El secreto de Corea
RECIENTEMENTE tuve el privilegio de regresar por segunda vez a Corea del Sur, en esta ocasión, como parte de una delegación académica de la Universidad de Panamá (UP).
Nuestra misión consistía en hacer "Benchmarking" o lo que algunos han llamado "referenciación competitiva", para observar acciones, planes y proyectos desarrollados por las universidades de Corea en beneficio de su país, tal como es el propósito de nuestra UP.
Lo que vimos fue un país desarrollado, con magníficas infraestructuras públicas, amplias carreteras, edificios espectaculares, medios de comunicación al alcance de la población. Viajamos en el Tren Bala, que alcanza velocidades superiores a los 300 kms por hora sin que se sienta moverse. La industria sumamente desarrollada, por ejemplo, sólo una de las seis plantas de manufactura de automóviles que visitamos produce 5,200 vehículos al día y en la línea de producción cada trabajador tiene 70 segundos para hacer lo que le corresponde, de lo contrario la línea dará una alarma y se afectará todo el sistema por lo que el trabajo en equipo es fundamental. Después de dos horas de concentración viene un descanso para recargar energías.
En el puerto enormes cargueros esperan exportar aproximadamente el 85% de la producción, lo que genera ingresos espectaculares al país. En la industria pesada vimos varios barcos en construcción, unos en el dique seco y otros con una nueva técnica totalmente en la superficie. Cerca del 40% de los barcos que están en los océanos es de fabricación coreana, muchos con bandera panameña. También vimos la fabricación de plantas de generación de energía eléctrica, maquinaria pesada de construcción y transporte, perforadoras de petróleo, grúas gigantescas; el desarrollo tecnológico es vertiginoso.
En nuestra mente gravitaba la pregunta: ¿Qué es lo que han hecho los coreanos para dejar de ser pobres y lograr el estado de bienestar que disfrutan? En poco más de 50 años, este país democrático, sin mayores recursos naturales, con topografía montañosa, ha sido exitoso en la lucha contra la pobreza. La respuesta la fui encontrando mientras conversaba con las personas.
Hubo un gran acuerdo nacional que se fundamentó en los valores de su pueblo como la fe. A diferencia de lo que creía, la mayoría no era budista, sino cristiana practicante con influencias del confucionismo; además percibí otros valores como el respeto a los demás especialmente a los mayores, el trabajo, la disciplina y el estudio.
Tuvieron un liderazgo constructivo, firme y equilibrado que les permitió avanzar al desarrollo en democracia; los políticos entendieron y cumplieron con su papel, la gente los apoyó y trabajaron duro; sin embargo, el compromiso de todos estaba enfocado en potenciar su capital intelectual como el recurso nacional más valioso por lo que se fijaron la meta de que sus hijos debían estudiar. El vicerrector de una de las mejores universidades me comentó que venía de una familia muy pobre, que su padre tenía una vaca que vendió para que él pudiera estudiar. En América Latina, probablemente, no acudiría a la escuela para ayudar a ordeñar la vaca; ese es el grado de compromiso con la educación superior. El gobierno becó a los estudiantes sobresalientes para que se capacitaran en las mejores universidades de Estados Unidos, Europa y Japón, con lo que fortalecieron mucho más el talento de su pueblo.
Sin lugar a dudas, son muchos los factores que los han llevado al éxito; en mi opinión, el respeto a sus valores, al espíritu empresarial y la disciplina en todo lo que hacen junto con el nivel de educación superior al punto que las familias dedican 1/3 de su presupuesto a la educación. El 85% de los estudiantes que salen de las secundarias entra a las universidades y más del 80% se gradúa en el tiempo que debe hacerlo. Estos atributos le han dado a este pueblo noble, valiente y trabajador, la oportunidad de salir de las cenizas de las ruinas de la guerra como ejemplo al mundo que es posible derrotar a la pobreza.
Los panameños partimos con ventajas: somos un país pequeño, con recursos naturales abundantes, agua y un Canal por ampliarse con la posibilidad de cerrar la brecha entre los que tienen y aquellos que viven en extrema pobreza, sólo nos falta actuar, llegar a un gran consenso nacional en torno a la pobreza, y ponernos a trabajar arduamente con disciplina, respeto y compromiso, privilegiando la educación superior y la innovación tecnológica, como ya lo han hecho otros, como el pueblo de Corea.
