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El auténtico Estado de Derecho


Hubo una época, en este mismo diario, en que mucho escribí sobre el Estado de Derecho. Muchas reflexiones filosóficas han girado sobre el concepto. Hay autores de Filosofía Política que creen que añadiendo al Estado de Derecho la palabra “democrático”, acentúan su carácter de buen y óptimo Estado. Otros son de la creencia que si hablan del “Estado Constitucional y Democrático de Derecho”, las cosas se definen mejor para esta apetecida forma del Estado. Opinan que solamente si el Estado es “Democrático” puede catalogarse como de Derecho.

Observo que para muchos pensadores la expresión «Estado democrático de Derecho» es vista como redundante o reiterativa, algo así como un pleonasmo.

Antes, en las aulas universitarias, advertía a mis alumnos que si a Hitler o a Stalin, si viviesen, preguntáramos si los Estados y Gobiernos que les tocó regentar eran o no de Derecho, lo más probable es que nos miren con caras de sorprendidos y respondan: ¿Y qué cree Usted que eran?

La pregunta sería la siguiente: ¿Sólo si es democrático podría un Estado ser Estado de Derecho? Esto entraña, de seguro, una ilogicidad plena. Aun los Estados en donde opera o rigen autoritarismos que no han sido superados por falta de auténtica vigencia de las instituciones que hacen a esencia de la democracia, se reputan “Estados de Derecho”. De otra suerte, hay democracias imberbes, plagadas de desorden, en las que lo que menos se patentiza es la existencia de un Estado de Derecho. Por ello, no hay duda alguna en afirmar que la expresión “Estado Democrático de Derecho” pretende asociar contenidos expresa y claramente disociables.

Para nosotros, la cuestión de si el Estado es o no de Derecho, confieso, entraña no una cuestión ideológica, sino meramente sistémica. ¿Cómo conduce el Estado sus actividades?; ¿se somete a reglas y a normas que regulan actos y procedimientos, sin entrar a desentrañar la justicia o injusticia de sus contenidos? Señalo que se trata de cuestiones que pueden resolverse dentro de explicaciones que terminarán legitimando al Estado de Normas Jurídicas, pero nada dirían del pretendido carácter democrático del Estado de Derecho.

Estado de Derecho es todo Estado, siguiendo la filosofía liberal, sometido a normas, al imperio de la legalidad, a un derecho cosificado y positivado. Pero esto nada dice del carácter justo o injusto de su sistema de normas jurídicas; nada de su democracia o autocracia; tampoco de sus valores ni de su idiosincrasia.

En alguna oportunidad hemos escrito y sostenido que el Estado de Derecho requiere algo que vaya más allá de la mera legalidad; que empuje el andamiaje político y social hacia cuestiones mucho más trascendentes que los meros formulismos de la ley: requiere humanidad, vigencia de los derechos humanos, respeto hacia ellos como para entenderlos como derechos cosmopolitas, inherentes y consustanciales al género humano; regidos por la alteridad social y reconocidos en un catálogo natural denominado: derechos de la humanidad, y en donde salta, a primera vista, el respeto a la vida, la libertad y el debido proceso.

101 años de Panamá América

 
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