El juicio de Sadam
Quizás fue un diario español el que mejor comentó el juicio que se adelanta al ex tirano iraquí Sadam Hussein, cuando tituló: "Culpable, pero no así". Un tribunal improvisado, constituido bajo el imperio de fuerzas extranjeras de ocupación, lo juzga por crímenes de genocidio y asesinatos. En especial, se refieren al asesinato de opositores y al uso de gases venenosos prohibidos contra los kurdos. No se alude al empleo de los mismos gases contra los iraníes durante la larga y cruel guerra que libraron ambas naciones. Un millón de combatientes murieron.
Especialistas en el tema sostienen que el recién constituído Tribunal Penal Internacional, no tiene jurisdicción, por razón de la fecha en que se cometieron los crímenes. Nosotros tenemos nuestras reservas, dado que el mismo tribunal conoce y juzga asesinatos masivos cometidos por líderes serbios contra los bosnios en la guerra civil que asoló la antigua Yugoeslavia, los cuales fueron previos o coetáneos a los que se imputa a Hussein.
En el Irak actual, no hay condiciones para un juicio imparcial. Uno de sus abogados fue asesinado, las mismas autoridades que dirigen el gobierno se manifestaron a favor de la pena de muerte, desde antes que fuera capturado en un humillante agujero bajo tierra. Le examinaron los molares como a un equino y exhibieron las fotografías. Se lo merecía y más. Pero no hablamos de eso. Hablamos de debido proceso, de un proceso justo, de jueces imparciales y de la oportunidad de defenderse. Hussein no la tiene como sí la tuvo, por ejemplo, Noriega, en Estados Unidos. Irak no es ambiente para juzgar a nadie.
Especialistas en el tema sostienen que el recién constituído Tribunal Penal Internacional, no tiene jurisdicción, por razón de la fecha en que se cometieron los crímenes. Nosotros tenemos nuestras reservas, dado que el mismo tribunal conoce y juzga asesinatos masivos cometidos por líderes serbios contra los bosnios en la guerra civil que asoló la antigua Yugoeslavia, los cuales fueron previos o coetáneos a los que se imputa a Hussein.
En el Irak actual, no hay condiciones para un juicio imparcial. Uno de sus abogados fue asesinado, las mismas autoridades que dirigen el gobierno se manifestaron a favor de la pena de muerte, desde antes que fuera capturado en un humillante agujero bajo tierra. Le examinaron los molares como a un equino y exhibieron las fotografías. Se lo merecía y más. Pero no hablamos de eso. Hablamos de debido proceso, de un proceso justo, de jueces imparciales y de la oportunidad de defenderse. Hussein no la tiene como sí la tuvo, por ejemplo, Noriega, en Estados Unidos. Irak no es ambiente para juzgar a nadie.