El apuro del presidente George Bush
La maniobra del presidente George W. Bush de apartarse de sus instintos unilateralistas para abordar el espinoso tema de Irak al seno de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) es un ejemplo de cómo su equipo político sabe amoldarse a las corrientes de opinión pública. Es cierto que en su enfática denuncia del régimen iraquí no quedó muy claro si estaba amenazando a Saddam Hussein o al Consejo de Seguridad; de que Estados Unidos se movería por sí solo si este órgano no autorizaba la deseada acción militar.
Pero lo importante es que después que las encuestas demostraron claramente que una abrumadora mayoría sigue apoyando al mandatario, un 60% prefiere que Estados Unidos no actúe solo, según la empresa Gallup. Y fue así que no solo Bush se conquistó una favorable reacción editorial no solo de casi todos los principales periódicos de Estados Unidos, sino también de algunos de sus más acérrimos críticos europeos.
En la sesión de apertura de la 57a Asamblea General el pasado jueves, Bush dio una oportunidad a la ONU para que actúe "de forma decisiva" contra Irak, por medio de una nueva resolución del Consejo de Seguridad que promoverá Estados Unidos. Pero dejó claro que si la ONU no logra actuar, Washington se ocupará de ello. Bush abre así una puerta a lo que minutos antes, desde la misma tribuna de las Naciones Unidas, reclamaba su secretario general, Kofi Annan. Es un paso positivo por parte de una administración que en los últimos tiempos se había escorado completamente hacia el unilateralismo.
Asimismo, cuando Bush mezcla el supuesto fomento iraquí del terrorismo con la amenaza que plantea en términos de armas de destrucción masiva, puede debilitar el posible frente contra Saddam Hussein. Porque el peligro que representa es más de proliferación de armas que de carácter terrorista. El apuro de Bush obedece a que no quiere perder el impacto que logró su retórica bélica en la sociedad norteamericana durante el aniversario de los atentados del 11 de septiembre y con su discurso del jueves en la Asamblea General de la ONU que evidentemente le servirá a la campaña de los candidatos de su partido para la próxima elección legislativa a comienzos de noviembre.
Ni bien Bush salió de la Asamblea General, el equipo de Relaciones Exteriores, encabezado por el secretario de Estado Colin Powell, redobló su presión sobre las Naciones Unidas al exigir al Consejo de Seguridad que resuelva en cuestión de días o máximo semanas la orden a Irak para que cumpla con un desarme incondicional e inmediato y le dé luz verde a una acción militar si el dictador Saddam Hussein desafía esas demandas. Al iniciar una serie de reuniones con sus pares de Francia, Gran Bretaña, Rusia y China, el propio Bush afirmó: "Estamos hablando de días y semanas, no de meses o años".
La instancia de la ONU fue aceptada últimamente por el mandatario frente a la resistencia internacional a un ataque unilateral. Pero Bush aclaró el relativo valor que le da a ese paso. "Tengo muchas dudas de que (Saddam) cumpla. Ha tenido once años para cumplir y básicamente ha dicho a las Naciones Unidas y al mundo que no le importa", aseguró.
Una vez alejado del foro internacional, el presidente, como suele ocurrir una vez alejado de un texto preparado, no tardó en sacarse los guantes con una durísima y algo perversa denuncia de Tom Daschle, el líder del bloque Demócrata del Senado, cuyo cuestionamiento de la política de Bush le pareció "insólito". Daschle no hizo más que expresar sorpresa de que la Casa Blanca esperaba "la ciega obediencia" del Congreso, cuando aun existen dudas sobre el efecto que un asalto a Bagdad podría tener sobre la más amplia guerra contra el terrorismo y si un ataque a Irak no podrÍa ser usado como antecedente para que India ataque a Pakistán.
Si Daschle adoptó una posición crítica hacia la política de Bush, no es el único. El mismo jueves, cuando Bush se dirigió a la ONU, The New York Times publicó en primera plana una dura denuncia del presidente de México, Vicente Fox, quien dijo que es hora de que Estados Unidos siga adelante con los asuntos de política exterior interrumpidos por los ataques del 11 de septiembre. "Al concentrarse tanto en la cuestión de la seguridad, los asuntos bilaterales pasaron a un nivel secundario", aseguró Fox.
