Extraña propuesta
Es un secreto a voces que a lo interno del mundo perrediano se libra una lucha interna cuyas profundas raíces apenas comienzan a aflorar. La última muestra es la petición que se atribuye a un grupo de sus figuras más connotadas, dirigida a los miembros de su bancada legislativa que ocupan posiciones en el Comité Ejecutivo Nacional para que renuncien a intentar la reelección. Desde luego que ese pedido, basado en un supuesto puritanismo democrático es extraño, por decir lo menos, ya que uno de los padres de la iniciativa hizo todo cuanto pudo como, ejemplo, malgastar varios millones de fondos públicos para aferrarse al sillón presidencial.
Si la petición hecha a legisladores es extraña, todavía más lo son algunas de las razones invocadas. Por ejemplo, utilizar como argumento el respeto a la opinión pública suena a broma. Sin embargo, achacarle a los legisladores cenistas culpas anticipadas por la derrota del PRD en el 2004 creo que sugiere algunos comentarios. El verdadero mar de fondo tras la petición de los connotados dirigentes es el creciente temor al fantasma de la derrota. Y comenzar desde ahora a buscar chivos expiatorios lo confirma.
Las próximas elecciones están a dos años de distancia y, todavía, la coalición de gobierno no ha escogido candidato. En consecuencia, el PRD que supuestamente tiene el suyo, no debiera estar agitándose tanto. Leyendo entre líneas, tal vez habría que pensar que la supuesta candidatura presumida no es tal. Por lo menos eso es lo que parece sugerir la previsible lucha que se avecina por el control del partido, de la que la petición a los legisladores es una primera movida. Quienes parecen querer hacerse con el control del partido en el próximo congreso esperan, con la sartén por el mango, decidir el candidato. Y tal vez no estén pensando en ninguno de "pre" hasta ahora mencionados.
111Después de la petición que le han dirigido "sus mayores", políticamente hablando, será interesante ver la conducta que finalmente asumirán los apelados.
De los connotados peticionarios, me refiero a los cuatro que ocuparon el sillón presidencial, sólo uno está descartado constitucionalmente para aspirar. A los otros tres bien puede estarle anidando en la cabeza la idea de volver a convivir con las garzas cautivas. Como ninguno de los tres fue elegido por el voto popular no es extraño que aspiren a la reivindicación. La mente humana es capaz de jugar extrañas pasadas y de generar extrañas propuestas. De eso no cabe la menor duda.
Después de la petición que le han dirigido "sus mayores", políticamente hablando, será interesante ver la conducta que finalmente asumirán los apelados. La lógica es que la rechacen. Sería sorpresivo que buena y mansamente se hicieran a un lado y les dejaran la vía libre. Tal vez una promesa de ayuda para financiarles los costos de la campaña para la reelección como legisladores los tiente, pero me sorprendería. El control del aparato partidista puede valerles mucho más y es de esperar que lucharán por conservarlo.
Si los "ilustres" peticionarios insisten en su reclamo y, además, están dispuestos a pasar a otras acciones menos retóricas, estamos a las puertas de una batalla interna de la que oiremos mucho en las próximas semanas.
Lo que sí está más claro que el agua es que la pugna se acentuará a medida que se acerque el próximo congreso y también que la supuesta unidad perredista está apuntada con alfileres.
Si la petición hecha a legisladores es extraña, todavía más lo son algunas de las razones invocadas. Por ejemplo, utilizar como argumento el respeto a la opinión pública suena a broma. Sin embargo, achacarle a los legisladores cenistas culpas anticipadas por la derrota del PRD en el 2004 creo que sugiere algunos comentarios. El verdadero mar de fondo tras la petición de los connotados dirigentes es el creciente temor al fantasma de la derrota. Y comenzar desde ahora a buscar chivos expiatorios lo confirma.
Las próximas elecciones están a dos años de distancia y, todavía, la coalición de gobierno no ha escogido candidato. En consecuencia, el PRD que supuestamente tiene el suyo, no debiera estar agitándose tanto. Leyendo entre líneas, tal vez habría que pensar que la supuesta candidatura presumida no es tal. Por lo menos eso es lo que parece sugerir la previsible lucha que se avecina por el control del partido, de la que la petición a los legisladores es una primera movida. Quienes parecen querer hacerse con el control del partido en el próximo congreso esperan, con la sartén por el mango, decidir el candidato. Y tal vez no estén pensando en ninguno de "pre" hasta ahora mencionados.
111Después de la petición que le han dirigido "sus mayores", políticamente hablando, será interesante ver la conducta que finalmente asumirán los apelados.
De los connotados peticionarios, me refiero a los cuatro que ocuparon el sillón presidencial, sólo uno está descartado constitucionalmente para aspirar. A los otros tres bien puede estarle anidando en la cabeza la idea de volver a convivir con las garzas cautivas. Como ninguno de los tres fue elegido por el voto popular no es extraño que aspiren a la reivindicación. La mente humana es capaz de jugar extrañas pasadas y de generar extrañas propuestas. De eso no cabe la menor duda.
Después de la petición que le han dirigido "sus mayores", políticamente hablando, será interesante ver la conducta que finalmente asumirán los apelados. La lógica es que la rechacen. Sería sorpresivo que buena y mansamente se hicieran a un lado y les dejaran la vía libre. Tal vez una promesa de ayuda para financiarles los costos de la campaña para la reelección como legisladores los tiente, pero me sorprendería. El control del aparato partidista puede valerles mucho más y es de esperar que lucharán por conservarlo.
Si los "ilustres" peticionarios insisten en su reclamo y, además, están dispuestos a pasar a otras acciones menos retóricas, estamos a las puertas de una batalla interna de la que oiremos mucho en las próximas semanas.
Lo que sí está más claro que el agua es que la pugna se acentuará a medida que se acerque el próximo congreso y también que la supuesta unidad perredista está apuntada con alfileres.