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El futuro de Microsoft


Thomas Penfield Jackson pronto se podrá convertir en uno de los jueces más conocidos fuera de su país, quizá más que el español Baltasar Garzón, por sus recientes determinaciones de hechos en el caso por prácticas monopolísticas promovido en contra de Microsoft Corporation. A diferencia de Garzón, cuyas actuaciones jurisdiccionales pretenden enjuiciar al general Augusto Pinochet y han causado conmoción principalmente en Chile, Inglaterra y España, las 412 determinaciones de hechos ("findings of fact") del juez Thomas Penfield Jackson han causado que millones de inversionistas, en todo el mundo, sufran pérdidas estimadas en los miles de millones de dólares.
Hay que tener presente que ni siquiera se trata de un fallo. El juez Jackson simplemente ha fijado los hechos sobre los cuales se fundamentará su fallo futuro sobre la controversia que viene ventilándose desde octubre de 1998 en Washington, D.C. en contra de la empresa creada por Bill Gates. Todavía le queda determinar si las prácticas monopolísticas causaron perjuicios y, de haberlos, fijará las sanciones en contra de Microsoft. Entre las sanciones que podrían imponérsele está ordenar la división de la empresa, por lo cual ya se especula que podrían ser en tres "baby" Microsofts: una que se encargaría del sistema operativo, otra de los programas como Word y Excel, y la tercera de las aplicaciones relacionadas con el Internet.
Pero estas determinaciones también son cruciales para propiciar un acuerdo o transacción extrajudicial del caso, ya que de mantenerse Microsoft se estaría exponiendo a una avalancha de demandas civiles por daños y perjuicios, en las cuales los demandantes, gracias a las determinaciones de hechos de Jackson, no tendrían que probar la existencia de un monopolio. Para Microsoft es crucial que se produzca un acuerdo que deje sin efecto estas comprometedoras y dañinas determinaciones.
Y también le conviene al gobierno llegar a un acuerdo. Ya lograron probar que nadie, no importa su tamaño e importancia, está por encima de la ley. Pero están frente a una de las empresas más respetadas y exitosas de su país, fuente de inspiración nacional y envidia internacional. Además, el próximo será un año electoral en Estados Unidos, lo cual podría propiciar cambios en la estrategia del Departamento de Justicia, el motor de la demanda.
Aunque el futuro inmediato de Microsoft puede parecer poco prometedor, existe la convergencia de factores que podrían a mediano plazo generar acuerdos que satisfagan a todas las partes. De producirse éstos, quedaría por verse si dichos acuerdos beneficiarán o perjudicarán a los consumidores, quienes son los que las leyes que promueve la competencia pretenden proteger.


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