El mandatario instó a Bush a no abandonar su promesa de trabajar con México en temas que incluyen amplios cambios en las leyes migratorias. "Creo que se puede trabajar en seguridad, en el combate al terrorismo", agregó. "Pero, al mismo tiempo, el mundo debe seguir trabajando. El mundo debe seguir avanzando, y aún más nuestras relaciones bilaterales con Estados Unidos".
El tema lo aborda el Santo Padre desde otra perspectiva, más humana, más coherente, más conciliadora, más espiritual, fundada en la razón y el amor. "El abuso, la violencia armada, la guerra, sostiene Juan Pablo II, son decisiones que siembran y generan sólo odio y muerte. Sólo la razón y el amor -concluye- son medios válidos para superar y resolver los acuerdos entre las personas y los pueblos".
"El terrorismo, a juicio del Papa Wojtyla, es y será siempre una manifestación de crueldad inhumana que, precisamente por eso, nunca podrá resolver los conflictos entre seres humanos". Por mi parte creo, como lo señalé el año pasado desde esta página de Opinión, que las posibles respuestas al terrorismo internacional no deben pasar por alto la necesidad de una adecuada meditación antropológica y por consecuencia, de una visión equilibrada y reflexiva sobre la realidad del mundo en que vivimos. (El Panamá América, 17 de septiembre de 2001). Mi conclusión de entonces me lleva a coincidir con todos los que creen y claman con el Santo Padre en que "Es necesario y urgente un esfuerzo común y decidido para llevar a cabo nuevas iniciativas políticas y económicas capaces de resolver las escandalosas situaciones de injusticia y de opresión que siguen afligiendo a tantos miembros de la familia humana, creando condiciones favorables a la explosión incontrolable del deseo de venganza. Cuando los derechos fundamentales son violados es fácil ser presa de las tentaciones del odio y de la violencia. Es necesario construir juntos una cultura global de la solidaridad, que devuelva a los jóvenes la esperanza en el futuro".
El director del Instituto de Defensoría del Organo Judicial, Danilo Montenegro, explicó que ellos no brindan el servicio en los juzgados nocturnos por carencia de personal y debido a que esa dependencia atiende casos penales, de familia y menores. Montenegro manifestó que el instituto sólo cuenta con 40 abogados para atender todo el territorio nacional.
Danilo Montenegro señaló que los juzgados nocturnos son necesarios, aunque aclaró que al frente de estos despachos se debe nombrar a personas que sean profesionales para garantizar que se cumpla con el debido proceso del acusado, que se respeten las garantías constitucionales y los derechos humanos.
La Ley 112 de 1974 establece que los jueces nocturnos deben poseer título universitario en Derecho, pero permite que funjan estudiantes que cursen el último año de la carrera.
Un juez nocturno tiene facultad para ordenar un arresto hasta por 365 días. En cada juzgado labora una secretaria judicial, dos escribientes, un oficial mayor, un recaudador y un policía.
Guillermo Benítez, del Centro de Asistencia Legal de la Universidad de Panamá indicó que la mayoría de los jueces son abogados, pero denunció que el resto de los funcionarios no tiene formación jurídica, lo que no permite el cumplimiento de los trámites legales como establece la ley.
Aunque los juzgados nocturnos se encuentran adscritos al Ministerio de Gobierno y Justicia, diversos sectores cuestionan que el Ejecutivo imparta justicia.
El departamento de Asesoría Legal de Gobierno y Justicia actúa como coordinador de los tres jueces nocturnos, pero tienen como tribunal superior al Municipio de Panamá, ente al cual pertenecieron hasta 1993, cuando se aprobó su incorporación al Ejecutivo.
222 Todos los recursos de apelaciones contra las sentencias de los jueces nocturnos y corregidores son ventiladas por una Comisión de Apelaciones y Consultas que funciona en el Municipio de Panamá.
Danilo Montenegro considera que los juzgados nocturnos deben ser incorporados al Organo Judicial, lo que a su juicio garantizaría el nombramiento de personal más idóneo y los cargos se someterían a concursos.
Por su parte, Guillermo Ríos, de la Defensoría del Pueblo, propone que los juzgados nocturnos pasen a la esfera de los municipios porque de esta manera podrían obtener mayores recursos para mejorar sus infraestructuras y programas de asistencia a las personas que allí acuden.
