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Fondo Fiduciario y seguros de hospitalización


1° Hemos observado la alharaca que se ha formado, porque el Gobierno Nacional empleará 5 millones de dólares para gastos administrativos en los proyectos de desarrollo social que adelantará conjuntamente con el Banco Mundial y el BID. Lo cierto es que como ha expresado un alto funcionario del gobierno, no existe proyecto alguno cuya ejecución no involucre gastos administrativos como los son de coordinación, supervisión y continuación, por lo que los 5 millones de dólares que se emplearán con ese fin distan mucho en ser considerados como gastos de funcionamiento por su razón de ser.
Lo cierto es que el argumento del Gobierno Nacional me luce acertado, pero yo voy mucho más lejos con relación al Fondo Fiduciario y es que la actual situación económica de emergencia nacional que se ha dado en el país, como consecuencia de la ida de los norteamericanos y la falta de ingresos a las arcas del Gobierno Nacional de los dineros provenientes del pago de los servicios de energía y teléfono; no tiene ningún sentido mantenerlos ganando exiguos intereses y gastando dinero en su administración. Parte de esos fondos deben urgentemente programarse su inversión para reactivar la economía nacional. Me luce una enajenación mental el hacer alarde de la existencia de mil trescientos millones de dólares ganando intereses y el país sumergido económicamente en una de las crisis económicas más grande de su historia.
El Fondo Fiduciario si bien no es exactamente concebido como un ahorro, pues el ahorro suele estimarse como un volumen de dinero residual, equivalente a la renta disponible no dedicada al consumo, o sea, proceso por el cual se aparta una porción de la renta disponible para su uso futuro; sí es un patrimonio líquido en reserva que tiene el Estado panameño logrado de la venta de activos pertenecientes al pueblo que no debe mantenerse ocioso. Estos fondos hoy día son determinantes su inversión en forma directa y masiva en la economía nacional y hacer de ellos uno de los motores impulsores fundamentales del crecimiento económico nacional. Nos parece una enajenación tener dinero en el banco produciendo intereses y nuestra población muriéndose de hambre. No entendemos cómo podemos mantener reservas, guardar para más adelante, cuando el país sucumbe. Mantener el Fondo Fiduciario no dará lugar a aumentos de la riqueza nacional, sino que creará más el desempleo e incrementará la capacidad ociosa y con ello la falta de circulante. Ojalá que la clase política panameña, que es la responsable de esta situación, sepan enmendar los desatinos que cometieron y reactivar la economía y evitar que el país naufrague. Es su responsabilidad y deber.
2° Los gremios médicos han protestado por las listas de ciertas pólizas de seguro de hospitalización que restringen el reconocimiento de cobertura a los médicos que en ellas figuran y afirman que dicha práctica va contra el libre ejercicio de las profesiones, que establece el artículo 40 de la Constitución Nacional. Evidentemente el libre ejercicio de cualquier profesión u oficio es garantizado de acuerdo con nuestra Constitución Nacional, y sólo se señalan restricciones como son los reglamentos referente a la idoneidad, moralidad, previsión, seguridad social, etc. La pregunta que surge es ¿hasta qué punto se está violando dicho principio constitucional cuando dos personas privadas (asegurador y asegurado) celebran un contrato oneroso en el que el asegurador establece condiciones para que se dé la cobertura? ¿No existe acaso la libre contratación entre las partes contratantes?, alegan algunos. Evidentemente existe la libre contratación, pero siempre que no contradiga la ley y mucho menos la Constitución Nacional.
Opinamos que las listas denunciadas por los gremios médicos sí violan la Constitución Nacional que estable el libre ejercicio de las profesiones, ya que las restricciones para su ejercicio sólo son procedentes cuando la Ley lo establece. El problema surge debido a que son muchos los médicos que tan pronto como son conocedores de que el paciente tiene una póliza de seguros, duplican y hasta quintuplican los honorarios, lo que trae como consecuencia grandes pérdidas a las compañías de seguros que luego tienen que incrementar sus primas y a la postre quien resulta realmente afectado es el propio asegurado, que cada vez ve más encarecido su seguro.
Es allí donde la industria aseguradora debe concentrar sus esfuerzos y habida cuenta de nuestra experiencia en el ramo me atrevo sugerir la elaboración de una tabla de indemnización por enfermedad, pagadera al asegurado, no al médico, de tal forma que cada asegurado, cuando tenga que hacer uso de los servicios médicos, negocie directamente con el facultativo los honorarios. De esta forma se permite la libre contratación de médicos por parte del asegurado que sabrá hacer, por cuenta propia, la selección del médico más idóneo profesionalmente y que sus honorarios se ajusten al reconocimiento que hace la compañía de seguros. Un sistema parecido es aplicado por algunas compañías de seguro en los reclamos de automóviles.

101 años de Panamá América

 
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