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El yugo de Milosevic


Después de la muerte de Josip Broz, Tito, Yugoeslavia no encontraba el camino como nación y como sistema político. La fragmentación de la república federativa multiétnica y multirreligiosa fue aprovechada por Solobodan Milosevic para implantar un reinado totalitario en el que se combinaban lo peor del comunismo con lo peor del nazismo. Afortunadamente las masas yugoeslavas decidieron el camino de la democracia y expulsaron con los votos y con movilizaciones multitudinarias a Milosevic.
El Tribunal Constitucional, que bajo presión de Milosevic había anulado las elecciones, proclamó la victoria de Vladislav Kostunica, político serbio de oposición, que había ganado en la primera vuelta electoral. El respaldo de Estados Unidos, los países de la Unión Europea y particularmente el refrendo de Rusia al triunfo de Kostunica allanan el camino al afianzamiento local e internacional del nuevo presidente yugoslavo y debilitan el aventurerismo golpista de Milosevic. Sin embargo, aunque el aval internacional es importante en momentos de crisis, es en el plano local donde el nuevo gobierno debe llevar a cabo un inmenso trabajo para rehacer las profundas fisuras legadas por Milosevic con su política implacable de "limpieza étnica" contra la comunidad musulmana de Kosovo y de intolerancia al libre juego de ideas y actividades políticas. La circunstancia de que Kostunica es serbio, una de las comunidades étnicas de mayor carácter, agiganta la responsabilidad del nuevo régimen para cicatrizar las heridas inflingidas por Milosevic a las etnias no serbias de la república.
Unidad en la diversidad, libertad de cultos, respetar las autonomías étnicas, son algunas de las propuestas que surgen ante el cúmulo de desafíos que debe enfrentar el nuevo gobierno. Fundada en el umbral del siglo XX, refundada por Tito después de la Segunda Guerra Mundial, manipulada por Milosevic a lo largo de trece años, Yugoslavia inicia una nueva etapa en el tumultuoso periplo de su constitución republicana. El comunismo autogestionario que impulsó Tito a partir de 1950, distanciándose de la Unión Soviética, dio una idea de su creatividad ideológica. Ahora debe ubicarse en el espectro de la democracia representativa, después que el pueblo se movilizó en defensa de su derecho a elegir a sus gobernantes. Buen comienzo.


101 años de Panamá América

 
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