De acuerdo con Ríos, los juzgados nocturnos no tienen claramente establecido el ámbito de su jurisdicción, tomando en cuenta que pertenecen al Ejecutivo, dictan justicia y tienen como tribunal superior al municipio.
Mariano Nuñez aseguró que en esos despachos se cumple con el debido proceso y rechazó la tesis de que hay que eliminarlos. Manifestó que si se cierran los juzgados nocturnos se saturarían las corregidurías, lo que ocasionaría la interrupción de la justicia en horas nocturnas en Panamá.
Indicó que los juzgados municipales y las corregidurías tendrían más expedientes de los que actualmente ventilan y eso es peligroso para la administración de la justicia en el país.
De acuerdo con Núñez, en su caso particular se basa en lo que dicta el Código Administrativo. Argumentó que, cuando se hace necesario, ordena la práctica de pruebas a pesar de que los procesos administrativos de corrección son sumarios que en su mayoría se resuelven en audiencias.
Nuñez indicó que las condiciones de trabajo no son las mejores para los jueces y funcionarios, ya que carecen de la tecnología necesaria para atender rápidamente al público y llevar a cabo un trabajo de mayor satisfacción para la ciudadanía.
Los juzgados nocturnos nacieron casi con la república, pero pareciera que se quedaron con la tecnología que existía en esa época. Máquinas de escribir viejas, ausencia de teléfonos para los ciudadanos, filtraciones de agua, baños dañados, hacinamiento y calor sofocante es lo que se vive en los juzgados nocturnos de San Felipe y San Miguelito. Chatarras de máquinas de escribir se encuentran tiradas por doquier, y las que funcionan ya casi no teclean.
En el de San Miguelito el baño no funciona, no cuenta con una celda preventiva y el aire acondicionado sólo es para el despacho del juez. El hacinamiento ocasiona un calor sofocante y lo más grave es que todos los presentes escuchan los casos que se ventilan en el despacho.
En San Felipe las filtraciones de agua por las paredes ocurren cada vez que llueve. Las oficinas para guardar pruebas, armas y objetos decomisados no son las más apropiadas, por lo que éstos se deterioran rápidamente.
Llegar al juzgado de San Felipe es una trampa de muerte porque el sector es de una alta presencia de delincuentes. Hay dos policías, pero todos están dentro del juzgado.
Pero lo importante es que después que las encuestas demostraron claramente que una abrumadora mayoría sigue apoyando al mandatario, un 60% prefiere que Estados Unidos no actúe solo, según la empresa Gallup. Y fue así que no solo Bush se conquistó una favorable reacción editorial no solo de casi todos los principales periódicos de Estados Unidos, sino también de algunos de sus más acérrimos críticos europeos.
En la sesión de apertura de la 57a Asamblea General el pasado jueves, Bush dio una oportunidad a la ONU para que actúe "de forma decisiva" contra Irak, por medio de una nueva resolución del Consejo de Seguridad que promoverá Estados Unidos. Pero dejó claro que si la ONU no logra actuar, Washington se ocupará de ello. Bush abre así una puerta a lo que minutos antes, desde la misma tribuna de las Naciones Unidas, reclamaba su secretario general, Kofi Annan. Es un paso positivo por parte de una administración que en los últimos tiempos se había escorado completamente hacia el unilateralismo.
Asimismo, cuando Bush mezcla el supuesto fomento iraquí del terrorismo con la amenaza que plantea en términos de armas de destrucción masiva, puede debilitar el posible frente contra Saddam Hussein. Porque el peligro que representa es más de proliferación de armas que de carácter terrorista. El apuro de Bush obedece a que no quiere perder el impacto que logró su retórica bélica en la sociedad norteamericana durante el aniversario de los atentados del 11 de septiembre y con su discurso del jueves en la Asamblea General de la ONU que evidentemente le servirá a la campaña de los candidatos de su partido para la próxima elección legislativa a comienzos de noviembre.
