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El PARLACEN y la política exterior de Panamá


Mucho se ha escrito sobre la participación de Panamá en el Parlamento Centroamericano. A favor y en contra, así se han presentado los más diversos argumentos. Se critica la “poca funcionalidad del Parlacen respecto a la crisis de Honduras”. Una lectura de las resoluciones aprobadas en Asamblea Plenaria, colaboran claramente que la verdad de los hechos es otra.

El caso de Honduras pone en el tapete la cuestión sobre la naturaleza de la democracia en la región. Pero no solo esto, sino que igualmente cabría preguntarse sobre la validez y fortaleza de los mecanismos de mediación utilizados a nivel continental. La comunidad de naciones ha tenido interés evidente en la búsqueda de solución al golpe de Estado, exigiendo la restitución de la autoridad electa por los hondureños. Una de las medidas de mediación la impulsan los Cancilleres de la región, teniendo Panamá una activa participación que colabora que, en efecto, nuestro país no es ajeno a lo que ocurre en la región centroamericana.

Panamá, por tradición, tiene una consistente trayectoria de mediación regional; (experiencia de Contadora). En el nuevo contexto, al observar la participación del Canciller panameño se retoma ese importante papel jugado por la política exterior panameña. Ahora bien, si tomamos en cuenta el nivel de participación de Panamá en esta coyuntura crítica, lo que lleva implícito la valorización positiva de nuestro modelo de gobernabilidad, mal podría seguir argumentándose aquello de que Panamá debe salirse del Parlacen. Mucho menos, debe darse cabida a aseveraciones cuyo sola intencionalidad implica que Panamá se coloca con total desconocimiento del Derecho Internacional Público (aquello, por ejemplo, de asumir una decisión unilateral respecto al retiro de Panamá lo que no solo es violatorio a la Convención de Viena sino al mismo Tratado Constitutivo).

Partiendo del valor histórico que posee la participación de Panamá en la solución del conflicto hondureño, lo que sin dudas es un reconocimiento al rol que debe jugar nuestra política exterior, poco bien le hace porque resulta hasta contradictorio, que frente al tema de la integración y, particularmente, en cuanto al Parlacen como uno de los componentes, nos presentemos como negación a lo convenido internacionalmente y poniendo al mismo Estado en una situación que en nada ayuda a la imagen de ser la expresión de una nación democrática en la que impera las leyes y el cumplimiento de los compromisos internacionales. Nos guste o no, Panamá tiene obligaciones cuyo observancia, incluso, se registra en la misma Constitución Política a decir de su artículo 4 en el que se señala que Panamá se “acoge al derecho internacional”.

101 años de Panamá América

 
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