El impuesto de ANAGAN
Es inaceptable que se creen impuestos para beneficio privado. Además resulta escandaloso que esos impuestos graven a los sectores más pobres, en beneficio de los gamonales del sector agropecuario. Si no fuera suficiente con el FECI, que obliga a los consumidores panameños a pagar un 1% más de intereses, para que ese dinero se los presten a las empresas del sector agropecuario, a intereses subsidiados; si no fuera ya un descaro que ese dinero no beneficie a los productores más pobres porque "no tienen capacidad de crédito", sino a los grandes productores que no necesitan ningún subsidio, y mucho menos de parte de las personas más humildes; si no fuera un atraco que los productos de la canasta básica sean casi el doble de caros de lo que serían, si el Gobierno no les aplicara unos aranceles prohibitivos y unos controles que favorecen el oligopolio; si no fuera ya una barbaridad que cuando los productores ganan la ganancia es de ellos pero cuando pierden todos tenemos que pagarles un subsidio, tenemos que muchos de estos señorones además tienen impuestos privados.
Estas prácticas de impuestos para beneficio privado son un atavismo medieval, reminiscencia de la era colonial en donde los favoritos del monarca recibían ingresos sin trabajar de parte de los pobres trabajadores, encomendados y esclavos, que sí tenían que sudar la gota gorda para ganarse el pan de cada día. Uno de estos atavismos colonialistas es el impuesto que recibe la ANAGAN de cada sacrificio en un matadero en Panamá. Por cada animal sacrificado la ANAGAN recibe, sin hacer nada por merecerlo, veinte centavos. Que la suma parezca mucha o poca no es el tema. El asunto es que una entidad privada hace que el Estado cobre un impuesto para su beneficio particular. Atención, que no se trata de un impuesto que pagan sólo los miembros de ANAGAN sino un impuesto que paga todo aquel que lleve a sacrificar un animal al matadero, sea o no miembro de ANAGAN. Ya es hora de que se acabe con esta nociva e inequitativa práctica y también con otras que denunciaremos oportunamente.
Estas prácticas de impuestos para beneficio privado son un atavismo medieval, reminiscencia de la era colonial en donde los favoritos del monarca recibían ingresos sin trabajar de parte de los pobres trabajadores, encomendados y esclavos, que sí tenían que sudar la gota gorda para ganarse el pan de cada día. Uno de estos atavismos colonialistas es el impuesto que recibe la ANAGAN de cada sacrificio en un matadero en Panamá. Por cada animal sacrificado la ANAGAN recibe, sin hacer nada por merecerlo, veinte centavos. Que la suma parezca mucha o poca no es el tema. El asunto es que una entidad privada hace que el Estado cobre un impuesto para su beneficio particular. Atención, que no se trata de un impuesto que pagan sólo los miembros de ANAGAN sino un impuesto que paga todo aquel que lleve a sacrificar un animal al matadero, sea o no miembro de ANAGAN. Ya es hora de que se acabe con esta nociva e inequitativa práctica y también con otras que denunciaremos oportunamente.
En lo que va del año, la PTJ, junto a la Fiscalía de Drogas, han decomisado unas tres toneladas de droga, lo que significa un incremento respecto a años anteriores.
Los "narcos" utilizan al país como puente hacia los mercados de consumo de drogas en Europa, Norteamérica, Asia y Oceanía.