Ni bien Bush salió de la Asamblea General, el equipo de Relaciones Exteriores, encabezado por el secretario de Estado Colin Powell, redobló su presión sobre las Naciones Unidas al exigir al Consejo de Seguridad que resuelva en cuestión de días o máximo semanas la orden a Irak para que cumpla con un desarme incondicional e inmediato y le dé luz verde a una acción militar si el dictador Saddam Hussein desafía esas demandas. Al iniciar una serie de reuniones con sus pares de Francia, Gran Bretaña, Rusia y China, el propio Bush afirmó: "Estamos hablando de días y semanas, no de meses o años".
La instancia de la ONU fue aceptada últimamente por el mandatario frente a la resistencia internacional a un ataque unilateral. Pero Bush aclaró el relativo valor que le da a ese paso. "Tengo muchas dudas de que (Saddam) cumpla. Ha tenido once años para cumplir y básicamente ha dicho a las Naciones Unidas y al mundo que no le importa", aseguró.
Una vez alejado del foro internacional, el presidente, como suele ocurrir una vez alejado de un texto preparado, no tardó en sacarse los guantes con una durísima y algo perversa denuncia de Tom Daschle, el líder del bloque Demócrata del Senado, cuyo cuestionamiento de la política de Bush le pareció "insólito". Daschle no hizo más que expresar sorpresa de que la Casa Blanca esperaba "la ciega obediencia" del Congreso, cuando aun existen dudas sobre el efecto que un asalto a Bagdad podría tener sobre la más amplia guerra contra el terrorismo y si un ataque a Irak no podrÍa ser usado como antecedente para que India ataque a Pakistán.
Si Daschle adoptó una posición crítica hacia la política de Bush, no es el único. El mismo jueves, cuando Bush se dirigió a la ONU, The New York Times publicó en primera plana una dura denuncia del presidente de México, Vicente Fox, quien dijo que es hora de que Estados Unidos siga adelante con los asuntos de política exterior interrumpidos por los ataques del 11 de septiembre. "Al concentrarse tanto en la cuestión de la seguridad, los asuntos bilaterales pasaron a un nivel secundario", aseguró Fox.
El mandatario instó a Bush a no abandonar su promesa de trabajar con México en temas que incluyen amplios cambios en las leyes migratorias. "Creo que se puede trabajar en seguridad, en el combate al terrorismo", agregó. "Pero, al mismo tiempo, el mundo debe seguir trabajando. El mundo debe seguir avanzando, y aún más nuestras relaciones bilaterales con Estados Unidos".
El tema lo aborda el Santo Padre desde otra perspectiva, más humana, más coherente, más conciliadora, más espiritual, fundada en la razón y el amor. "El abuso, la violencia armada, la guerra, sostiene Juan Pablo II, son decisiones que siembran y generan sólo odio y muerte. Sólo la razón y el amor -concluye- son medios válidos para superar y resolver los acuerdos entre las personas y los pueblos".
"El terrorismo, a juicio del Papa Wojtyla, es y será siempre una manifestación de crueldad inhumana que, precisamente por eso, nunca podrá resolver los conflictos entre seres humanos". Por mi parte creo, como lo señalé el año pasado desde esta página de Opinión, que las posibles respuestas al terrorismo internacional no deben pasar por alto la necesidad de una adecuada meditación antropológica y por consecuencia, de una visión equilibrada y reflexiva sobre la realidad del mundo en que vivimos. (El Panamá América, 17 de septiembre de 2001). Mi conclusión de entonces me lleva a coincidir con todos los que creen y claman con el Santo Padre en que "Es necesario y urgente un esfuerzo común y decidido para llevar a cabo nuevas iniciativas políticas y económicas capaces de resolver las escandalosas situaciones de injusticia y de opresión que siguen afligiendo a tantos miembros de la familia humana, creando condiciones favorables a la explosión incontrolable del deseo de venganza. Cuando los derechos fundamentales son violados es fácil ser presa de las tentaciones del odio y de la violencia. Es necesario construir juntos una cultura global de la solidaridad, que devuelva a los jóvenes la esperanza en el futuro".
El director del Instituto de Defensoría del Organo Judicial, Danilo Montenegro, explicó que ellos no brindan el servicio en los juzgados nocturnos por carencia de personal y debido a que esa dependencia atiende casos penales, de familia y menores. Montenegro manifestó que el instituto sólo cuenta con 40 abogados para atender todo el territorio nacional.
