¿Fin de las FARC?
Las FARC están es sus últimos estertores. Los exitosos golpes que le ha propinado el Estado colombiano, desde el mortal ataque a su santuario en Ecuador, hasta el épico rescate de los secuestrados el 2 de julio, señalan una organización colapsada. Su causa desnaturalizada al dedicarse al secuestro, la extorsión y el narcotráfico; su dirigencia diezmada por la muerte en combate, la traición y la deserción; y su apoyo popular en el sótano del alma colombiana, hacen que uno se pregunte, ¿por qué no le hacen caso a su aliado Hugo Chávez y abandonan la lucha armada? -y la actividad delictiva también, agregamos nosotros.
Es evidente que el Gobierno de Colombia los tiene penetrados y monitoreados de tal forma que los pueden hacer dar órdenes a sus subalternos que facilitan las operaciones de las Fuerzas Armadas Colombianas. Es evidente que sus aliados ideológicos como Chávez, Morales, Ortega, Correa y Castro ya están tomando distancia. Es palpable que han perdido capacidad logística, de comunicación y de respuesta. Es público que el presidente Alvaro Uribe les ha golpeado poderosamente con una mano y les ha extendido generosamente la otra para hacer la paz.
Se necesita ser muy obtuso para no entender lo que dijo Ingrid Betancourt: "Los colombianos votaron por Uribe; no por las FARC". La legitimidad y el poder están del lado de Uribe, el colapso y la derrota militar del lado de las FARC. Si tuvieran los comandantes un mínimo de prudencia y responsabilidad, iniciarían de inmediato las conversaciones de paz y reinserción. Hasta ahora no han demostrado tener esas cualidades.