(*) Director General de Planificación y Evaluación, Universidad de Panamá.
Nuestra misión consistía en hacer "Benchmarking" o lo que algunos han llamado "referenciación competitiva", para observar acciones, planes y proyectos desarrollados por las universidades de Corea en beneficio de su país, tal como es el propósito de nuestra UP.
Lo que vimos fue un país desarrollado, con magníficas infraestructuras públicas, amplias carreteras, edificios espectaculares, medios de comunicación al alcance de la población. Viajamos en el Tren Bala, que alcanza velocidades superiores a los 300 kms por hora sin que se sienta moverse. La industria sumamente desarrollada, por ejemplo, sólo una de las seis plantas de manufactura de automóviles que visitamos produce 5,200 vehículos al día y en la línea de producción cada trabajador tiene 70 segundos para hacer lo que le corresponde, de lo contrario la línea dará una alarma y se afectará todo el sistema por lo que el trabajo en equipo es fundamental. Después de dos horas de concentración viene un descanso para recargar energías.
En el puerto enormes cargueros esperan exportar aproximadamente el 85% de la producción, lo que genera ingresos espectaculares al país. En la industria pesada vimos varios barcos en construcción, unos en el dique seco y otros con una nueva técnica totalmente en la superficie. Cerca del 40% de los barcos que están en los océanos es de fabricación coreana, muchos con bandera panameña. También vimos la fabricación de plantas de generación de energía eléctrica, maquinaria pesada de construcción y transporte, perforadoras de petróleo, grúas gigantescas; el desarrollo tecnológico es vertiginoso.
En nuestra mente gravitaba la pregunta: ¿Qué es lo que han hecho los coreanos para dejar de ser pobres y lograr el estado de bienestar que disfrutan? En poco más de 50 años, este país democrático, sin mayores recursos naturales, con topografía montañosa, ha sido exitoso en la lucha contra la pobreza. La respuesta la fui encontrando mientras conversaba con las personas.
Hubo un gran acuerdo nacional que se fundamentó en los valores de su pueblo como la fe. A diferencia de lo que creía, la mayoría no era budista, sino cristiana practicante con influencias del confucionismo; además percibí otros valores como el respeto a los demás especialmente a los mayores, el trabajo, la disciplina y el estudio.
Tuvieron un liderazgo constructivo, firme y equilibrado que les permitió avanzar al desarrollo en democracia; los políticos entendieron y cumplieron con su papel, la gente los apoyó y trabajaron duro; sin embargo, el compromiso de todos estaba enfocado en potenciar su capital intelectual como el recurso nacional más valioso por lo que se fijaron la meta de que sus hijos debían estudiar. El vicerrector de una de las mejores universidades me comentó que venía de una familia muy pobre, que su padre tenía una vaca que vendió para que él pudiera estudiar. En América Latina, probablemente, no acudiría a la escuela para ayudar a ordeñar la vaca; ese es el grado de compromiso con la educación superior. El gobierno becó a los estudiantes sobresalientes para que se capacitaran en las mejores universidades de Estados Unidos, Europa y Japón, con lo que fortalecieron mucho más el talento de su pueblo.
Sin lugar a dudas, son muchos los factores que los han llevado al éxito; en mi opinión, el respeto a sus valores, al espíritu empresarial y la disciplina en todo lo que hacen junto con el nivel de educación superior al punto que las familias dedican 1/3 de su presupuesto a la educación. El 85% de los estudiantes que salen de las secundarias entra a las universidades y más del 80% se gradúa en el tiempo que debe hacerlo. Estos atributos le han dado a este pueblo noble, valiente y trabajador, la oportunidad de salir de las cenizas de las ruinas de la guerra como ejemplo al mundo que es posible derrotar a la pobreza.
Los panameños partimos con ventajas: somos un país pequeño, con recursos naturales abundantes, agua y un Canal por ampliarse con la posibilidad de cerrar la brecha entre los que tienen y aquellos que viven en extrema pobreza, sólo nos falta actuar, llegar a un gran consenso nacional en torno a la pobreza, y ponernos a trabajar arduamente con disciplina, respeto y compromiso, privilegiando la educación superior y la innovación tecnológica, como ya lo han hecho otros, como el pueblo de Corea.
(*) Director General de Planificación y Evaluación, Universidad de Panamá.