Formando conciencia
Diariamente leemos, escuchamos y observamos en los diversos medios las constantes quejas de la ciudadanía sobre seguridad social, delincuencia, corrupción y la creciente falta de credibilidad en los estamentos encargados de guiar, orientar y dirigir los destinos de esta nación.
Vemos con preocupación que la crisis de valores, que azota nuestro país, crece cada día, llegando a niveles alarmantes donde, incluso, los encargados de velar por la seguridad social se ven involucrados en serios actos de corrupción. Tal es caso de la PTJ, donde se han hecho denuncias por supuestos funcionarios de esa dependencia estatal.
La pregunta es: ¿Qué hacer para detener esta ola de antivalores que atenta contra la institucionalidad democrática e impiden un desarrollo cultural, económico y social, con equidad en nuestro país?
Consideramos que aumentar la cantidad de agentes policivos es un paleativo, mas no una solución a esta situación. Creemos con convicción y firmeza que la respuesta a esta situación esta en la manifestación y puesta en marcha de una voluntad política seria y consecuente que, conjuntamente con representación de todos los componentes de la sociedad, se comprometan con acuerdos a promover la elaboración y ejecución de un Plan Nacional de Acción para la Formación Integral del Ciudadano, mediante estrategias que nos lleven a resultados concretos de saneamiento.
¿Qué queremos decir con esto? Se requiere deponer intereses individuales y focalizar intereses colectivos que generen acciones a corto, mediano y largo plazo; que nos lleven a la formación de una conducta con conciencia moral, que permita el fortalecimiento de una sociedad con valores, la consolidación y sostenibilidad de la conciencia ciudadana, alejándonos así de la proliferación de futuros delincuentes.
Concebido este Plan de Acción para la Educación Ciudadana, juegan preponderante papel el Ministerio de Educación, la familia, estamentos judiciales y de seguridad social; los medios de comunicación, clubes cívicos, la iglesia católica y todas las representaciones religiosas que forman parte de nuestra comunidad.
Señores, si de veras nos interesa el futuro de este país, pongamos en ejecución un Plan Nacional que contemple estrategias como: la adaptación del currículo escolar a la realidad que vivimos en materia de valores, responsabilidad ciudadana, cultura de paz, fomento de la equidad y justicia social. Todos estos aspectos nos llevarán al fortalecimiento del núcleo familiar y por ende, a una mejor sociedad.
Se requiere incrementar programas de capacitación en materia de Formación Ciudadana para docentes, padres de familia, empresarios y sus colaboradores.
La promoción y creación de clubes juveniles en las escuelas, colegios y universidades, tanto públicos como particulares, para analizar la realidad nacional, promoviendo los valores éticos, responsabilidad ciudadana, iniciativa y educación para el trabajo productivo, así como brindar un espacio donde la juventud se sienta valorada, comprometida y participe con el aporte de sus opiniones, garantizará mejores ciudadanos.
Por otro lado, se requiere la participación atinada de los medios de comunicación en la promoción de foros, realización de campañas publicitarias que exalten los valores éticos y morales, nuestra nacionalidad, la familia, y cuestionen la demagogia, el juega vivo, la doble moral, los falsos valores, la corrupción (a todos sus niveles); así como la delincuencia, falta de equidad, justicia social, e impulsen la aplicación de normas y mecanismos eficaces que hagan cumplir las leyes, mediante la imposición de sanciones ejemplares a quienes incurren en actos delictivos que atentan contra la seguridad social de la población y el patrimonio del Estado. Todos ellos, claros signos de una sociedad en decadencia, agobiada por conductas amorales que distorsionan la formación de ciudadanos responsables con vocación de trabajo ya sea al servicio público, empresa privada o su propia autogestión.
Para concluir, es necesario hacer un llamado a todos los políticos para que se conviertan en agentes proactivos y depongan intereses individuales y partidistas; retomen el camino para el cual fueron elegidos y generar políticas de desarrollo sostenibles, buscar mecanismos adecuados que conlleven a soluciones reales de la problemática existente, generen condiciones apropiadas para la generación de empleos y una mejor distribución de la riqueza, de forma tal que, mejoren los niveles de calidad de vida del panameño, piedra angular para un desarrollo social equilibrado y sustentable, garantía de una cultura de paz para la subsistencia de modelos democráticos.
Pedro Acosta, secretario de la Unión Nacional de Consumidores y Usuarios de la República de Panamá (UNCUREPA), denunció que hay un evidente "fraude" contra el consumidor por parte de los fabricantes al no cumplir con lo que declaran en el etiquetado de los productos.
Según el dirigente de UNCUREPA, los fabricantes de productos nacionales e importados no están cumpliendo con las normas de calidad y de peso neto establecidas por el MICI, por lo que debe haber una revisión de todos los productos para sancionar a los que cometen fraude contra el consumidor.
De acuerdo con Acosta, el consumidor debe adoptar una conciencia crítica y aplicar medidas a las marcas que lo defraudan, no comprando estos productos y no esperando que las autoridades sean las que actúen, porque lo que está de por medio es el dinero que gana con mucho esfuerzo.
Edilma López, de Metrología de la CLICAC, manifestó que no existe mayor castigo para un fabricante que la sanción moral del consumidor. La funcionaria explicó que lo peor que le puede ocurrir a un fabricante es que todos sus productos se les queden en los anaqueles porque la sanción moral de los consumidores es peor que la que puedan poner las autoridades de la CLICAC o de otras instancias legales.
