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El diplomado en Creación Literaria


En un país como el nuestro, y ante tantas necesidades que apremian en el orden material y de supervivencia cotidiana, podría parecer irrelevante el hecho que una universidad tecnológica venga desarrollando desde hace seis años iniciativas culturales, que más bien corresponderían al Instituto Nacional de Cultura y a la Universidad de Panamá. Porque ya es un lugar común aseverar que Panamá es un sitio fundamentalmente destinado por su geografía, su historia y la actitud de sus habitantes y de quienes nos visitan, al comercio y los servicios, no a las inquietudes intelectuales, artísticas o del espíritu.
Sin embargo, también ha sido y sigue siendo un ámbito propicio a la imaginación, la cual siempre busca formas de expresarse. No hay pueblo sin cultura que le dé identidad propia, ni existe en el mundo país que tarde o temprano no encuentre la manera de canalizar sus costumbres, temores y esperanzas a través de manifestaciones rudimentarias o depuradas a las que solemos llamar folclore, artesanías o artes, según su grado de perfección y originalidad. Una de esas manifestaciones ha sido siempre la creación literaria, y Panamá no es ajena a su influjo.
Lo que ha sucedido en el país es que entre las prioridades del Estado y de la empresa privada nunca han figurado las artes, y en particular, la literatura, tal vez por no considerársele rentable. Los escritores -desde los románticos y los modernistas hasta quienes todavía creamos obras literarias en el presente- hemos tenido que hacer de tripas corazón y seguir adelante con esfuerzo y tenacidad, autopublicándonos casi siempre. No cabe duda, no obstante, que el Concurso Literario Ricardo Miró ha sido el principal motor que ha mantenido vivo el interés de los creadores nacionales desde que fue ideado en la década del "40. Sin embargo, es innegable que quienes creamos obras literarias en este país nuestro, del sancocho y la zancadilla, lo hacemos por una profunda vocación, por una inexorable necesidad. No existe otra explicación.
En el Panamá literario han destacado sobre todo los poetas y cuentistas; entre los primeros, desde Tomás Martín Feuillet y Amelia Denis en el siglo XIX, hasta Manuel Orestes Nieto, Héctor Collado, Consuelo Tomás y Porfirio Salazar, entre los más destacados de la actualidad; y de los segundos, desde Salomón Ponce Aguilera y Darío Herrera, hasta Félix Armando Quirós Tejeira, Rogelio Guerra Avila, Allen Patiño, y un número impresionante de nuevos cuentistas aparecidos en los últimos años.
Por otra parte, la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP), y también la Fundación Cultural Signos, han ido creando premios, talleres y publicaciones literarias que han reforzado considerablemente la necesaria incentivación de los autores nacionales, con resultados más que estimulantes. Así, no menos de 40 libro nuevos han aparecido desde 1997 con algunos de estos dos sellos editoriales, ya sea como resultado de certámenes literarios o simplemente por los méritos propios de la obra. Los nuevos concursos creados son los siguientes: Premio Centroamericano de Literatura "Rogelio Sinán" y Premio Nacional de Cuento "José María Sánchez" en la UTP; y Premio Signos de Poesía "Stella Sierra", Premio Signos de Ensayo Literario "Rodrigo Miró Grimaldo" y Concurso "Maga" de Cuento Breve en la Fundación Signos, No es poca cosa.
Por otra parte, es necesario destacar que la UTP, ha tenido otras iniciativas recientes que contribuyen a poner de manifiesto la existencia de una destacada literatura nacional o, en otros casos, a motivar su continuación en nuevos autores: la creación en internet de un "Directorio de

101 años de Panamá América

 
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