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Falsificación medicinal, asunto de vida o muerte


La falsificación de productos medicinales tiene diversos usos y formas. Ejemplo de esto es el etiquetado, identidad, composición u origen de un medicamento, o de un ingrediente. La falsificación se puede aplicar tanto a los productos de marca como a los genéricos y los remedios tradicionales.

Se pueden incluir los productos con los ingredientes correctos, ingredientes incorrectos, sin principios activos, con cantidad insuficiente de principios activos o con empaque o etiquetado falso. También pueden contener varias sustancias en cantidades diferentes, dañinas o tóxicas.

Cuando se trata de una ropa o mercancía de marca, el consumidor sospecha normalmente que el producto no sea auténtico. Éste no es el caso de los medicamentos, por lo que siempre será una situación de riesgo para el paciente. Esa circulación masiva de ingredientes activos falsificados de baja calidad en el mercado internacional puede reducir seriamente la calidad de atención al consumidor.

Los acuerdos de libre comercio y liberación, junto con las ventas por Internet, están cambiando radicalmente el mercado farmacéutico mundial dando como resultado la proliferación de medicinas de dudosa procedencia y calidad. Son difíciles de detectar porque escapan de los controles territoriales, especialmente como resultado de la creciente globalización y del comercio sin fronteras, donde cada vez más, los países fabrican y exportan medicinas.

La moderna tecnología facilita la fabricación de copias de envases que son prácticamente idénticos a los artículos originales.

Desde 1982, la Organización Mundial de la Salud ha estado denunciando y recogiendo datos sobre este tema. Ese delito proporciona enormes beneficios a los falsificadores y su comercialización es menos arriesgada que el tráfico de drogas adictivas. Cualquier producto puede ser falsificado y comercializado desde los recientes hasta los que llevan años en el mercado, de marca y genéricos, además de los fabricados en el país e importados.

La especulación y el alza de precios en las medicinas crean un entorno que conduce a la distribución de productos falsificados, haciendo perpetua la desigualdad de la calidad de la atención médica, siendo la vida o la muerte el resultado final.

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