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Experiencias canaleras (II)


Continuamos nuestro esfuerzo por mejorar el nivel de vida de los empleados canaleros. Aquilino Boyd nos ayudó a comunicarnos mejor con el nuevo canciller, Fernando Eleta, ya que éste admitía que no era político. En fin, Eleta apoyó la bondad del pago del salario mínimo de EU en el área canalera. Más aún, con motivo de la construcción de la toma de agua desde el Lago Miraflores hasta la potabilizadora de Chilibre, respaldó el pago de dicho salario mínimo en esta obra, a pesar de que los trabajos no se efectuaban bajo el control canalero. Como muchos otros funcionarios sabía que la economía panameña se beneficiaría con el ingreso de divisas extranjeras a través de los trabajadores. Lógico, es mejor recibir mayores ingresos tanto en las ventas de camarones como en la de servicios laborales. Mi opinión es que Eleta manejó las negociaciones de los Tratados Robles-Johnson de la manera más apolítica posible.
El embajador Dicky Arias, con la colaboración de Alfredo Morris, como agregado obrero en Washington, gestionó con éxito la aplicación del salario mínimo gringo a los canaleros toda vez que se presentaba un incremento con la anuencia del Canciller Eleta. Después de la entrada en vigencia de los Tratados Torrijos-Carter en 1979, se estableció un nivel de salario inferior para los empleados nuevos que se reclutaban en la Comisión del Canal. De modo que, por ejemplo, un pasabarcos nuevo percibía $1.25 por hora, mientras que los que ya estaban en planilla ganaban $1.65 por hora. El pago igual se desigualaba, esta vez entre panameños. El subadministrador Fernando Manfredo obtuvo el respaldo del administrador McAuliffe y logró eliminar este exabrupto. Incluso, a los nuevos empleados se les compensó retroactivamente a base del mínimo de $1.65 por hora. Creo que pocos panameños realizaron la dificultad de Manfredo como subalterno inmediato de un general, según el Tratado. Yo fui quien propagó la noción de que a Manfredo lo habían dejado solo.
Antes, en junio de 1970, perdí mi empleo en una reducción de fuerza en Albrook y, con mucha suerte, obtuve trabajo en la entonces Compañía del Canal. Esto me aquietó mi activismo. No obstante, surgió un movimiento por lograr paridad de vacaciones dentro de la citada Compañía. Con motivo de una visita de congresistas norteños el Comité pro-paridad de vacaciones que habíamos formado, presentó su denuncia de disparidad. Yo fui escogido como vocero con George Mercier de asesor en la audiencia congresional que se llevó a cabo en el Centro de Adiestramiento de la Compañía del Canal. A la vuelta de la esquina se me trasladó de mi puesto, el cual me gustaba, a otro que consideraba como un exilio a Siberia. Al final, fui reintegrado a mi puesto original y se aplicó un tipo de igualdad de vacaciones. Los panameños empezamos desde entonces a acumular tres horas más de vacaciones cada dos semanas.
Cuando se acercaba la fecha de recuperación de nuestro canal gestioné, junto con cinco presidentes de la Asociación de Empleados Canaleros (ASODEC), a favor de la inclusión en el Título Constitucional canalero de la cláusula de no desmejoramiento de las condiciones de empleo, tal cual existió en la Comisión del Canal.
Tuvimos éxito relativo, ya que se estipuló condiciones de empleo "similares". Por ahí es que me temo que venga el desmoronamiento de los salarios canaleros si es que, como siempre, la soga rompe por la parte más delgada. La defensa del nivel de vida de los canaleros fue amplia, nacionalmente, con el sólido respaldo de los clientes marítimos del canal. Nuestra lucha no sólo fue por obtener mayores ingresos de divisas extranjeras para Panamá y mejorar la calidad de vida de un sector trabajador panameño, sino también en la esperanza de que esto influyera en el mejoramiento de los trabajadores en el resto del país, aunque fuera a largo plazo. Lo expuesto explica por qué decidimos escribir en apretada síntesis acerca del "estratosférico" salario de B/1,927.47 del cocinero de la residencia del administrador canalero: El solitario cocinero de marras tiene amplias responsabilidades, no como las de los antiguos cocineros de la cuchilla de El Marañón. Por otra parte, la amenaza que surge, y temo que se agigante, es la de rebajar el poder adquisitivo de los más de 8-9 mil canaleros, hijos de la cocinera, que de otra forma engrosarían las altas cifras de los que sufren pobreza y hasta miseria en el resto de la República.
