Festejar la difícil maternidad
Aún en nuestros días la mayoría de los pueblos suelen rendirle tributo a la maternidad a través de un día específico en su calendario religioso. Pero si pudiéramos resolver el cúmulo de injusticias que se siguen cometiendo contra las mujeres-madres mediante superficiales y costosos festejos, el difícil y misterioso secreto de la vida dejaría de ser un enigma, y, en otros casos, un problema.
Pocas personas, tanto hombres como mujeres, han llegado a comprender el verdadero dilema que afrontan las mujeres en su rol materno en la sociedad moderna. Pues salvo las excepciones de los países escandinavos, las crudas estadísticas revelan una situación donde la desigualdad es cada vez mayor entre las mujeres y los niños, especialmente en países donde las mujeres-madres de cualquier nacionalidad, condición social, educativa o religiosa, siguen sufriendo innumerables injusticias al ser las principales víctimas de la exclusión social, desamparo, pobreza, desigualdad laboral, salud social y reproductiva, violencia intrafamiliar y tantos otras.
Ante esta realidad, la fecha del Día de la Madre en Panamá es eficaz para entender la auténtica enseñanza cristiana del mensaje: Comprender el tormento que sufren las mujeres en sus propias entrañas por los padecimientos que le aguardan a tantos niños con destinos inciertos por las injusticias producidas en una sociedad sin compromiso real con ellas. Son las madres quienes exigen poder cumplir con su rol materno en una sociedad sana y segura para criar y educar a los futuros panameños que deberán forjar los destinos del país.