Danilo Montenegro señaló que los juzgados nocturnos son necesarios, aunque aclaró que al frente de estos despachos se debe nombrar a personas que sean profesionales para garantizar que se cumpla con el debido proceso del acusado, que se respeten las garantías constitucionales y los derechos humanos.
La Ley 112 de 1974 establece que los jueces nocturnos deben poseer título universitario en Derecho, pero permite que funjan estudiantes que cursen el último año de la carrera.
Un juez nocturno tiene facultad para ordenar un arresto hasta por 365 días. En cada juzgado labora una secretaria judicial, dos escribientes, un oficial mayor, un recaudador y un policía.
Guillermo Benítez, del Centro de Asistencia Legal de la Universidad de Panamá indicó que la mayoría de los jueces son abogados, pero denunció que el resto de los funcionarios no tiene formación jurídica, lo que no permite el cumplimiento de los trámites legales como establece la ley.
Aunque los juzgados nocturnos se encuentran adscritos al Ministerio de Gobierno y Justicia, diversos sectores cuestionan que el Ejecutivo imparta justicia.
El departamento de Asesoría Legal de Gobierno y Justicia actúa como coordinador de los tres jueces nocturnos, pero tienen como tribunal superior al Municipio de Panamá, ente al cual pertenecieron hasta 1993, cuando se aprobó su incorporación al Ejecutivo.
222 Todos los recursos de apelaciones contra las sentencias de los jueces nocturnos y corregidores son ventiladas por una Comisión de Apelaciones y Consultas que funciona en el Municipio de Panamá.
Danilo Montenegro considera que los juzgados nocturnos deben ser incorporados al Organo Judicial, lo que a su juicio garantizaría el nombramiento de personal más idóneo y los cargos se someterían a concursos.
Por su parte, Guillermo Ríos, de la Defensoría del Pueblo, propone que los juzgados nocturnos pasen a la esfera de los municipios porque de esta manera podrían obtener mayores recursos para mejorar sus infraestructuras y programas de asistencia a las personas que allí acuden.
De acuerdo con Ríos, los juzgados nocturnos no tienen claramente establecido el ámbito de su jurisdicción, tomando en cuenta que pertenecen al Ejecutivo, dictan justicia y tienen como tribunal superior al municipio.
Mariano Nuñez aseguró que en esos despachos se cumple con el debido proceso y rechazó la tesis de que hay que eliminarlos. Manifestó que si se cierran los juzgados nocturnos se saturarían las corregidurías, lo que ocasionaría la interrupción de la justicia en horas nocturnas en Panamá.
Indicó que los juzgados municipales y las corregidurías tendrían más expedientes de los que actualmente ventilan y eso es peligroso para la administración de la justicia en el país.
De acuerdo con Núñez, en su caso particular se basa en lo que dicta el Código Administrativo. Argumentó que, cuando se hace necesario, ordena la práctica de pruebas a pesar de que los procesos administrativos de corrección son sumarios que en su mayoría se resuelven en audiencias.
Nuñez indicó que las condiciones de trabajo no son las mejores para los jueces y funcionarios, ya que carecen de la tecnología necesaria para atender rápidamente al público y llevar a cabo un trabajo de mayor satisfacción para la ciudadanía.
Los juzgados nocturnos nacieron casi con la república, pero pareciera que se quedaron con la tecnología que existía en esa época. Máquinas de escribir viejas, ausencia de teléfonos para los ciudadanos, filtraciones de agua, baños dañados, hacinamiento y calor sofocante es lo que se vive en los juzgados nocturnos de San Felipe y San Miguelito. Chatarras de máquinas de escribir se encuentran tiradas por doquier, y las que funcionan ya casi no teclean.
En el de San Miguelito el baño no funciona, no cuenta con una celda preventiva y el aire acondicionado sólo es para el despacho del juez. El hacinamiento ocasiona un calor sofocante y lo más grave es que todos los presentes escuchan los casos que se ventilan en el despacho.
En San Felipe las filtraciones de agua por las paredes ocurren cada vez que llueve. Las oficinas para guardar pruebas, armas y objetos decomisados no son las más apropiadas, por lo que éstos se deterioran rápidamente.
Llegar al juzgado de San Felipe es una trampa de muerte porque el sector es de una alta presencia de delincuentes. Hay dos policías, pero todos están dentro del juzgado.