Otra de las razones por no haber narrado mis experiencias se basa en la certeza de que hay un número elevadísimo de personas que, por diferentes razones, sienten envidia por la "dicha" de los canaleros. Encuentran común y corriente, están habituados, a que los más chicos permanezcan aplastados. Mientras más mejor. La idea del Título Constitucional aplicable al canal fue lanzada por Gilberto Arias. Creo que fui el primero, con la anuencia de todos los ex presidentes de la Asociación de Empleados del Canal (ASODEC), que impulsó y cabildeó a favor de esta idea. La meta era y es, inmunizar la administración de nuestro canal de la politiquería panameña. ¿Cómo estaría el prestigio del canal si experimentara la "licitadera" que hemos visto en el IDAAN?
Por otra parte, supongamos que se bajen los salarios a 9 mil canaleros y esa suma, que no tengo idea cierta de su cuantía, se trasladara al Gobierno Nacional. ¿Para qué serviría? ¿Para aumentar los salarios de los altos funcionarios estatales? ¿Para comprar su lealtad, como se dijo hace unos 7 años? ¿Para ayudar en el gasto de $12 millones en un intento reelectorero? ¿Para condonar selectivamente intereses hipotecarios y agrícolas para reelegir legisladores reelectos? ¿Para el CEMIS o para la "equiparación" de Panama Ports?
Es innegable que todo el mundo está sufriendo una depresión económica. Por lo tanto, ¿debemos reducir los salarios de muchos humildes, repito, porque tuvieron la suerte de que la posición geográfica de su patria los colocó en una situación que les fue favorable económicamente?
No pongo en tela de duda que haya necesidad de recortar ciertos gastos considerados excesivos. Pero no debemos olvidar que los trabajadores canaleros estuvieron en el frente del diferendo que por largos años mantuvimos con el coloso. Los gobiernos panameños usaron la discriminación contra los canaleros como punta de lanza en sus relaciones desiguales con EU. Los canaleros demostraron al mundo en los cortos 34 meses de administración panameña del canal que los panameños podemos. Especialmente si mantenemos nuestra politiquería vernacular fuera de ella.
Han pasado casi 12 años desde que me jubilé del canal. Estoy alejado de interioridades que conocí antes de jubilarme. En un par de ocasiones hablé por casualidad con jóvenes que habían renunciado de su posición en el Canal para trabajar en la empresa privada. Estaban seguros de que tendrían mejores posibilidades hacia el futuro. Estos eran profesionales. Sin embargo, todos debemos tener en nuestros corazones y en nuestras mentes el bienestar de los empleados más humildes. Me imagino que los aseadores que yo conocí, que mantenían mi oficina lo suficientemente limpia como para usar la cerámica del piso como espejo, ya no existen. Especulo que el aseo se ha dado en contrato y los aseadores están donde deben estar, bajo la suela. Lo siento, no puedo estar de acuerdo con este prisma.
Ojalá que mi vehemencia no resulte en perjuicios para los canaleros. Este temor es otra razón por la cual me abstuve de escribir mis experiencias durante tantos años. Tengo muchas otras cosas que decir, pero lo haré cuando sea oportuno a futuro. Pase lo que pase seguiré adorando a mi país. En él nacieron y vivieron mis más cercanos familiares y en él moriré, y creo que ellos también. Panamá está más cerca del cielo que de la tierra. Dedico estas líneas a mi esposa, hijos y nietos y también a todos mis compatriotas, sin excepción.
