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El papel del padre en la educación de los hijos


Hace poco, en la misa dominical de El Valle de Antón, me llamó la atención y me gustó tanto ver a muchos hombres jóvenes del pueblo cargando a sus hijos. Antes, en Panamá, un machismo absurdo consideraba que cargar a los hijos era función exclusiva de la mujer. ¡Como si los hijos no fueran tanto una responsabilidad del padre como de la madre! Pero los tiempos cambian y hoy los padres asumen un contacto más personal con los hijos.
Recuerdo aún de niña ver el orgullo y placer de mi padre cuando cargaba a sus hijas pequeñas. Para algunos varones esto no era un comportamiento muy "masculino". Pero él, así como nos consentía igualmente nos disciplinaba. Todavía conservo en la memoria cuando de niña, en los primeros años de la primaria en David, aprendí una sarta de "malas palabras" de mis primos varones y pensando que mis padres no estaban - y orgullosa de lo que había aprendido- llegué, gritando a voz en cuello una lista de estas palabras que acababa de aprender. Cuál no sería mi sorpresa cuando al entrar a casa descubro que mi padre estaba allí y había oído toda la retahíla de estas palabras. Esto me mereció un castigo severo -con una prohibición de salir de casa a jugar con mis amigas por unos días además de que me dijera que tenía la boca más sucia que... En ese momento aprendí a no decir más nunca "malas palabras".
Mi padre era un hombre trabajador e idealista que sobresalía en responsabilidad y lealtad, y en ese sentido fue ejemplo para sus hijas. Cuando joven, durante la depresión, había trabajado en el Canal aprendiendo a ser soldador, lo que había hecho que tuviera puños muy fuertes. Algunos "amigos" se burlaban de él por ser un hombre tan de familia y nada mujeriego -algo que lo distinguía de la mayoría- hasta que un día cansado de tanta provocación sintieron en carne propia la fuerza de sus puños.
El ganarse los padres el respeto y el cariño de sus hijos (lo que no significa no disciplinar) es esencial para la educación de los hijos. Por otro lado, es necesario enseñar y reforzar en los/las hijos/as el sentido de responsabilidad y solidaridad de manera que puedan llegar a sentirse orgullosos o satisfechos de lo que hacen o logran. Para ello es esencial que los padres/madres den primero el ejemplo y luego premien el buen comportamiento de sus hijos haciéndoles sentir cómo su participación en las faenas del hogar y la ayuda a otras personas contribuyen al bienestar de todos, incluyéndolos a ellos mismos.
Era trágico en Panamá ver cómo tantos hombres (¿la mayoría?) se desentendían de su responsabilidad en la crianza de sus hijos/as. Pero eso ha ido cambiando, aunque todavía, con frecuencia, se da el caso de hombres que ni siquiera reconocen a sus hijos.

101 años de Panamá América

 
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