Diálogos y diálogos
Cuando un miembro del PRD lanzó la idea de hacer un Diálogo Nacional para arreglar la economía del país, la Sra. Presidenta la acogió e inmediatamente se organizó la comisión que trabajaría en ese sentido. Personalmente me pareció positivo y así lo escribí, dando apoyo al trabajo que pudieran realizar y contraria a la opinión de la mayoría que creía que sería un fracaso.
Hoy vemos su resultado final y debemos estar satisfechos del trabajo que llevaron a cabo sus componentes, representantes de diferentes sectores de la sociedad y que, con buena voluntad, lograron un consenso en el uso del Fondo Fiduciario. Así es cuando esa voluntad existe, cuando se quiere de veras trabajar por la Patria y por solucionar las necesidades de los ciudadanos. Ahora quisiera escuchar a aquellas voces que tanto hablaron contrarios a ese Diálogo. Están callados al ver que sus profecías no se cumplieron y todo resultó bien.
Simultáneamente, el PNUD organizó las reuniones de Diálogo para la Reforma de la Educación y para el Seguro Social. No sé a ciencia cierta a dónde terminará el primero, porque me parece que existen muchos intereses creados en las diferentes partes. Los técnicos halan hacia lo suyo; los educadores hacia lo de ellos. Esto es una impresión personal. Espero que, al final, salgan conclusiones que realmente arreglen la educación en nuestro país. Tendría que hacer varias preguntas a ese diálogo. Me gustaría saber si han tomado en cuenta cosas básicas en los cambios que necesita nuestra educación y el currículo. La formación de los panameños está en manos de las conclusiones que de allí salgan. Me consta que han hecho un trabajo extraordinario. Pero, nuevamente digo, se tropiezan los intereses encontrados y ojalá hayan depuesto las partes.
El Diálogo por el Seguro Social tiene la obligación de avanzar por el bien de la institución más importante de Panamá y no podemos dejarla morir de inanición. Este sí fue un difícil trago desde el principio; mientras unas partes venían predispuestas con ideas preconcebidas, otras no querían ceder en la opinión sobre el Seguro. Afortunadamente se ha visto buena voluntad de las partes y, poco a poco, ha salido la verdad de los contrarios como parte de las propias. Si unimos las concordancias en vez de sacar las divergencias, resulta positivo el diálogo y las conversaciones se facilitan
Espero que hayan conversado sobre la conveniencia de buscar solución a los beneficiarios, al sistema de atención médica obsoleto y que no logra satisfacer a los asegurados. Tampoco el sistema de elección y compra de medicamentos es suficiente para mantener al día la existencia de los mismos en la farmacia. Mientras no reformen profundamente la ley orgánica y saquen la mano los politiqueros y los ideólogos extraños, el Seguro no mejorará y continuaremos con el desastre que es.
Escuché que se habían nombrado más de cuatro mil empleados hace poco. No hay fondos que aguante con esto. Arreglemos la parte administrativa, la médica y la financiera; de lo contrario perderemos lo que les queda a los pobres. El Ministerio de Salud debe dejar de apoyarse en el Seguro. Eso fue hecho en tiempos de los militares. Ahora pasó y debe modernizarse el sistema. Ojalá que este diálogo llegue a un fin satisfactorio, igual que el de la Educación. Los intereses son grandes, pero espero que comprendan que hay que deponerlos.
Hoy vemos su resultado final y debemos estar satisfechos del trabajo que llevaron a cabo sus componentes, representantes de diferentes sectores de la sociedad y que, con buena voluntad, lograron un consenso en el uso del Fondo Fiduciario. Así es cuando esa voluntad existe, cuando se quiere de veras trabajar por la Patria y por solucionar las necesidades de los ciudadanos. Ahora quisiera escuchar a aquellas voces que tanto hablaron contrarios a ese Diálogo. Están callados al ver que sus profecías no se cumplieron y todo resultó bien.
Simultáneamente, el PNUD organizó las reuniones de Diálogo para la Reforma de la Educación y para el Seguro Social. No sé a ciencia cierta a dónde terminará el primero, porque me parece que existen muchos intereses creados en las diferentes partes. Los técnicos halan hacia lo suyo; los educadores hacia lo de ellos. Esto es una impresión personal. Espero que, al final, salgan conclusiones que realmente arreglen la educación en nuestro país. Tendría que hacer varias preguntas a ese diálogo. Me gustaría saber si han tomado en cuenta cosas básicas en los cambios que necesita nuestra educación y el currículo. La formación de los panameños está en manos de las conclusiones que de allí salgan. Me consta que han hecho un trabajo extraordinario. Pero, nuevamente digo, se tropiezan los intereses encontrados y ojalá hayan depuesto las partes.
El Diálogo por el Seguro Social tiene la obligación de avanzar por el bien de la institución más importante de Panamá y no podemos dejarla morir de inanición. Este sí fue un difícil trago desde el principio; mientras unas partes venían predispuestas con ideas preconcebidas, otras no querían ceder en la opinión sobre el Seguro. Afortunadamente se ha visto buena voluntad de las partes y, poco a poco, ha salido la verdad de los contrarios como parte de las propias. Si unimos las concordancias en vez de sacar las divergencias, resulta positivo el diálogo y las conversaciones se facilitan
Espero que hayan conversado sobre la conveniencia de buscar solución a los beneficiarios, al sistema de atención médica obsoleto y que no logra satisfacer a los asegurados. Tampoco el sistema de elección y compra de medicamentos es suficiente para mantener al día la existencia de los mismos en la farmacia. Mientras no reformen profundamente la ley orgánica y saquen la mano los politiqueros y los ideólogos extraños, el Seguro no mejorará y continuaremos con el desastre que es.
Escuché que se habían nombrado más de cuatro mil empleados hace poco. No hay fondos que aguante con esto. Arreglemos la parte administrativa, la médica y la financiera; de lo contrario perderemos lo que les queda a los pobres. El Ministerio de Salud debe dejar de apoyarse en el Seguro. Eso fue hecho en tiempos de los militares. Ahora pasó y debe modernizarse el sistema. Ojalá que este diálogo llegue a un fin satisfactorio, igual que el de la Educación. Los intereses son grandes, pero espero que comprendan que hay que deponerlos.