El informe de la OIT
Recordemos que esa organización multinacional fue creada en 1919, al término de la Primera Guerra Mundial. Se creó por razones humanitarias, políticas y económicas y durante su larga existencia ha contribuido constructivamente al desarrollo humano, lo cual la ha hecho merecedora de múltiples reconocimientos, incluyendo el Premio Nobel de la Paz en 1969. Uno de sus objetivos es mejorar la cobertura y la eficacia de la protección social para todos, lo cual necesariamente requiere contribuir en la creación de regímenes de seguridad social sostenibles. Por ello es que la OIT coopera en los esfuerzos para realizar estudios de los sistemas de seguridad social en múltiples países, con el afán de contribuir al mejor entendimiento de su situación y de los retos futuros.
No se trata de un nuevo informe sino de la actualización del último presentado en 1998, durante el gobierno de Pérez Balladares. Dada la desconfianza entre el gobierno, el sector privado y el sector obrero, se le hizo un llamado a la OIT para que realizara un diagnóstico de la situación de la CSS y, en particular, de la situación financiera del Programa de Invalidez, Vejez y Muerte. En esos diagnósticos, la OIT no hace recomendaciones; en vez, simplemente recauda cifras de la CSS y de la economía, reitera las fórmulas de aplicación universal para situaciones como la de la CSS y aplica su modelo para realizar proyecciones basadas en diferentes supuestos. Cabe destacar esas fórmulas - a saber, aumentar la edad de jubilación, incrementar los años de cotización o subir las cuotas - no son peculiares de Panamá sino que son las mismas que existen en casi todos los países del mundo con sistemas solidarios y cambios demográficos típicos de esta era.
En primera instancia, la administración de la CSS ha optado por cuestionar las cifras y el modelo de la OIT en este informe actualizado. Sin embargo, esas cifras fueron suministradas por la propia CSS y, aunque el modelo es el producto de años de experiencia de la OIT en múltiples estudios alrededor del mundo, los supuestos utilizados siempre han sido de conocimiento y hasta consultados con la CSS.
La pregunta no es ¿qué hacer?, ya que las fórmulas son las mismas que se plantean aquí y en todos los países con sistemas solidarios. Y la pregunta tampoco es si el estudio de la OIT debe ser la Biblia en el Diálogo Nacional, ya que hasta la OIT reconoce que es tan sólo una herramienta de trabajo. La pregunta es ¿cuáles fórmulas implementar, cuándo y cómo? Aportar activos como de la Autoridad de la Región Interoceánica (ARI) es injusto con los no asegurados y aumentar el rendimiento de las inversiones probablemente inalcanzable; amén de que ambos son insuficientes sin alguna de las otras fórmulas. Desdichadamente para la institución y los panameños que hoy contribuimos al sistema, hasta ahora los políticos han optado por mantenerse en las ramas del problema sin ir al núcleo. Su procrastinación es evidente.
No se trata de un nuevo informe sino de la actualización del último presentado en 1998, durante el gobierno de Pérez Balladares. Dada la desconfianza entre el gobierno, el sector privado y el sector obrero, se le hizo un llamado a la OIT para que realizara un diagnóstico de la situación de la CSS y, en particular, de la situación financiera del Programa de Invalidez, Vejez y Muerte. En esos diagnósticos, la OIT no hace recomendaciones; en vez, simplemente recauda cifras de la CSS y de la economía, reitera las fórmulas de aplicación universal para situaciones como la de la CSS y aplica su modelo para realizar proyecciones basadas en diferentes supuestos. Cabe destacar esas fórmulas - a saber, aumentar la edad de jubilación, incrementar los años de cotización o subir las cuotas - no son peculiares de Panamá sino que son las mismas que existen en casi todos los países del mundo con sistemas solidarios y cambios demográficos típicos de esta era.
En primera instancia, la administración de la CSS ha optado por cuestionar las cifras y el modelo de la OIT en este informe actualizado. Sin embargo, esas cifras fueron suministradas por la propia CSS y, aunque el modelo es el producto de años de experiencia de la OIT en múltiples estudios alrededor del mundo, los supuestos utilizados siempre han sido de conocimiento y hasta consultados con la CSS.
La pregunta no es ¿qué hacer?, ya que las fórmulas son las mismas que se plantean aquí y en todos los países con sistemas solidarios. Y la pregunta tampoco es si el estudio de la OIT debe ser la Biblia en el Diálogo Nacional, ya que hasta la OIT reconoce que es tan sólo una herramienta de trabajo. La pregunta es ¿cuáles fórmulas implementar, cuándo y cómo? Aportar activos como de la Autoridad de la Región Interoceánica (ARI) es injusto con los no asegurados y aumentar el rendimiento de las inversiones probablemente inalcanzable; amén de que ambos son insuficientes sin alguna de las otras fórmulas. Desdichadamente para la institución y los panameños que hoy contribuimos al sistema, hasta ahora los políticos han optado por mantenerse en las ramas del problema sin ir al núcleo. Su procrastinación es evidente.