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Dizque “Mano Dura”


Durante los últimos meses del gobierno de la presidenta Mireya Moscoso se desarrolló un intenso operativo represivo contra la delincuencia y la criminalidad urbana, principalmente, en las ciudades de Panamá y Colón. Estas acciones se dieron en respuesta a una imparable ola de violencia urbana. Según documentaron los medios en esa oportunidad, la gota que rebasó el vaso de agua, fue la ejecución de unos supuestos lavadores de dinero en el Corredor Sur, quienes arribaron clandestinamente al país y que estarían vinculados a poderosos grupos económicos y a funcionarios de alto perfil.

Lo que se conoció como la "Mano Dura" en ese momento, no fue más que una reacción inmediata a esta cadena delictiva y criminal que estaría afectando no sólo la tranquilidad ciudadana sino, incluso, la gobernabilidad. En el imaginario popular, la "Mano Dura" se asimiló directamente a mayor represión del crimen en las calles.

Estas operaciones no fueron precedidas por una planificación a largo plazo de la seguridad ciudadana que reflejara la prioridad que este tema tenía en la agenda de Estado del país. De hecho, la "Mano Dura" fue una respuesta reactiva y no propiamente proactiva frente al problema. Las circunstancia acorralaron al gobierno y el mismo tuvo que reaccionar. Aún así, esta respuesta fue recibida con satisfacción por la población, la cual mostró un pleno respaldo a las mismas.

Con la llegada del nuevo gobierno en el 2004, en lugar de Mano Dura, se establecerían otras estrategias ("Mano Amiga", "Seguridad con firmeza", "Seguridad Integral"). Frente al crecimiento del crimen organizado, la criminalidad y la delincuencia generalizada, la población percibió estas últimas estrategias como deficitarias e insuficientes y, para muchos, como difíciles de sustentar, en la medida en que la "Mano Dura" ha sido un punto de referencia.

Resulta que la "Mano Dura", como se propuso, no ha necesitado ningún plan estratégico que la sustente o justifique. Cada víctima de la violencia y la inseguridad le ha dado el aval a la "Mano Dura". Adicionalmente, los que no han sido víctimas todavía del crimen, frente al temor y riesgo de ser víctimas de la inseguridad, son potenciales apoyadores de esta medida. Este ha sido el sustento real de la "Mano Dura", y no tanto su efectividad.

Si lo vemos desde esa perspectiva, la llamada "Mano Dura" es menos dura y difícil de lo que parece. No ha sido necesario planificarla con mucho detalles, ni hacer proyecciones a largo o mediano plazo. La misma se justifica por sí sola. Lo que sí parece más difícil y "más duro" es la prevención del crimen y la inseguridad. La verdadera "Mano Dura" es la prevención, ya que esta sí enfrentaría una fuerte resistencia (cultural, legal y política) y exigiría planificación e integración de la misma con medidas responsables de represión que no violen los derechos humanos.

¿Por qué en lugar de hablar dizque de Mano Dura no le damos verdaderamente Mano Dura a la prevención del delito, viéndola como política de Estado y no como slogan político?

101 años de Panamá América

 
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