".. es que fue sin querer, queriendo"
EL "MEA CULPA" del señor Torrijos me pareció poco serio. Después de deshonrar sus promesas de campaña y haberse burlado del pueblo panameño, al hacer aprobar a trompicones, y cuando y como le vino en ganas, "su proyecto" de reformas, consultadas sólo con sus compinches del PRD y con unos cuantos compañeros de viaje que ahora dizque se lamentan por no haber sido tomados en cuenta, salir con la excusa de que "se equivocó" en el método que utilizó para imponer las reformas al Seguro Social, suena a hipocresía.
Durante muchísimos meses, al gobierno del PRD le importó un rábano con la solicitud que le hacían todos los sectores (ahora sabemos que algunos sólo era para salvar cara) de que divulgara sus propuestas y las sometiera a un debate nacional abierto y transparentes. Igualmente, cuando finalmente las divulgaron, los del PRD se hicieron los sordos y los locos e ignoraron las voces sensatas que, con toda la razón del mundo, demandaban que detuvieran su desenfrenada carrera para aprobarlas, como finalmente lo hicieron, en un madrugonazo vergonzoso. Al igual que ocurrió con el aumento de los impuestos, sin pudor ni vergüenza, aplastaron todas las objeciones con su aplanadora legislativa, que llegó hasta la cobardía política de rechazar la votación nominal del proyecto.
Una vez consumada la aprobación de la Ley 17 de 2005, el gobierno dio por sentado que su desmán sería "clavo pasado". Pero en su obcecación no calcularon la reacción popular. Ante las crecientes y cada vez más intensas protestas y, sobre todo, preocupados por el repudio ciudadano a los despliegues militaroides de que hicieron gala para reprimir a manifestantes pacíficos, se han revestido con pieles de ovejas para tratar de recuperar imagen. Pero lo cierto es que no engañan a nadie. Ya mostraron las orejas del lobo y el pueblo se las vio.
Como parece que la vanidad tiene un alto porcentaje en las motivaciones del actual gobernante, y debido a que su aceptación ya había descendido en picada, aún antes de que divulgara el mamotreto de las reformas a la Caja de Seguro Social, sus asesores de imagen deben haberle aconsejado que pusiera cara de niño bueno y saliera a justificar lo injustificable con la pobrísima excusa de que "tal vez se equivocó" en el método que utilizó para imponernos "su proyecto" de reformas. Pero, como no podía ser de otra manera, una excusa tan pobre ha producido el efecto precisamente adverso al esperado. El pueblo, que, al final de cuentas, es más listo que sus gobernantes, no se tragó el cuento.
Si en las encuestas hechas a comienzos del mes de mayo, es decir, antes de que el gobierno rompiera el mutismo que deliberada y dolosamente había mantenido por casi un año y divulgara "su proyecto salvador de la Caja", la aceptación del señor Torrijos ya andaba por los suelos, con toda seguridad, cualquier sondeo de fecha posterior al madrugonazo legislativo del PRD en la Asamblea, demostrará que su cotización ha descendido a nivel del subsuelo.
En el actual estado de las cosas, el gobierno tiene dos alternativas: La primera es mantenerse en sus trece, lo que confirmaría lo que muchos ya sabíamos y otros comenzaban a percibir, y es que son menos inteligentes de lo que ellos se creen; la segunda, es recoger velas y si quieren quedar "menos peor", suspender la entrada en vigor de la Ley 17 hasta el próximo año. A la par, deben propiciar un verdadero diálogo, transparente y democrático, al que el gobierno concurra con humildad y actitud abierta para escuchar y revisar a fondo la ley, deponiendo su soberbia y sus actitudes imperiales.
Desde que divulgaron sus intenciones, el 19 de mayo pasado y durante los vergonzosos 12 días en que consumaron "su hazaña" en la Asamblea, el gobierno ha debido percatarse, así lo espero, que sus bravatas no intimidan a los sectores populares. Y acusarles ahora, como lo han hecho algunos de sus voceros más conspícuos, de pretender derrocar al gobierno, es una patraña que nadie sensato se tragará. Todos recordamos, por si a ellos se les ha olvidado, que ese era uno de los recursos favoritos del gobierno militar para justificar la represión. Vivimos otros tiempos y esas tácticas sólo sirven para exacerbar los ánimos. En más de una ocasión, al igual que muchos otros compatriotas, he advertido a los actuales gobernantes que no confundan su victoria electoral con un cheque en blanco para hacer lo que les venga en ganas.