Advirtió la importancia de la ética en estas investigaciones "porque estamos hablando de la parte medular de la vida que es la información genética y manipular la información genética puede ser un bien increíble para la humanidad o puede ser desastroso".

En Latinoamérica, explica el Dr. Carlos Poveda, hay una organización no gubernamental formada por una asociación de laboratorios. Esta asociación, Red Latinoamericana de Reproducción Asistida, es la que se encarga de acreditar los laboratorios, de investigarlos, verificar la cantidad de huevos, los procedimientos, las tasas de fecundación y las de embarazo.
Quienes están adscritos a la red son los que envían los resultados de sus laboratorios, pero no hay obligatoriedad, a diferencia de Estados Unidos donde el que acredita es el CDC (Centro de Control de Enfermedades de Atlanta, Georgia) y todos los laboratorios tienen que llenar un formulario y están sujeto a supervisión, afirma Poveda.
Esta supervisión es necesaria "porque el problema principal es que involucra mucho dinero y todo el mundo trata de promocionar las tasas de embarazos que muchas veces no son reales y definitivamente hay que verificar para que las personas sepan cuáles son las tasas de embarazo a los laboratorios que van".

Para la Iglesia Católica, y una parte de la comunidad científica, el debate se centra en el uso de los embriones. Para la Iglesia, desde el momento de la fecundación hay vida y un embrión es una persona que, como tal, merece ser preservado y no puede ser objeto de manipulaciones científicas.
El padre de la oveja Dolly, Ian Wilmut, en cambio, argumenta a favor de las investigaciones con embriones humanos. Dice que: "El embrión es un hombre en potencia, pero no es una persona. No contiene todavía la diversificación del sistema nervioso. Por eso estoy a favor de usarlo para la producción de células que servirían para curar enfermedades degenerativas".
Para el científico, lo inaceptable y antiético es el despilfarro de miles de embriones que, al no ser destinados a la investigación, su futuro es la destrucción. "Me parece un desperdicio inmoral destruir embriones que podrían transformarse en útiles para la investigación. Somos partidarios de trabajar sobre todas las fuentes posibles de células, ya que cada una tiene ventajas y desventajas y no sabemos, aún cuál es la mejor".
Wilmut, quien se opone a la clonación humana, apoya el uso de células primordiales provenientes de adultos humanos y material genético aún de otras especies.
En tanto el padre Orlando Rivera, asesor de Pastoral Familiar en la Arquidiócesis de Panamá, manifiesta que la Iglesia parte de un principio ético y moral en el cual siempre y cuando se respete la naturaleza, no habría objeción ética para los trabajos sobre investigación genética.
"Si la investigación va en búsqueda de respetar la vida humana, debe respetar la unicidad del individuo como un sujeto, no como un objeto", reafirmó.
"En este sentido, lo que se quiere defender es la dignidad de la vida humana desde el inicio en la concepción hasta su final natural", advirtió el sacerdote.
Referente al uso de las células que se obtienen de los embriones, dijo que ponen en riesgo la vida de éste. "La Iglesia considera al embrión como el punto de partida de una vida humana. Para nosotros embrión es igual a vida humana".
"Si se respeta la dignidad de la vida y de la persona humana, ya desde un principio está todo allí, no se le va agregar a ese embrión otro elemento para que sea persona, ya es persona".
En este punto el mundo se divide en dos: los que piensan que hay vida desde el momento de la fecundación y quienes defienden la tesis después de los 14 días, cuando se dan las primeras manifestaciones del sistema nervioso.
El sacerdote manifiesta que si los científicos dicen que en esos 14 días previos "lo que hay es un montón de células, bueno, agrupemos un montón de células y esperemos 14 días para ver qué pasa, a ver si se va a formar un ser humano".
Explicó que en la naturaleza misma hay un caso de clonación a nivel de humanos que son los gemelos, pero cada uno es distinto; aun cuando tienen el mismo código genético, hay elementos que los diferencian en su personalidad.

