El monorriel turístico de Ciudad de Panamá
El monorriel turístico de Ciudad de Panamá
El viernes pasado me reuní con James Patrick Rice, un gurú del turismo que cuenta con más de 3 décadas de experiencia en administración de hoteles de lujo, entre los que resalta la cadena Ritz Carlton y de centros de convenciones, entre otros, Dallas y Palm Springs. Nos conocimos en 2008 durante su primera visita a Panamá cuando le colaboré como su anfitrión. Después de 18 años, nuestro rendezvous representó mucho más que un reencuentro entre amigos y colaboradores. Fue un momento para compartir experiencias, recordar caminos recorridos y, sobre todo, cranear nuevas oportunidades para una Panamá que continúa evolucionando como destino turístico internacional.
La conversación permitió identificar una visión común: la necesidad de crear una infraestructura turística innovadora que conecte los principales atractivos de la Ciudad de Panamá mediante un sistema moderno, eficiente y capaz de ofrecer al visitante una experiencia inolvidable.
De ese intercambio surgió la propuesta de desarrollar un monorriel turístico aéreo con origen en la Cinta Costera de la Ciudad de Panamá, frente al área de Multicentro, concebido no solamente como un medio de transporte, sino como una nueva atracción turística que permita descubrir la ciudad desde una perspectiva diferente, tal cual es común en ciudades como Seattle, Washington y en centros de diversiones tales como Disney World en Orlando, Florida.
El recorrido inicial contempla conectar algunos de los lugares más representativos de la capital: La Cinta Costera, como punto de partida de una experiencia urbana y marítima única; el Mercado del Marisco, integrando la gastronomía panameña y la cultura popular dentro del circuito turístico; el Casco Antiguo, corazón histórico de Panamá, con su arquitectura colonial, plazas, iglesias y patrimonio cultural; un trayecto panorámico sobre la bahía lateral a la Cinta Costera 2, ofreciendo vistas privilegiadas del horizonte moderno de la ciudad; el Biomuseo, obra insigne del renombrado arquitecto Frank Gehry, como símbolo de la riqueza natural del istmo y el Centro de Convenciones de Amador, fortaleciendo la conexión con el turismo de reuniones, congresos y eventos internacionales, y finalmente, el puerto de cruceros de Amador, donde culminaría esta primera fase, estableciendo una conexión directa entre los visitantes internacionales y los principales atractivos de Panamá, de forma panorámica y expedita, sin el vaivén de los tranques.
La visión del proyecto puede extenderse hacia una segunda fase estratégica que incorpore uno de los mayores símbolos de Panamá y del mundo: el Canal de Panamá. Esta ampliación contemplaría la conexión del circuito turístico con un nuevo centro de visitantes en las esclusas de Cocolí, permitiendo que los viajeros tengan la oportunidad de observar de cerca el tránsito de los grandes buques que cruzan la vía interoceánica, esos verdaderos "mastodontes de los mares" que representan la magnitud de su novel fase panameña. La incorporación del Canal dentro de la ruta del monorriel convertiría el recorrido en una experiencia integral: desde la historia colonial del Casco Antiguo, pasando por la vida urbana y marítima de la bahía, hasta llegar a una de las obras de ingeniería más importantes jamás construidas.
Esta segunda etapa permitiría ofrecer al visitante una narrativa completa de Panamá: un país nacido del encuentro de culturas, fortalecido por su posición geográfica y proyectado al mundo a través de su Canal.
Dentro de este proceso de intercambio de ideas, es importante destacar el trabajo que Rice ha venido desarrollando para promover y dar a conocer el valor histórico, cultural y turístico del Casco Viejo de la Ciudad de Panamá. Su esfuerzo por resaltar la importancia de este patrimonio urbano ha contribuido a posicionar el Casco Antiguo como un espacio donde convergen la historia, la arquitectura, la gastronomía, el arte y la identidad panameña.
La visión de Rice parte del reconocimiento de que el Casco Viejo no debe verse únicamente como un lugar del pasado, sino como un activo vivo capaz de generar nuevas experiencias para sus visitantes. Su trabajo en divulgar sus atractivos, contar su historia y fomentar una mayor apreciación de este legado cultural coincide plenamente con la filosofía del proyecto del monorriel: conectar personas con lugares que relatan la historia de Panamá.
Nuestra tertulia permitió comprobar que las ideas, cuando nacen de una visión compartida, pueden transformarse en proyectos capaces de trascender. El monorriel turístico representa una oportunidad para unir movilidad, cultura, turismo y desarrollo urbano. Sería un enlace entre la Panamá histórica, la Panamá moderna y la Panamá del futuro, planteando una nueva manera de descubrir el país: una experiencia donde cada estación cuenta una historia y donde cada recorrido revela una parte de la identidad panameña abriendo la puerta a nuestra visión conjunta de proyectar a Panamá como una genuina gema turística mundial.