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Escandalosos cobros


Un grupo de abogados locales ha puesto el grito al cielo, con toda razón, y anuncia que se ha organizado bajo la sigla APADEC (Asociación Panameña de Defensa de la Competencia), con el fin de plantear públicamente el escandaloso cobro de la energía eléctrica en Panamá y bregar para que no continúe tan bárbara exacción contra el bolsillo de la población panameña, que utiliza el servicio privatizado del consumo eléctrico. Nosotros agregaríamos a ese objetivo el colateral de las tarifas telefónicas, también exorbitantes. Hay por allí un llamado "Ente Regulador", que no regula nada, pero que sí goza de altos gajes burocráticos. "Rara avis" en Panamá.
La información periodística suministrada por El Panamá América explica que la iniciativa ha partido de las quejas formuladas, ante el grupo de abogados, por los hoteles locales. No es hábito de ningún sector del conglomerado panameño demandar el apoyo general frente a grandes injusticias colectivas que se perpetran y se perpetúan contra la mayoría poblacional de Panamá. Pero en este caso, todos los habitantes de nuestra centenaria república somos víctimas de los pulpos eléctricos y telefónicos privatizados (para insistir en el participio) y nosotros nos adherimos a la protesta, formulando la indicación proselitista de que las asociaciones cívicas y profesionales del país deberían sumarse a tan necesaria cruzada, porque nos están sacando los dólares del más o menos escuálido bolsillo, como ya lo expresamos, escandalosamente, con premeditación, con alevosía, con nocturnidad, con empeño diurno y con avidez troglodita.
Ya los Honorables al fin tienen una comisión investigadora que ha comenzado a poner el dedo sobre tan purulenta llaga, y ojalá no se rinda a sencillas y nobles invitaciones de viajes, para que funcione el olvido.
Una de las enfermedades colectivas más difundidas en nuestro suelo, rara vez suspendida en breves interregnos, ha sido y es la de una abúlica apatía, alimentada por una cómplice indiferencia, ante los problemas generalizados, que tanto afectan negativamente la vida nacional. Por ello, la mayor parte de nuestros artículos periodísticos, que con largas interrupciones involuntarias hemos venido publicando desde hace años, reiteramos que intermitentemente, intenta presentar las dantescas escenas de la vida cotidiana (horrores sociales, económicos y políticos), ante los cuales continuamos adorando el cuadro del verso que nos legó la sabiduría poética del vate panameño, cuyo centenario de nacimiento acaba de pasar: "Paisano mío, panameño, tú siempre dices que sí".
Volvamos a los pulpos. No debería pasar inadvertida y, por el contrario, conviene hacerse eco de ella, a más de apoyarla en toda forma, esta campanada sobre las tarifas eléctricas, que necesitamos extender a las gemelas del teléfono, para lograr que cesen estas costumbres esquilmadoras de nuestros bolsillos, que en la mayoría de los casos tenemos que apretarnos el cinturón, para que el sudor y la miseria del panameño engrosen las cuentas de millonarios extranjeros, célebre moda que califican de privatización.
Nos congratulamos de que unos cuantos de nuestros colegas salgan a la palestra y denuncien la insaciable voracidad de las estructuras transnacionales, que tanto se aprovechan de las necesidades vitales o inevitables de nuestro pueblo. Y ojalá que todos los afectados por tan duros problemas colectivos salgamos de nuestra complacencia suicida, y hagamos el milagro de echar las bases sociales en pro de las rectificaciones nacionales que tanto quiere el país en que vivimos.
Señala que en ese momento tuvo que ser fuerte porque su hija y los otros acompañantes querían bajarse del auto para interceder por la persona que estaba siendo golpeada y ella como responsable del grupo no podía permitir que cayeran detenidos o golpeados.
También recuerda que en un solo día se pagaron más de 20 mil balboas para sacar a cientos de civilista que cayeron detenidos durante una protesta. La dirigente asegura que el dinero siempre salía de recolecta que se hacían entre los empresarios. Por cada detenido siempre había que pagar cerca de 400 balboas en concepto de multa que imponían las autoridades de esa época.