La palabra clonación despierta en algunos fascinación, en otros, temor e inclusive horror. La Organización de Naciones Unidas (ONU) iniciará el próximo año la discusión de un tratado internacional para prohibir la clonación de seres humanos.
Delegaciones de Francia y Alemania ante la ONU lideran la iniciativa, que ya tiene respaldo de más de 50 países, entre ellos Argelia, Bangladesh, Brasil, Canadá, China, Irlanda, Italia, Gran Bretaña, Jordania, Rusia y Suecia.
Los países donde existe una mayor oposición a la clonación como España y Alemania, lo evidencian con su legislación.
En Alemania es una prueba fehaciente visualizan que la grave amenaza a la dignidad humana que constituye la clonación reproductiva es razón suficiente para procurar un instrumento jurídico obligatorio.
Por ahora los científicos panameños no tienen intenciones de incursionar en esta práctica. Las autoridades de salud no aceptan la clonación de seres humanos ni de ningún tipo y según el ministro Fernando Gracia, es un tema que habrá que analizar en su momento, cuando llegue.

El Dr. Carlos Díaz Urriola, director del Centro Fertility Group Panama, explica que los dueños de laboratorios de fertilidad tienen que recurrir a consultorías extranjeras, para su aprobación, específicamente a la Red Latinoamericana, "pero en Panamá nadie se ha dignado en crear ningún mecanismo para hacer válido los laboratorios".
"Lo que pasa es que los laboratorios se rigen por la calidad ética de los dueños de los laboratorios y de los propios directores de los centros, por los resultados que uno da, los embarazos que uno obtiene y la certificación de los estudios que uno ha realizado y los congresos en que ha participado", enfatizó.
Entonces, ¿todo está en las manos de un médico? "Eticamente nosotros (los especialistas) sabemos quién es quién; quién hace las cosas bien y quién no. Por ejemplo, si llega el Dr. Carlos Moreno - jefe del Centro de Investigación en Reproducción del Hospital Santo Tomás- y quiere abrir su laboratorio, yo sé dónde se estrenó, conozco de dónde viene y eso nadie va a ponerle ninguna objeción".
Díaz Urriola comenta que cuando él empezó a trabajar en esta rama no hubo ningún problema porque obtuvo embarazos y pruebas fehacientes, inclusive el ministro de Salud de ese momento, el Dr. Guillermo Rolla Pimentel, atendió a una conferencia donde él planteaba los primeros casos y lo avaló. "Tengo las cartas, pero no hay un mecanismo, una organización que avale; sólo la credibilidad y el paciente la tiene por los resultados que uno brinda".
Díaz Urriola fue abordado porque además de tener más de 15 años de experiencia en esta especialidad, fue estudiante del Dr. Elkin Lucena. Estudió en el Centro Colombiano de Fertilidad y Esterilidad (CECOLFES).
Sobre CECOLFES, Díaz Urriola comentó que ha tenido ciertas informaciones de que ha variado en relación a cuando él estudió, con una beca de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), ya que era un centro didáctico universitario, pero "en estos momentos no sé en qué está".
En Fertility Group Panama se trabaja en fertilidad in vitro, con manejo y elección de embriones, así como con inyección citoplasmática de espermatozoides en óvulos humanos con fines única y exclusivamente terapéuticos, no de investigación ni clonación, para resolverle el problema a la pareja, y no con investigaciones por embarazo de cerdos ni para hacer experimentos con clonaciones.
Dijo que para incursionar en este campo se necesita una regulación porque las decisiones científicas tienen que ser sometidas a criterio ético de grupo.
Criticó la intención del Dr.Lucena y las catalogó como "puro marketing". Indicó: "...el mercado se le acabó en su país, creo, y encontró aquí a la persona que es semilla fértil para hacer ese tipo de cosas".
El especialista fue presidente de la Sociedad de Ginecología y Obstetricia de la Sección de Infertilidad. Los primeros bebés probetas que trajo al mundo ya van para secundaria.

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