Educación y voluntad
En los ambientes educativos se habla mucho de la pedagogía del esfuerzo como base para aprender con eficacia y tener éxito en los estudios y la vida. En numerosas investigaciones educativas se concluye que el "querer estudiar" es más importante que la inteligencia en el rendimiento escolar. Afirma Payot que "el genio es, ante todo, una larga paciencia: los trabajos científicos y literarios que más honran al talento humano no se deben en modo alguno a la superioridad de la inteligencia, como generalmente se cree, sino a la superioridad de una voluntad admirablemente dueña de sí misma".
Desde distintos sectores de la sociedad se promueven "campañas" contra la droga, el alcoholismo, la promiscuidad sexual, el tabaco y la violencia. En todas ellas se sugiere a los jóvenes que sepan decir NO. Pero para ello hace falta que cada chico y chica tengan una voluntad fuerte. Por eso es importante educar la voluntad, que en último término se resume en educarse a sí mismo. Mas, ¿qué es la voluntad? Podemos decir que es la potencia del alma que mueve a hacer o no hacer una cosa. La voluntad mueve a hacer o a conseguir los ideales de la juventud y los objetivos que nos proponemos para mejorar la sociedad y llegar a ser un hombre formado. La voluntad también nos mueve a no hacer o no buscar cosas que perjudican al hombre.
Especialmente hay que rechazar la tendencia a hacer sólo lo que nos apetece, lo que nos gusta o lo que nos pide el cuerpo. En ese vencimiento de cosas pequeñas se forja la voluntad: en hacer en cada momento lo que se debe hacer aunque cueste. "Haz lo que debes y está en lo que haces", decían nuestros abuelos. Hay dos factores que favorecen y facilitan la voluntad: la motivación y la ilusión. La motivación consiste en tener motivos para hacer una cosa que nos arrastrarán con su fuerza hacia los ideales y objetivos. La ilusión es la esperanza acariciada por la imaginación que proporciona alegría y buen ánimo para llegar hasta el final en los propósitos.
En la base de la educación de la voluntad está la lucha personal a base de esfuerzos pequeños, pero constantes. No se consigue la voluntad haciendo un acto heroico en un momento determinado, sino logrando pequeños vencimientos, con constancia, un día tras otro sin abandonarse. Así se forman los hombres íntegros, de una pieza; los que superan el cansancio, la frustración, la desgana y las mil dificultades que la vida trae consigo. La voluntad fuerte es esencial para el éxito de muchas vidas y uno de los mejores adornos de la personalidad.
"El mortero sólo debe lanzar al menos 3 mil tiros, para luego ser cambiado por uno nuevo", de igual forma indicó que las maderas en las cuales estaban sostenidos estos morteros no se encontraban fijos o enterrados.
Desde distintos sectores de la sociedad se promueven "campañas" contra la droga, el alcoholismo, la promiscuidad sexual, el tabaco y la violencia. En todas ellas se sugiere a los jóvenes que sepan decir NO. Pero para ello hace falta que cada chico y chica tengan una voluntad fuerte. Por eso es importante educar la voluntad, que en último término se resume en educarse a sí mismo. Mas, ¿qué es la voluntad? Podemos decir que es la potencia del alma que mueve a hacer o no hacer una cosa. La voluntad mueve a hacer o a conseguir los ideales de la juventud y los objetivos que nos proponemos para mejorar la sociedad y llegar a ser un hombre formado. La voluntad también nos mueve a no hacer o no buscar cosas que perjudican al hombre.
Especialmente hay que rechazar la tendencia a hacer sólo lo que nos apetece, lo que nos gusta o lo que nos pide el cuerpo. En ese vencimiento de cosas pequeñas se forja la voluntad: en hacer en cada momento lo que se debe hacer aunque cueste. "Haz lo que debes y está en lo que haces", decían nuestros abuelos. Hay dos factores que favorecen y facilitan la voluntad: la motivación y la ilusión. La motivación consiste en tener motivos para hacer una cosa que nos arrastrarán con su fuerza hacia los ideales y objetivos. La ilusión es la esperanza acariciada por la imaginación que proporciona alegría y buen ánimo para llegar hasta el final en los propósitos.
En la base de la educación de la voluntad está la lucha personal a base de esfuerzos pequeños, pero constantes. No se consigue la voluntad haciendo un acto heroico en un momento determinado, sino logrando pequeños vencimientos, con constancia, un día tras otro sin abandonarse. Así se forman los hombres íntegros, de una pieza; los que superan el cansancio, la frustración, la desgana y las mil dificultades que la vida trae consigo. La voluntad fuerte es esencial para el éxito de muchas vidas y uno de los mejores adornos de la personalidad.
"El mortero sólo debe lanzar al menos 3 mil tiros, para luego ser cambiado por uno nuevo", de igual forma indicó que las maderas en las cuales estaban sostenidos estos morteros no se encontraban fijos o enterrados.