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A favor de la ampliación


HE TENIDO la oportunidad a través de los últimos 15 años de estar, por diversas razones, vinculado al desarrollo del tema del Canal. Desde 1990 observé el inicio de todo lo que fueron esos 10 años de transición. Viví y aporté en el esfuerzo de la Comisión Presidencial nombrada por el Presidente Endara y presidida por Don J.J. Vallarino, para conocer los pormenores de la realidad del momento y diseñar un plan que con responsabilidad permitiera al país hacerle frente a la entonces obligación pactada por los Tratados Torrijos-Carter. Fui testigo en no pocas ocasiones de las dificultades que enfrentaba la antigua Comisión del Canal, bajo la atinada dirección de Gilberto Guardia, para poder transmitir al gobierno panameño toda la información requerida para iniciar la organización de la transición, hasta que se logró el cambio de la ley vigente en los Estados Unidos a tales efectos. Eran variadas las veces que el entonces Jefe del Comando Sur, General Joulwan, nos advertía y presionaba en el sentido de que de seguro ellos se retiraban en el año 1999 acatando la letra y espíritu del Tratado.
Como Vicecanciller de la República me correspondió atender y participar en innumerables ocasiones en todo lo que fue el trabajo de la Comisión Tripartita compuesta por nuestro país, Japón y Estados Unidos. Viví la crisis profunda que se originó entre Japón y Estados Unidos al final de la misma, la cual casi hecha por tierra tan meritorio esfuerzo que, a la sazón, convenía indiscutiblemente a Panamá contar con ese informe, aunque fuera algo minimizado, por razón de la controversia que se planteó entre dos de las partes. En retrospectiva, en ese momento, era impensable que el Canal se pudiera ampliar o modernizar por otra vía que no fuera la firma de un nuevo tratado internacional teniéndose, entonces, a Japón casi admitido como parte integral del mismo. Sus conclusiones, reitero, minimizadas por la controversia surgida, apuntaban ya a la necesidad de construir un tercer juego de esclusas. Eso sí quedó claro. Los otros temas, el tiempo los ha superado al punto de que hoy, tan importante esfuerzo sirve sólo de referencia histórica producto de la actualización que responsablemente se le ha hecho al proyecto.
Como Ministro de Relaciones Exteriores, por encargo del Presidente Endara, tuve bajo mi responsabilidad toda la discusión y negociación con las distintas bancadas de la época del Título Constitucional cuando éste llegó a la Asamblea. La Comisión Presidencial y todos los Legisladores hicieron grandes aportes y se aprobó en diciembre de 1993 en una votación histórica. Puedo decir que, a pesar de las diferencias, que eran muchas y muy profundas por razón del momento político que se vivía y al que se le adicionaba el umbral del proceso electoral del 94, nos pusimos de acuerdo y en dos Asambleas distintas y dominada por fuerzas políticas antagónicas, se aprobó por consenso, dando paso a la estructura que hoy tenemos y que ha servido como positivo ejemplo de manejo, administración y autonomía.
En 1996 colaboré con el PNUD para los esfuerzos de los Encuentros Panamá 2000 de Coronado. El fallecido amigo Mario Solórzano en su libro "Cuando los políticos cumplen", narra con lujos de detalles los esfuerzos hechos para arribar, construyendo entre todos, un real acuerdo nacional sobre la Ley Orgánica del Canal y el Plan Maestro de la extinta ARI. A partir de 2003 ayudé a la ACP y su Junta Directiva, junto a un número plural de colegas, a pensar un poco en el escenario del proyecto y del ineludible referéndum constitucional, vigente desde la reforma de 1983 a la Constitución Nacional de 1972. Ya para entonces, con gran cantidad de información aportada por la ACP de manera preliminar (hacían falta varios de los estudios ordenados), la ampliación se veía venir sustentada en el indiscutible incremento del comercio internacional y el agotamiento en el tiempo de la capacidad del Canal para brindar un servicio de calidad a sus usuarios. De esos aportes surge la enmienda constitucional del 2004 al entonces artículo 319 de la Constitución Nacional para darle viabilidad jurídica al referéndum que hoy debatimos, de cara a lo que venía resultando el proyecto, luego de su constante actualización por parte de la ACP.
Buena parte de mi vida profesional ha estado también relacionada al sector marítimo, sobretodo al registro naviero de Panamá y su financiamiento. He podido palpar en primera fila, producto de innumerables viajes por las capitales del mundo vinculadas a este tema, no sólo el auge del comercio marítimo y de los cambios en las tendencias de construcción de buques, sino también de la enorme expectativa que generaba y ahora, más que antes, genera el proyecto de ampliación del Canal a través de la construcción de un tercer juego de esclusas. Por años he conversado del tema con actores importantes del negocio internacional, incluso logrando su visita a Panamá para que vieran la potencialidad de nuestra posición geográfica en función del proyecto canalero, no sólo en lo que al tránsito de buques más grandes se refiere, sino al concepto Ruta Panamá como valor agregado para transportar el volumen de carga cada vez mayor que podemos captar con un Canal ampliado. Soy testigo de que el mercado y los usuarios aguardan nuestra decisión, pero también comprendo que tal espera no significa que somos la única alternativa.
Ahora, como Presidente de un partido político de oposición debo orientar en el debate no sólo a nuestros copartidarios, sino a la opinión pública en general. Así, las Juntas Directivas de los partidos Solidaridad y Liberal Nacional, fusionados en Unión Patriótica, han decidido apoyar la propuesta porque comprendemos que por encima de las diferencias políticas con el actual gobierno, que son muchas y de sus innumerables y continuos errores en la conducción de tan vital tema, se impone el interés nacional, en este caso en particular, lograr que nuestro principal recurso se modernice y siga siendo competitivo para que pueda seguir generando los cuantiosos ingresos estimados para coadyuvar de manera real y efectiva a la solución integral de los grandes problemas sociales que aquejan a una inmensa cantidad de conciudadanos y sientan éstos que de verdad el Canal aporta al desarrollo nacional .
El 22 de octubre próximo se definirá democráticamente el futuro de nuestra Nación y lo haremos los panameños soberana y libremente. Por ello, la valoración del proyecto debe responder al estudio del mismo con responsable juicio, no planteando argumentos ni razones que nada tienen que ver con el tema en debate. De allí en adelante, vendrá el tiempo de ajustar cuentas con el PRD y para el 2009 derrotarlos con votos en las urnas presentando una oferta electoral coherente y responsable. No confundamos los momentos electorales porque el daño se lo haremos al país, no al PRD ni al gobierno de Martín Torrijos, el cual, de paso, si acaso verá el inicio de las obras.

101 años de Panamá América

 
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