El pago de la deuda externa está distorsionado
Nuestra nación está sufriendo las consecuencias del excesivo endeudamiento que gobiernos anteriores realizaron, con la complicidad de los organismos internacionales y los países ricos que en su doble discurso, siempre pregonan que están preocupados por nuestra pobreza, pero por su actitud irresponsable, nunca supervisaron los usos de esos dineros prestados conscientes que la magnitud de la deuda iba ser el mayor obstáculo para poder progresar.
Hoy el pago de la deuda representa el 39% del presupuesto y no el 25%, como se dice. El presupuesto del gobierno central, responsable del pago de la deuda, es de B/. 4,132 millones y lo que se tiene que abonar a la deuda es de B/.1,600 millones, o sea el 39%. Sucede que el Gobierno incluye los presupuestos de entidades que no dependen de los impuestos nacionales, porque ellas generan sus propios ingresos, y no son responsables de las deudas, tal son los casos de la Caja de Seguro Social, con B/.1,280 millones; Banco Nacional, B/. 618 millones y Caja de Ahorros, B/. 249 millones. En total esto asciende a B/.2,147 millones que, claro, sumado a lo del gobierno central da una totalidad de B/. 6,279 millones, lo cual crea la ilusión de que el pago de la deuda representa el 25%. Traigo esto a colación porque ahora en el Diálogo Nacional se está discutiendo el problema de las finanzas del Estado y se piensa, posiblemente, poner un tope de endeudamiento. Ese tope debe estar basado sobre el presupuesto del gobierno central. De lo contrario, seguiremos padeciendo por esta distorsión, que en mi opinión ha sido históricamente consciente.
Ciertamente el artículo 265 de la Constitución, obliga al gobierno presentar el presupuesto total de la Nación, incluyendo las entidades autónomas y semiautónomas, el cual sé que hay que respetar y perderíamos tiempo valioso cambiando ese artículo. Pero estoy seguro que si tenemos la voluntad política de resolver esta situación y sin entrar en debates constitucionales podemos acordar, por medio de una ley, que el endeudamiento no puede ser más que del 20% al 25% del presupuesto del gobierno central. Así pagaríamos entre 800 a 1000 millones al año, lo que sería más cónsono con nuestra realidad y además, lo más justo y moral para todos los panameños.
Si los países ricos y las entidades financieras internacionales fueran consecuentes con sus pronunciamientos, no deberían tener ningún reparo con esto, y como exprese anteriormente, el Gobierno sólo debe tener la voluntad política de lograrlo. Esta es una alternativa que le propongo a los participantes del Diálogo Nacional, y es un reto a los que realmente queremos a Panamá.
"Cuando los hombres decentes no participan en política, los indecentes se aprovechan de ella, y entonces los decentes tendrán que callar". Ghandi.
cdaa@sinfo.net
Hoy el pago de la deuda representa el 39% del presupuesto y no el 25%, como se dice. El presupuesto del gobierno central, responsable del pago de la deuda, es de B/. 4,132 millones y lo que se tiene que abonar a la deuda es de B/.1,600 millones, o sea el 39%. Sucede que el Gobierno incluye los presupuestos de entidades que no dependen de los impuestos nacionales, porque ellas generan sus propios ingresos, y no son responsables de las deudas, tal son los casos de la Caja de Seguro Social, con B/.1,280 millones; Banco Nacional, B/. 618 millones y Caja de Ahorros, B/. 249 millones. En total esto asciende a B/.2,147 millones que, claro, sumado a lo del gobierno central da una totalidad de B/. 6,279 millones, lo cual crea la ilusión de que el pago de la deuda representa el 25%. Traigo esto a colación porque ahora en el Diálogo Nacional se está discutiendo el problema de las finanzas del Estado y se piensa, posiblemente, poner un tope de endeudamiento. Ese tope debe estar basado sobre el presupuesto del gobierno central. De lo contrario, seguiremos padeciendo por esta distorsión, que en mi opinión ha sido históricamente consciente.
Ciertamente el artículo 265 de la Constitución, obliga al gobierno presentar el presupuesto total de la Nación, incluyendo las entidades autónomas y semiautónomas, el cual sé que hay que respetar y perderíamos tiempo valioso cambiando ese artículo. Pero estoy seguro que si tenemos la voluntad política de resolver esta situación y sin entrar en debates constitucionales podemos acordar, por medio de una ley, que el endeudamiento no puede ser más que del 20% al 25% del presupuesto del gobierno central. Así pagaríamos entre 800 a 1000 millones al año, lo que sería más cónsono con nuestra realidad y además, lo más justo y moral para todos los panameños.
Si los países ricos y las entidades financieras internacionales fueran consecuentes con sus pronunciamientos, no deberían tener ningún reparo con esto, y como exprese anteriormente, el Gobierno sólo debe tener la voluntad política de lograrlo. Esta es una alternativa que le propongo a los participantes del Diálogo Nacional, y es un reto a los que realmente queremos a Panamá.
"Cuando los hombres decentes no participan en política, los indecentes se aprovechan de ella, y entonces los decentes tendrán que callar". Ghandi.
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