Ecuador, un país dividido más que por una línea imaginaria
La lucha contra la corrupción ha sido la bandera utilizada en el pía andino para favorecer súbitos cambios de autoridades en los últimos años.
Desde muy pequeños aprendemos que el ecuador en una línea imaginaria que atraviesa el globo, y que junto con el meridiano de Greenwich permite determinar la exacta ubicación geográfica de cualquier punto del planeta. Pero para los latinoamericanos en particular, Ecuador es también sinónimo de un país que en los últimos años se ha visto sumergido en una profunda crisis económica, política y social.
Tres presidentes en menos de 4 años es sólo un indicador de que las cosas no están bien en la hermana nación.
Uno de los argumentos que propios y extraños utilizan para justificar los cambios de autoridades en el Ecuador es, sin duda, la corrupción. Pero como asegura el investigador y docente venezolano Carlos Raúl Hernández, la corrupción es un componente característico de las económicas altamente estatizadas y de las sociedades en las cuáles la carencia de instituciones intenta sustituirse, simplemente, por Gobiernos autoritarios.
"De allí que la ilusión que a veces se acaricia de instituir gobiernos de mano fuerte para que acaben con el "flagelo" de la corrupción, se convierte automáticamente en un resultado perverso: mientras más autoritarismo, más corrupción. Por el contrario, mientras más modernas, eficientes y democráticas son las instituciones de una determinada sociedad, menos corrupción se produce en su seno", afirma en un documento preparado para el seminario internacional "Corrupción y Estado de Derecho", realizado recientemente en Caracas, Venezuela.
"En el caso de las democracias latinoamericanas, tan problemático es el tema de la corrupción como el de la llamada "lucha contra la corrupción", de cuya existencia muchos dudamos. La experiencia continental demuestra que esta corresponde más bien a una bandera política de uso fácil y productivo en la búsqueda del poder, que en muchos casos sustituye un verdadero conocimiento de los problemas y la ausencia de programas de cambio efectivos y progresistas", afirma Hernández en el documento. Si intentar emitir juicios de valor sobre lo que ocurre en Ecuador, lo que no cabe la menos duda es que en la nación andina el tema de la corrupción realmente divide más de lo que une, y son pocos los que realmente abordan con seriedad el problema de la reestructuración del Estado como mecanismo para generar empleo y trabajo que es, en definitiva, lo que la gente reclama.
Muy por el contrario, poco hablan sobre cómo acabar con la burocracia en el país. En un documento del Instituto Ecuatoriano de Economía Política, escrito por Franklin López Buenaño, se afirma que "la burocracia en todo rincón del planeta es una poderosa arma obstaculizadora o promotora de fines no bien definidos. Es así como en la guerra contra el uso del cigarrillo se está volviendo común el uso de la disposición de favores por el sistema burocrático de los Estados Unidos para lograr cosas que no se han podido por otros medios." Comenta que el gobierno retiene fondos de programas sociales como aquellos dedicados a cuidado infantil, cuando no están acompañados de restricciones a los padres de familia de fuman, por ejemplo. Esto ocurre en un país, considerado por muchos, como el modelo de democracia y libertad en el mundo.
Aún es muy pronto para pronosticar cómo las nuevas autoridades del Ecuador conducirán los destinos de la nación, pero como siempre, se espera que sea menos retórica y más y mejores cambios para una sociedad acostumbrada a crecer en un ambiente de libertades.
Desde muy pequeños aprendemos que el ecuador en una línea imaginaria que atraviesa el globo, y que junto con el meridiano de Greenwich permite determinar la exacta ubicación geográfica de cualquier punto del planeta. Pero para los latinoamericanos en particular, Ecuador es también sinónimo de un país que en los últimos años se ha visto sumergido en una profunda crisis económica, política y social.
Tres presidentes en menos de 4 años es sólo un indicador de que las cosas no están bien en la hermana nación.
Uno de los argumentos que propios y extraños utilizan para justificar los cambios de autoridades en el Ecuador es, sin duda, la corrupción. Pero como asegura el investigador y docente venezolano Carlos Raúl Hernández, la corrupción es un componente característico de las económicas altamente estatizadas y de las sociedades en las cuáles la carencia de instituciones intenta sustituirse, simplemente, por Gobiernos autoritarios.
"De allí que la ilusión que a veces se acaricia de instituir gobiernos de mano fuerte para que acaben con el "flagelo" de la corrupción, se convierte automáticamente en un resultado perverso: mientras más autoritarismo, más corrupción. Por el contrario, mientras más modernas, eficientes y democráticas son las instituciones de una determinada sociedad, menos corrupción se produce en su seno", afirma en un documento preparado para el seminario internacional "Corrupción y Estado de Derecho", realizado recientemente en Caracas, Venezuela.
"En el caso de las democracias latinoamericanas, tan problemático es el tema de la corrupción como el de la llamada "lucha contra la corrupción", de cuya existencia muchos dudamos. La experiencia continental demuestra que esta corresponde más bien a una bandera política de uso fácil y productivo en la búsqueda del poder, que en muchos casos sustituye un verdadero conocimiento de los problemas y la ausencia de programas de cambio efectivos y progresistas", afirma Hernández en el documento. Si intentar emitir juicios de valor sobre lo que ocurre en Ecuador, lo que no cabe la menos duda es que en la nación andina el tema de la corrupción realmente divide más de lo que une, y son pocos los que realmente abordan con seriedad el problema de la reestructuración del Estado como mecanismo para generar empleo y trabajo que es, en definitiva, lo que la gente reclama.
Muy por el contrario, poco hablan sobre cómo acabar con la burocracia en el país. En un documento del Instituto Ecuatoriano de Economía Política, escrito por Franklin López Buenaño, se afirma que "la burocracia en todo rincón del planeta es una poderosa arma obstaculizadora o promotora de fines no bien definidos. Es así como en la guerra contra el uso del cigarrillo se está volviendo común el uso de la disposición de favores por el sistema burocrático de los Estados Unidos para lograr cosas que no se han podido por otros medios." Comenta que el gobierno retiene fondos de programas sociales como aquellos dedicados a cuidado infantil, cuando no están acompañados de restricciones a los padres de familia de fuman, por ejemplo. Esto ocurre en un país, considerado por muchos, como el modelo de democracia y libertad en el mundo.
Aún es muy pronto para pronosticar cómo las nuevas autoridades del Ecuador conducirán los destinos de la nación, pero como siempre, se espera que sea menos retórica y más y mejores cambios para una sociedad acostumbrada a crecer en un ambiente de libertades.