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Dinero fácil: atraso


Por esos avatares de la vida y por nuestra envidiable posición geográfica, amparados por los tratados del Canal de Panamá, desde muy temprano obtuvimos el convenio de la moneda con los Estados Unidos, que permitió que el balboa corriera a la par del dólar. Así las cosas, nos acostumbramos a manejar esa moneda con tanta libertad, que para cualquier ciudadano tener en su bolsillo cantidad de la misma era costumbre. Los negocios florecieron al calor de esta coyuntura, ya que el papel moneda que circuló y sigue circulando es el dólar. Jamás hemos tenido el alza y baja que se dan en los países vecinos con los cambios que a diario se producen, que afecta a las economías imperantes.
Siendo como somos un país de comercio y servicio, nos descuidamos de fomentar pequeñas industrias, ya que más fácil era comerciar con la moneda que, sin ser nuestra, la manejamos a nuestro libre arbitrio que empeñarnos en negocios, que podían ser inseguros.
¿Adónde hemos llegado? Con el retiro de los norteamericanos de nuestro suelo, no tenemos la capacidad de producir y los dólares cada día son más difíciles de conseguir, con el consiguiente perjuicio de nuestro pueblo que, agobiado por el hambre, trata de encontrar ese dinero fácil al que nos acostumbramos, que ya no nos llega. La cantidad de desempleados continúa en aumento, no se perciben soluciones a corto plazo y la inseguridad es mayor cada día. Robos a mano armada, asesinatos, secuestros y el desorden en el tránsito son insoportables.
Para qué seguir enumerando fallas.
Nada más que miremos nuestros vecinos, la república de Costa Rica. Comprando dólares permanentemente para subsistir, pero industrializando ese gran país, que hoy es espejo donde se puede mirar toda la América, con una economía envidiable, amén de una democracia sin tacha, ejemplo para todas las naciones del orbe.
Es cierto que la economía anda dando tumbos por condiciones adversas por todos conocidas, y más aún por los terribles acontecimientos acaecidos en Nueva York, que tomaron por sorpresa a la nación más poderosa del mundo, mas nosotros nos encontramos en un callejón sin salida, que difícilmente podremos superar.
Dinero fácil nos entró a manos llenas durante la dictadura y hoy no podemos pagarlo. Este es el mayor causante de nuestro desorden fiscal. El pueblo confía en sus gobernantes y los actuales, sin excepción, se han pasado proyectando lo irrealizable, porque la politiquería prima sobre los intereses nacionales.
Los grandes negocios cierran sus puertas en actitudes dolosas, esquilman a los incautos y muchos de los directores se pasean impunemente. Total, con dinero todo se disimula, pero llegará un día en que el pueblo se canse si no se toman los correctivos antes que explote. Cierto que esto no lo deseo. Se sabe dónde comienzan los problemas, pero no dónde terminan y si se continúa con la mala práctica existente, el agua se desbordará. Hay hambre y descontento y un padre por dar de comer a los suyos puede hacer actos que a tiempo se pueden evitar.
Confiemos que se explote las áreas del Canal, hoy nuestro, que se dijo que sustituiría los ingresos no percibidos a partir del 2000, y olvidemos el dinero fácil que trae miseria, pobreza y atraso.

101 años de Panamá América

 
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