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Educación y huelga


Como suele ocurrir todos los años, el inicio de clases mezcla la esperanza con la incertidumbre. La esperanza y la promesa de una generación que se prepara para el futuro, y la incertidumbre que siembran organizaciones magisteriales con  anuncios de huelga. Imposible negar los problemas por los que transcurre la educación panameña, pero pareciera que en la lucha docente se confunden problemas que son inherentes a toda la sociedad, con sus aspiraciones gremialistas.

Esta última es una conducta que reduce la importancia del asunto y cierra a la sociedad la solución de un problema que ya ha escapado de las manos de educadores y del Ministerio respectivo. Múltiples esfuerzos se han realizado en los últimos treinta años, muchos son los que coinciden en la necesidad de respetar y resolver los problemas que conciernen a los educadores, pero de igual manera se subrayan los grandes déficits que exhiben significativos sectores de la educación en la formación de los estudiantes.

Es tiempo de que en lugar de huelgas los  educadores propongan foros de  entendimiento por la salud de los estudiantes y el país.  No es posible que a toda propuesta de cualquier gobierno lo único que los docentes oponen sea la fuerza. Mientras tanto, el problema sigue y se agrava.

101 años de Panamá América

 
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