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El Canal, protagonista de su siglo


El Estrecho Dudoso vivió en el imaginario español durante varios siglos, hasta que Estados Unidos inauguró el Canal de Panamá el 15 de agosto de 1914, tras el fracaso del proyecto del Conde francés Fernando De Lesseps, el viejo y legendario constructor del Canal de Suez.
Fue en 1525 cuando el Gobernador de Castilla de oro, Pedro Arias de Avila se refirió por primera vez, en carta al emperador Carlos V, al Estrecho Dudoso, como la vía acuática natural que suponía comunicaba los océanos Atlántico y Pacífico a través del istmo centroamericano, según refiere el arquitecto norteamericano Gerstle Mack en su magnífico libro La Tierra Dividida.
Colón y muchos otros creyeron y confiaron en la ruta, la buscaron inútilmente, y por más de 350 años, cuatro sitios rondaron la memoria de los soñadores: México, Nicaragua y Panamá con dos lugares de preferencia.
Historia larga la de las comunicaciones transoceánicas, y el istmo en el ojo de la ambición colonial por conquistar la ruta mágica que uniría mares y continentes, ampliando el comercio marítimo mundial de una manera insospechada.
Hasta que los sueños se convirtieron en realidad, en medio de una feroz puja por poseer el Istmo, la cintura más estrecha y ya no dudosa, y se venció a la geografía y enfermedades, para dar paso a una obra de ingeniería que perdura hasta hoy, 85 años después de haber sido construida.
Hazaña de la Tecnología, Ciencia y del Hombre común y corriente que puso el músculo, sudor y dio la vida para abrir las entrañas al corazón del Istmo. Hombres que atravesaron mares, continentes, dejaron culturas, familias y se aventuraron en la selva inhóspita panameña, empujados por la aventura y el dinero.
Se construyó el Canal y como un río recorrería el ser nacional de Panamá, la obra que quizás más haya influido y determinado a una Nación en el siglo XX, para bien y para mal, han dicho de uno y otro lado. Creó una nueva cultura en el amplio sentido del término y una dependencia casi visceral, que aún perdura en el imaginario y realismo cotidiano de este trópico.
La transformación de la economía marítima mundial está en deuda con el Canal de Panamá que acortó distancias insospechadas, produjo ahorros y ganancias magníficas para la economía, no sólo de Estados Unidos, sino de Europa, Asia y el continente americano.
El Canal de Panamá ha sido un singular, extraordinario e irrepetible protagonista de la vida política, económica, cultural istmeña en la presente centuria. Viajero de aguas profundas, silenciosamente turbulentas, recorre el alma nacional y lava la herida profunda con el sueño de una realidad hecha historia y el tiempo que pareciera curarlo casi todo.
No son pocos los que aún llaman a Panamá el país del Canal, aunque signifique abundancia de peces y mariposas, y exporte bananos, camarones, café, ropa, pescados y muchos servicios.
Pero ahora, Panamá es dueña de las llaves de los dos océanos más importantes del mundo, Atlántico y Pacífico, por donde transitan unos 14 mil barcos al año con mercancías que representan más de un cuatro por ciento del comercio marítimo mundial.
Protagonista Panamá, ahora, dueña del Canal, por primera vez en su historia, este 31 de diciembre de 1999, fecha emblemática acordada en los Tratados Torrijos-Carter, suscritos en Washington con Estados Unidos en las oficinas de la OEA, ante la comunidad internacional un siete de septiembre de 1977.
América Latina (Sudamérica) Chile, uno de los grandes usuarios de la vía interoceánica, junto con Estados Unidos, en primer lugar, Japón y la República Popular China, están orgullosos de esta transferencia, única en su género y tipo en la historia de la humanidad.
Convocatoria de razas y esfuerzos,-norteamericanos, antillanos, griegos, españoles, franceses, chinos, panameños, italianos, senegaleses, colombianos, costarricenses-el Canal es presencia viva de la Nación istmeña.
El Papa recogiendo el guante de la historia, instó a Panamá a cuidarse de las influencias ajenas cuando recupere el control de la vía acuática. Dijo, Su santidad en ese sentido: "Al recuperar la soberanía del territorio, ustedes deben prestar particular atención para evitar que los intereses o las presiones ajenas se aproveche de los beneficios que esta magnífica oportunidad histórica le puede brindar al pueblo".
Lo cierto es que el Canal tendrá un nuevo dueño en el próximo milenio y las tierras adyacentes a su alrededor, revertidas a Panamá, conformarán uno de los polos de desarrollo más extraordinarios del próximo siglo, consolidándose el país marítimo.

101 años de Panamá América

 
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