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El Fondo Fiduciario ha muerto


Durante el gobierno de Mireya Moscoso, criticamos que se "abriera" el Fondo Fiduciario para el Desarrollo que había constituido la administración de Ernesto Pérez Balladares con el producto de la privatización de los servicios de electricidad y comunicaciones. Se usó la sencilla estratagema de retirar los millones de balboas en efectivo y reemplazarlos por papeles o títulos de crédito del propio Estado. "Era cambiar el dinero de un bolsillo a otro", comentamos.
El argumento para abrirlo fue que poco bien haría mantener esos cuantiosos dineros ociosos en un mar de problema social; y que los papeles propios rendían un mayor interés que los valores y depósitos en el extranjero.
Para nosotros, el Fondo era una reserva nacional, un seguro para casos de crisis extrema; pero no para afrontar problemas agudos usuales del quehacer diario de los gobiernos. Era como las reservas mayores del planeta que hoy tiene China; como las vigorosas actuales de Venezuela y que permiten algunos desplantes a su gobernante; como las que permitieron a Brasil y Argentina pagar hace poco su deuda con el Fondo Monetario Internacional; como las que posibilita hablar fuerte a algunas naciones; y cuya falta hace a otras ser sumisas y dependientes. Soñamos en vano.
Cuando se constituyó en 1999 con B/. 1,329 millones, de esa suma, B/. 1,238 era en efectivo, y B/. 81 millones en valores. Ese capital semilla debió elevarse sustancialmente con la venta de los bienes revertidos de la antigua Zona del Canal. Pero gran parte de esas sumas no se enviaron al Fondo y, en consecuencia, subió y decreció, invirtiéndose además la proporción de efectivo y valores. Ahora está lleno de papeles de deuda panameña. Su papel original de "ahorro" o reserva nacional ha sido reducido al de mera palanca para administrar la deuda externa.
A finales del año pasado, alcanzaba los B/. 1,476 millones con B/. 1,219 millones en papeles, sobre todo, panameños -de un bolsillo a otro- y B/. 83 millones en depósitos a plazo. Y si bien el Fondo sumaba en libros B/. 762 millones en intereses en siete años de vigencia, su rendimiento ha variado de 6.73% en diciembre del 2000 a un anémico 2.47% en septiembre de 2005. Las bien pagadas administradoras del fondo y el propio Gobierno, debieran rendir cuentas.

101 años de Panamá América

 
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