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El NO del 22 de octubre


CUANDO EL RELOJ de la historia marcó al mediodí­a del 31 de diciembre de 1999, "la hora del Canal", la hora de la transferencia del Canal a Panamá, los sueños, las ilusiones y las esperanzas de varias generaciones de panameños que soñaban con un gran proyecto nacional, se tornaron en una pesadilla en que la ví­a acuática pasa a funcionar en beneficio de un sector privilegiado y en desmedro de las grandes mayorí­as nacionales.
La irrealidad de la propuesta que promueve la ACP está confirmada en el Acta de la Junta Directiva de la ACP No.05-06 de 30 de junio de 2005 que aparece en Internet. El propio Administrador del Canal hace constar que ni siquiera en esa fecha existí­an los diseños conceptuales de las esclusas. En relación con el í­tem 4 del orden del dí­a, titulado "a) Contratación de los servicios especiales para el desarrollo de los diseños de las esclusas Post Panamax". "El Administrador mencionó que el propósito de esta contratación es adelantar los diseños conceptuales que se están considerando para las esclusas". Más adelante el administrador Alemán Zubieta "indicó que los estudios hidráulicos toman aproximadamente un año", y agregó a renglón seguido que "se requerirí­a la realización de modelos hidráulicos individuales para cada propuesta, proceso que es costoso y toma aproximadamente un año". Es evidente, por tanto, que la propuesta no existe.
Otra motivación para votar "No" en el referéndum es el tratamiento irresponsable del tema de la consultorí­a geológica para el estudio paleosí­smico de las fallas de Pedro Miguel, Miraflores, Azota, Caballo y fuentes relacionadas. Este tema fue tratado en la Reunión Ordinaria de la Junta Directiva a principios de este año, el 31 de enero de 2006 (Acta No. 06-01).
A pregunta que se le hiciera al ingeniero Agustí­n Arias, director de Ingenierí­a y Proyectos de la ACP, éste "mencionó que se están llevando a cabo una serie de estudios para ver las condiciones de una infraestructura existente y una nueva infraestructura que se va a construir". El director Roy preguntó si va a afectar el Canal de acceso nuevo, respondiendo Arias que se pudiera afectar las presas y no el canal de acceso. Los estudios en referencia tienen que ver con cuestiones paleosí­smicas, que como su nombre lo indica, guardan relación con riesgos de movimientos sí­smicos, lo que comúnmente se llaman terremotos.
Es alarmante, sin embargo, por no decir pavoroso, que un asunto de tan grave naturaleza diera lugar a transfigurar el lenguaje de la resolución de la directiva de la ACP sobre este tema en una especie de acuerdo conspirativo entre sus miembros.
Para que nuestros lectores juzguen, reproducimos textualmente a continuación lo que dice el Acta: "El director Mario Galindo sugirió que se mejorara la redacción de la resolución, y que se reemplazara la expresión "alto riesgo", por la palabra "riesgo". El director Eduardo Quirós estuvo de acuerdo con lo dicho por el director Galindo y sugirió que debe decirse que "para trabajos futuros del Canal" y no hacer mención del tema de la ampliación". Es lógico que nos preguntemos si con estos procederes se justifica darle una carta blanca en el referéndum a la ACP, que con su manejo tendencioso se hace acreedora a un rotundo "No".
El problema del agua merece ser destacado, ya que como lo explicó el Lic. Fernando Manfredo Jr., en su reciente charla ante la Sociedad Audubon de Panamá, nadie puede garantizar que habrá suficiente agua para los esclusajes, el consumo humano y el uso industrial.
El mismo Manfredo hace presente que los anuncios, a todas luces exagerados, de la cantidad de empleos que se van a generar y la riqueza que va a fluir en las ciudades de Panamá y Colón, inevitablemente atraerá una fuerte inmigración del campo a la ciudad y no se descarta la muy probable migración a lo largo de América Central y Colombia, en número muchí­simo mayor que las plazas de empleos directos e indirectos que se generan. Las provincias en el área rural serán las perdedoras donde se producirá una disminución de mano de obra joven para su producción local y la economí­a de la región.
Entre los fundamentos del voto negativo, cumplimos con el deber de subrayar que la llamada propuesta está mal concebida. "En 1993 bajo la égida de la Comisión Tripartita integrada por Panamá, los Estados Unidos y Japón, se hicieron los estudios de alternativas al Canal. Se consideraron tres alternativas para el tercer juego de esclusas, a saber: 1- Para buques de 150 mil toneladas muertas (DWT), 2- Buques de 200 mil DWT y 3- Buques de 250 mil DWT. En todos los casos, nos explica Manfredo, eran esclusas de dos carriles para permitir el tránsito simultáneo de dos ví­as".
La comisión advirtió que con los niveles de ingresos estimados y los pronósticos de tránsito, la alternativa no era viable ni económica ni financieramente. En esa encrucijada se solicitó la eliminación de uno de los dos carriles y se optó por esclusas de un carril, lo cual se hizo a pesar de que los comisionados dejaron bien claro y fundamentado que era una alternativa operacional, ineficiente y costosa. Incidió en esta decisión la circunstancia de que el tercer juego de esclusas de dos carriles tení­a un costo de US$7, 374.0 millones y el de un solo carril US$5, 418.5 millones.
La Autoridad del Canal, en un intento de buscarle viabilidad económica y financiera, también optó por un tercer juego de esclusas de un solo carril US$5, 418.5 millones.
Nuestra conclusión es que en estos momentos la llamada propuesta de la ACP y del Ejecutivo está incompleta, que es en extremo riesgosa, contiene inexactitudes, medias verdades, costos subvaluados, información falseada y, que en consecuencia, no es viable como está formulada e instamos que sea rechazada por los electores a cuyo patriotismo apelamos para que voten "No" en el referéndum del domingo 22 de octubre.

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