Nuevamente, volvemos a llamarles a corregir el rumbo equivocado por el que se empeñan en transitar. Si el país entra en una vorágine de inestabilidad, que nadie desea, la culpa no podrán echársela a otros. Por su obcecación, ellos serán los únicos responsables.
Durante muchísimos meses, al gobierno del PRD le importó un rábano con la solicitud que le hacían todos los sectores (ahora sabemos que algunos sólo era para salvar cara) de que divulgara sus propuestas y las sometiera a un debate nacional abierto y transparentes. Igualmente, cuando finalmente las divulgaron, los del PRD se hicieron los sordos y los locos e ignoraron las voces sensatas que, con toda la razón del mundo, demandaban que detuvieran su desenfrenada carrera para aprobarlas, como finalmente lo hicieron, en un madrugonazo vergonzoso. Al igual que ocurrió con el aumento de los impuestos, sin pudor ni vergüenza, aplastaron todas las objeciones con su aplanadora legislativa, que llegó hasta la cobardía política de rechazar la votación nominal del proyecto.
Una vez consumada la aprobación de la Ley 17 de 2005, el gobierno dio por sentado que su desmán sería "clavo pasado". Pero en su obcecación no calcularon la reacción popular. Ante las crecientes y cada vez más intensas protestas y, sobre todo, preocupados por el repudio ciudadano a los despliegues militaroides de que hicieron gala para reprimir a manifestantes pacíficos, se han revestido con pieles de ovejas para tratar de recuperar imagen. Pero lo cierto es que no engañan a nadie. Ya mostraron las orejas del lobo y el pueblo se las vio.
Como parece que la vanidad tiene un alto porcentaje en las motivaciones del actual gobernante, y debido a que su aceptación ya había descendido en picada, aún antes de que divulgara el mamotreto de las reformas a la Caja de Seguro Social, sus asesores de imagen deben haberle aconsejado que pusiera cara de niño bueno y saliera a justificar lo injustificable con la pobrísima excusa de que "tal vez se equivocó" en el método que utilizó para imponernos "su proyecto" de reformas. Pero, como no podía ser de otra manera, una excusa tan pobre ha producido el efecto precisamente adverso al esperado. El pueblo, que, al final de cuentas, es más listo que sus gobernantes, no se tragó el cuento.
Si en las encuestas hechas a comienzos del mes de mayo, es decir, antes de que el gobierno rompiera el mutismo que deliberada y dolosamente había mantenido por casi un año y divulgara "su proyecto salvador de la Caja", la aceptación del señor Torrijos ya andaba por los suelos, con toda seguridad, cualquier sondeo de fecha posterior al madrugonazo legislativo del PRD en la Asamblea, demostrará que su cotización ha descendido a nivel del subsuelo.
En el actual estado de las cosas, el gobierno tiene dos alternativas: La primera es mantenerse en sus trece, lo que confirmaría lo que muchos ya sabíamos y otros comenzaban a percibir, y es que son menos inteligentes de lo que ellos se creen; la segunda, es recoger velas y si quieren quedar "menos peor", suspender la entrada en vigor de la Ley 17 hasta el próximo año. A la par, deben propiciar un verdadero diálogo, transparente y democrático, al que el gobierno concurra con humildad y actitud abierta para escuchar y revisar a fondo la ley, deponiendo su soberbia y sus actitudes imperiales.
Desde que divulgaron sus intenciones, el 19 de mayo pasado y durante los vergonzosos 12 días en que consumaron "su hazaña" en la Asamblea, el gobierno ha debido percatarse, así lo espero, que sus bravatas no intimidan a los sectores populares. Y acusarles ahora, como lo han hecho algunos de sus voceros más conspícuos, de pretender derrocar al gobierno, es una patraña que nadie sensato se tragará. Todos recordamos, por si a ellos se les ha olvidado, que ese era uno de los recursos favoritos del gobierno militar para justificar la represión. Vivimos otros tiempos y esas tácticas sólo sirven para exacerbar los ánimos. En más de una ocasión, al igual que muchos otros compatriotas, he advertido a los actuales gobernantes que no confundan su victoria electoral con un cheque en blanco para hacer lo que les venga en ganas.
Nuevamente, volvemos a llamarles a corregir el rumbo equivocado por el que se empeñan en transitar. Si el país entra en una vorágine de inestabilidad, que nadie desea, la culpa no podrán echársela a otros. Por su obcecación, ellos serán los únicos responsables.