La profesora Edna Gioconda Davis fue activista del grupo civilista UNIDAD, integrada por mujeres y fungía como Gerente de Recursos Humanos del Chase Manhattan Bank durante la crisis. Comenta que tiene muchas anécdotas que decir, pero prefiere no revelar detalles de cómo se hacían las cosas porque " como van las cosas en cualquier momento hay que ponerse de nuevo las zapatillas y volver a luchar por la democracia".
Davis revela lo que más recuerda eran las jornadas que se organizaban todas las tardes al frente de la Procuraduría de la Nación para rezar el rosario por el alma del asesinado médico guerrillero Hugo Spadafora.
Indica que lo que más le llamaba la atención de esas jornadas era la manera espontánea como cientos de panameños se bajaban de los buses y se unían al grupo para rezar siempre debajo de un árbol frondoso que existía cerca de la Procuraduría de la Nación.
Un buen día, comenta Davis, el procurador de esa época mandó a derrumbar el árbol que le servía para protegerse del sol y la lluvia, hecho que causó mucho miedo entre los activistas porque eso significó como una amenaza contra ellos.
No obstante, destaca Davis los activistas decidieron sembrar tres arboles, uno de los hoy día crece vertiginosamente en el lugar y las protestas siguieron por casi un año en ese mismo lugar hasta diciembre de 1986.
La señora Davis relata que en una ocasión huyendo de la represión cayó dentro de una alcantarilla y se fracturó la pierna, aunque eso no fue limitante para que participara en las protestas, entre estas las que se escenificó cuando se corrió la bola de que Noriega había salido huyendo de Panamá hacia República Dominicana en enero de 1988.
Para la dirigente sindical, Montenegro el sacrificio que hizo el pueblo por el retorno de la democracia no ha sido valorado por los políticos de hoy que cometen los mismos actos de corrupción que le reprochaban a Noriega. Manifestó que un grupo de políticos que nunca se le vio luchando en las calles contra la dictadura son los que han disfrutado de estos años de democracia.
"Han sido cuatro berracos los que se han aprovechado de la democracia", denunció. Según la dirigente sindical la democracia cada vez más va en retroceso a causa de las medidas que ha adoptado la clase política en contra de los trabajadores, los periodistas y los grupos sociales.
De acuerdo con la educadora Cecilia Alegre la lucha civilista contra la dictadura sí valió la pena, "lo triste fue que nos dividimos por la política". Asegura que como civilista nunca estuvo de acuerdo con la violencia ni con la invasión norteamericana.
Destaca que durante la lucha civilista surgieron valores cívicos que con el tiempo se han perdido. Para Otilia Koster la lucha civilista fue importante y también valió la pena, aunque siempre estuvo en contra de la invasión desde que tuvo conocimiento de esa posibilidad a la salida de la crisis antes de 1989.
Según la dirigente no había necesidad de una invasión para sacar a Noriega del poder y culpa al procurador Rogelio Cruz de ser el responsable de que muchos de la camarilla de Noriega quedaran en libertad o salieran del país.
Para Koster la invasión norteamericana de Estados Unidos a Panamá fue un acto programado en el que participaron sectores políticos y económicos de los Estados Unidos y Panamá.
De acuerdo con Edna Gioconda Davis la lucha emprendida por los panameños contra la dictadura de Noriega fue "justa" , aunque siempre ella estuvo de acuerdo con una transición democrática del poder sin llegar a la violencia. "La invasión fue un final muy triste que nos causó mucho dolor", indica la ex activista.
Destaca que el pueblo sí aprendió la lección de lo que fue la dictadura y posteriormente la invasión, pero no así los políticos que como no participaron en la lucha no valoran el costo que tuvo la democracia para Panamá.
Según Davis, los políticos vivieron en el exilio y llegaron después de la invasión a beneficiarse de la lucha del pueblo, lo que ha ocasionado que muchos de ellos no tengan conciencia de lo costó la democracia y aprueban acciones que han hecho que el sistema democrático retroceda en Panamá.
"el pueblo sí aprendió la lección, pero los políticos parecen que no", asegura Davis, quien no descarta que los panameños tengan que volver a las calles a defender la democracia.

101 años de Panamá América

 
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