Estados Unidos enfaticen que la política latinoamericana de la administración Bush, y su posición frente a Colombia no ha sido definida, dada la circunstancia de que éste no ha nombrado ni al Zar de las Drogas, ni al nuevo Sub-Secretario de Estado para Asuntos Latinoamericanos, en reemplazo de Peter Romero.
A la luz de estos antecedentes, es pertinente plantearse algunas interrogantes: ¿Puede considerarse que las expresiones del presidente Bush corresponden estrictamente a una reafirmación del compromiso de Estados Unidos con el Plan Colombia? Si se toma en cuenta que desde el 21 de enero del 2001 hay un nuevo gobierno en Washington, la pregunta va complementada con la hipótesis de que la Administración Bush podría introducir innovaciones en las estrategias, objetivos y limitaciones que se propuso el gobierno del presidente Clinton con respecto al Plan Colombia. Dicho de otro modo, creo que es apropiado imaginar que el nuevo equipo de Seguridad Nacional dirigido por Condolezza Rice; del Departamento de Estado encabezado por Colin Powell, y del Pentágono bajo el mando de Donald Rumsfeld, podrían estar manejando diferentes parámetros.
Esta hipótesis me induce a volver a referirme al Informe mencionado más arriba, el cual sin duda constituye un considerable esfuerzo de un grupo independiente de los Estados Unidos para hacer aportes de reflexión y propuestas para la solución del problema colombiano. Los autores de este Informe piensan que el Plan Colombia, aunque acierta en establecer amplios objetivos, "es más un catálogo de problemas que una estrategia coherente para la acción".
Asimismo recomiendan que los Estados Unidos se involucren en Colombia de forma multivalente, abarcando los aspectos militares, políticos, diplomáticos, financieros, económicos y sociales. Previenen a la clase política americana sobre los riesgos de involucrarse en el problema colombiano, pero consideran, sin embargo, que no involucrarse constituiría un riesgo mayor para los intereses americanos en Colombia y en la región. Afirman que el problema colombiano no debe ser estudiado, ni ser materia de decisiones tomadas de acuerdo con un enfoque de soluciones rápidas.
Además del cuerpo principal del Informe, el documento que lo contiene incluye opiniones adicionales entre las cuales se encuentra la de Mathea Falco, quien sirvió en el pasado como Sub-Secretaria de Estado para Asuntos Internacionales de Estupefacientes. Según ella, "el paquete de ayuda de Estados Unidos descansa demasiado en equipos de alta tecnología, especialmente helicópteros Black Hawk, cuya operación y mantenimiento resulta difícil para los colombianos sin la ayuda de los Estados Unidos. Esa ayuda requeriría un número significativo de personal técnico americano, los que serían blanco de represalias de los grupos guerrilleros. Si los ataques se multiplican contra el personal de los Estados Unidos operando en Colombia, los Estados Unidos enfrentarían un predicamento: o se aumenta la presencia de militares americanos armados o se retiran los asesores". La señora Falco agrega que "una fuerte acción diplomática de los Estados Unidos, podría acercar al gobierno y a las distintas facciones guerrilleras a la mesa de negociación. "Estoy convencida - concluye- de que es compatible con los intereses nacionales de los Estados Unidos, ayudar a que finalice la actual crisis en Colombia a través de medios diplomáticos".
No está claro si se refiere a diplomacia bilateral o diplomacia multilateral. Si se refiere a la última, la Sra. Falco estaría proponiendo que la cuestión colombiana sea tratada en el ámbito de las Naciones Unidas o en el ámbito de la OEA o en ambos. Las dos organizaciones han institucionalizado el principio de no intervención y el derecho de libre determinación de los pueblos.
Los actores del Informe son más explícitos cuando expresan que "para que el involucramiento de Estados Unidos en Colombia sea más efectivo y legítimo, es esencial un fuerte enfoque multilateral". Los esfuerzos de Estados Unidos para movilizar recursos de otros países en el hemisferio, de instituciones multilaterales y de la Unión Europea en apoyo de los objetivos en Colombia, son vitales. El núcleo de los desafíos son regionales y globales y necesitan ser comprendidos y tratados como tales".
A los demás países de la región, especialmente a los países vecinos de Colombia, se nos planteará el problema de fijar y cumplir una política que, con legitimidad indiscutible, debe fundarse en los genuinos intereses de nuestros propios pueblos.

101 años de Panamá América

 
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