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El escritor panameño y las editoriales españolas


Cuando se lea este artículo, estaré participando en el XXXIII Congreso de Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana, en la antiquísima y muy prestigiosa Universidad de Salamanca. A este importante cónclave académico-cultural, asisten varios cientos de críticos y escritores quienes, durante una semana, debatiremos acerca de los grandes problemas que enfrenta la literatura del nuevo siglo en un mundo globalizado, empobrecido, violento, enajenante y proclive a la deshumanización del individuo y de la sociedad en que habita. También habrá ponencias en torno a obras específicas, sus características, proyecciones y expectativas. Una fiesta, pues, para el intelecto y la sensibilidad de quienes amamos las expresiones del espíritu que a menudo se manifiestan mediante libros, ya que se trate de creadores, de críticos o de simples lectores asiduos a la buena literatura.
Este Congreso lo abren, entre otros, José Samarago (Premio Nobel de Literatura), José Angel Valente (uno de los más importantes poetas españoles vivos) y Mempo Giardinelli (destacado narrador argentino a quien tuve el honor de invitar a Panamá como jurado internacional del Premio "Rogelio Sinán" 1997-1998). En realidad son muchos los escritores distinguidos con los que podremos departir los asistentes a este evento, y muchos más los críticos europeos, norteamericanos e hispanoamericanos a quienes escucharemos analizar en diversas obras las tendencias estéticas e ideológicas que las singularizan. Por supuesto, me siento muy honrado de que se me invitara a representar a los autores panameños en una actividad y en un sitio tan señeros.
Es muy poco lo que en Europa se conoce de la literatura que se escribe en Panamá. Y son mínimas las oportunidades que tenemos los autores nacionales de entrar en contacto con escritores de otros ámbitos, con críticos, editores, traductores y agentes literarios. Esta es, entonces, una magnífica circunstancia (como lo fue también mi participación, hace apenas un mes, en el III Salón del Libro Iberoamericano, ubicado en la ciudad española de Gijón, en Asturias) para abrir nuevas puertas y ventanas a nuestra mejor producción literaria, sin mezquindades ni egoísmos.
Al igual que lo hice en aquella ocasión, y como pudo hacerlo en más de una oportunidad cuando vivía en México, espero establecer relaciones de trabajo sólidas, así como duraderos vínculos profesionales, con quienes de una manera u otra están en capacidad de sacarnos del anonimato (del ostracismo intelectual, en algunos casos), dando a conocer en otras latitudes a nuestros más talentosos cuentistas, poetas y novelistas.
Una manera de hacerlo, por supuesto, es haciendo que las editoriales españolas miren hacia Centroamérica y, concretamente, hacia esta minúscula patria del sancocho y la zancadilla. Propiciando que lean las nuevas y viejas obras gestadas aquí en el terruño con cualidades universales. Y más específicamente todavía, gestionando la publicación de una gran antología del cuento centroamericano contemporáneo, dentro de la cual Panamá tendría, sin duda, una muy digna representación. Parece mentira, pero a menudo la lectura entusiasta de un buen cuento -y en nuestro país se han escrito y se escriben excelentes cuentos- consigue motivar a un editor sensible para que conozca mejor la obra toda del autor, lo cual puede ser el puente por donde más adelante logre transitar éste hacia la publicación de sus libros en ámbitos en los que, como el del mercado español, todavía suele creerse que por estos lares seguimos usando taparrabos.
Si bien se me ha invitado para que hable de literatura panameña y de los problemas que acá tenemos para publicar, y también para formar parte de la mesa redonda en que la Dra. Angela Romero Pérez (catedrática de la Universidad de Salamanca) analizará mi libro "Caracol y otros cuentos", del cual además leeré varios textos, me propongo, sobre todo, servir a Panamá realizando gestiones que permitan el logro de la meta editorial antes esbozada. Es uno de mis más fervientes anhelos, y objetivo principal de mi breve estancia en España, por segunda vez en tan corto lapso. Espero tener suerte.

101 años de Panamá América

 
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