El país de las madres
Panamá pareciera encaminarse a ser una sociedad de zánganos. Cuando vemos los índices de graduación de estudios superiores notamos que dos tercios de los egresados son mujeres, y al revisar los indicadores de natalidad constatamos que cada vez más niños nacen de madres solteras, se va conformando un esquema social en donde el único pilar del hogar es la madre. No es extraño que el período de mayor actividad comercial en Panamá, no sea el de vuelta a clases o Navidad, sino el Día de la Madre.
Este modelo de familia monoparental en donde la madre es proveedora, formadora y regazo mientras que el padre es un ser de presencia intermitente -cuando está- y de presencia desechable -cuando es reemplazado por compañeros temporales de la madre- va generando una matriz de irresponsabilidad masculina realmente perniciosa.
Tal vez si logramos imbuir a los varones suficiente responsabilidad podremos acabar con ese concepto pseudo hermafrodita que aquí llaman “Madre/Padre”. Ya es hora de celebrar esta fecha honrándola, pero también emulándola en su dedicación y desvelos. Ya es hora de honrar a nuestra madre no sólo siendo buenos hijos, sino también buenos padres.