El Principio de Territorialidad o el Paraíso Fiscal
Junto al Canal de Panamá y la Zona Libre de Colón, el Centro Financiero Internacional constituye piedra angular de nuestra economía. Plaza prestigiosa y altamente rentable, ha estado sujeta como cualquier otra, a las amenazas y tentaciones que en la actualidad experimentan todos los centros financieros en el mundo.
Pero por su importancia, cuidar a este centro, protegerlo de las amenazas o tentaciones en cuestión, más que una opción constituye un deber. Lo digo porque en las últimas semanas he estado al tanto del debate que se origina en torno al tema de las sociedades anónimas, los señalamientos de la OCDE y las manifestaciones de naciones hermanas, así como de prestigiosos juristas e intelectuales panameños.
El de Panamá, es un Centro Financiero con las mismas características de los que operan en las islas y protectorados de Inglaterra, Holanda Luxemburgo y otros países de la Unión Europea, así como el de Miami, solamente que a nosotros nos llaman paraíso fiscal y ellos se denominan zonas de baja tributación, pero en realidad es lo mismo. El sistema panameño es más transparente que las operaciones diarias que realizan los cambistas del mercado negro brasileños con prestigiosos bancos de los Estados Unidos. El sistema de sociedades anónimas panameñas es igual al de Delaware (donde tuvo su génesis) y más estricto que Las Vegas. Además ningún banco en el sistema norteamericano está obligado a declarar, sino es por orden de autoridad competente, las cuentas extranjeras.
¿Por qué solicitarlo a Panamá? ¿O por qué reglamentar nuestro régimen de sociedades anónimas? Se sabe que en el mundo se han refinado los mecanismos de lavado de dinero y las cuentas vinculadas a actividades terroristas, pero tal flagelo es perfectamente perseguible con un incremento y rigurosidad en la vigilancia y los controles, sin que se afecte el funcionamiento regular que hasta ahora hemos tenido.
Y no se trata de sustentar la llevada y traída tesis del paraíso fiscal, ni de exigirnos medidas que no se aplican a aquellos que compiten con nosotros. Hacerlo sería colocarnos en desventaja competitiva respecto a los Centros que anteriormente he señalado, producir fugas de incalculables costos.
Si existen naciones que se sientan afectadas por nuestra plaza, lo correcto sería incrementar nuestra colaboración con ellos en forma recíproca, sin que eso signifique convertirnos en sus cajas registradoras para el pago de sus impuestos. Panamá sigue el principio de la territorialidad de la fuente de ingreso y no por ello se convierte en un paraíso fiscal, ya que la realidad es que nos quieren sacar del mercado porque somos altamente competitivos.
(*) Ex Director de la Policía Nacional.