Falta de autoridad moral
Hemos escuchado a personas del anterior gobierno opinar sobre los cien días de administración del Presidente Martín Torrijos. Algunos de estos personajes, que deberían estar tras las rejas, hoy se erigen como los principales críticos sin tener autoridad moral, pues son los mismos pillos que atracaron el erario público.
La falta de objetividad los hace pensar que en cien días se puede arreglar el país que dejaron en ruinas por el despilfarro y la corrupción. Las evaluaciones y las críticas a la gestión del actual gobierno deben ser aceptadas a fin de mejorar, pero estamos seguros que los menos calificados para generar éstas son los funcionarios de la administración pasada, quienes tuvieron la oportunidad de desarrollar los proyectos para elevar la calidad de vida de los panameños y se dedicaron por cinco años a satisfacer los intereses de sus bolsillos. Dejen trabajar a la presente administración, a la que le corresponde dar respuestas al pueblo.
Mientras eso no se logre o al menos disminuir en gran escala, el actual sistema de gobierno continuará siendo como un barco tripulado por un mal capitán y malos marineros, en muchos casos, navegando sin rumbo a la deriva.
Tarde o temprano la humanidad tendrá que aceptar con sincero reconocimiento que, aunque conforme a nuestra actual democracia todos podemos aspirar a cualquier cargo público, y a no todos ha de permitírseles lograr nada de todo a lo que aspiren.
Habrá entonces llegado ¡al fin! la verdadera forma de elegir y gobernar.
(cdabadia@cwpanama.net)
La falta de objetividad los hace pensar que en cien días se puede arreglar el país que dejaron en ruinas por el despilfarro y la corrupción. Las evaluaciones y las críticas a la gestión del actual gobierno deben ser aceptadas a fin de mejorar, pero estamos seguros que los menos calificados para generar éstas son los funcionarios de la administración pasada, quienes tuvieron la oportunidad de desarrollar los proyectos para elevar la calidad de vida de los panameños y se dedicaron por cinco años a satisfacer los intereses de sus bolsillos. Dejen trabajar a la presente administración, a la que le corresponde dar respuestas al pueblo.
Mientras eso no se logre o al menos disminuir en gran escala, el actual sistema de gobierno continuará siendo como un barco tripulado por un mal capitán y malos marineros, en muchos casos, navegando sin rumbo a la deriva.
Tarde o temprano la humanidad tendrá que aceptar con sincero reconocimiento que, aunque conforme a nuestra actual democracia todos podemos aspirar a cualquier cargo público, y a no todos ha de permitírseles lograr nada de todo a lo que aspiren.
Habrá entonces llegado ¡al fin! la verdadera forma de elegir y gobernar.
(cdabadia@cwpanama.net)