Los consumidores riegan la "bola" de que cierto producto es malo o no rinde lo que ellos esperan y adoptan la medida de no comprarlo. Manifestó que cuando un producto no cumple con lo que establece en el etiquetado, está violando una norma de calidad y eso es perjudicial para el consumidor.
La CLICAC recomienda a los consumidores que se tomen su tiempo al momento de la compra para que comprueben que el producto tiene el contenido completo declarado en la etiqueta.
Pero para el caso del papel higiénico, que el consumidor no lo puede abrir en el supermercado, Edilma López sugirió que se mida el rendimiento del papel higiénico por quincena o mensualmente en los hogares.
Si el consumidor observa que el papel higiénico que compra cada vez le rinde menos, a pesar de que el número de miembros de la familia no ha aumentado, debe advertir que algo está sucediendo y comprar o probar otra marca. También recomienda a los usuarios que una vez abierto el papel higiénico, comprueben que es de hojas sencillas o doble, según señala el etiquetado.
Además se sugiere que pongan atención en los puntos negros , perforaciones en las hojas, coloración, lo que indica mala calidad y además examine los cortes de las hojas, que son importantes para el rendimiento del papel.
Javier Miró, de Papelera Istmeña, S.A., aseguró que le parece "muy raro" que los rollos de papel higiénico Rocío y Regio, producidos por esta empresa, no cumplan con la cantidad de hojas que especifica su etiquetado.
Miró resaltó que esta compañía tiene más de 45 años en el mercado panameño, tiempo en que se ha automatizado, por lo que todo el proceso de producción se realiza a través de tecnología moderna.
"El papel que nosotros producimos tiene más peso que los demás y, por tanto, tiene más papel por rollo versus los otros competidores", explicó. Si le han faltado hojas de papel a algunos rollos, son porcentajes insignificantes que no representan un verdadero reclamo, añadió.
No obstante, ante los argumentos de que una muestra de sus productos estudiada por El Panamá América resultó con menos hojas de las declaradas en el etiquetado, aclaró que ordenará que se hagan pruebas de control de calidad de su producción.
Como contrapeso, la muestra del papel higiénico Unico, producido por la misma compañía, resultó con 27 hojas de más. El representante de Papelera Istmeña resaltó que esa empresa otorga más beneficios y rendimientos al consumidor por el mismo precio de la competencia.
En el caso de Industria Papelera del Caribe, que fabrica el papel higiénico Suave, se explicó algunos rollos tienen menos hojas porque las máquinas funcionan por aproximación, es decir, al operar mediante cerebros electrónicos o chips existen variaciones de rapidez que provocan que en algunos casos haya menos hojas por rollo.
Según su gerente, Gabriel Branca, cuando los procesos de producción son mecánicos, trabajan con engranajes y son exactos, pero muy lentos. Cuando son electrónicos, su rapidez es tanta que produce 450 metros de papel por minuto, aunque existen variaciones en la rapidez con que operan.
Aclaró que, según las normas globales, es permisible hasta un 3% menos, es decir, hasta 12 hojas menos de las que se especifican en el etiquetado. Sólo dos de los ocho rollos de papel higiénico Suave contados por este medio resultaron con 7 y una hoja menos, respectivamente. Branca dio a conocer que la producción anual es de 13 mil toneladas métricas, que incluye papel higiénico, papel toalla y pañuelos desechables.
Vemos con preocupación que la crisis de valores, que azota nuestro país, crece cada día, llegando a niveles alarmantes donde, incluso, los encargados de velar por la seguridad social se ven involucrados en serios actos de corrupción. Tal es caso de la PTJ, donde se han hecho denuncias por supuestos funcionarios de esa dependencia estatal.
La pregunta es: ¿Qué hacer para detener esta ola de antivalores que atenta contra la institucionalidad democrática e impiden un desarrollo cultural, económico y social, con equidad en nuestro país?
Consideramos que aumentar la cantidad de agentes policivos es un paleativo, mas no una solución a esta situación. Creemos con convicción y firmeza que la respuesta a esta situación esta en la manifestación y puesta en marcha de una voluntad política seria y consecuente que, conjuntamente con representación de todos los componentes de la sociedad, se comprometan con acuerdos a promover la elaboración y ejecución de un Plan Nacional de Acción para la Formación Integral del Ciudadano, mediante estrategias que nos lleven a resultados concretos de saneamiento.
¿Qué queremos decir con esto? Se requiere deponer intereses individuales y focalizar intereses colectivos que generen acciones a corto, mediano y largo plazo; que nos lleven a la formación de una conducta con conciencia moral, que permita el fortalecimiento de una sociedad con valores, la consolidación y sostenibilidad de la conciencia ciudadana, alejándonos así de la proliferación de futuros delincuentes.
Concebido este Plan de Acción para la Educación Ciudadana, juegan preponderante papel el Ministerio de Educación, la familia, estamentos judiciales y de seguridad social; los medios de comunicación, clubes cívicos, la iglesia católica y todas las representaciones religiosas que forman parte de nuestra comunidad.
Señores, si de veras nos interesa el futuro de este país, pongamos en ejecución un Plan Nacional que contemple estrategias como: la adaptación del currículo escolar a la realidad que vivimos en materia de valores, responsabilidad ciudadana, cultura de paz, fomento de la equidad y justicia social. Todos estos aspectos nos llevarán al fortalecimiento del núcleo familiar y por ende, a una mejor sociedad.
Se requiere incrementar programas de capacitación en materia de Formación Ciudadana para docentes, padres de familia, empresarios y sus colaboradores.
La promoción y creación de clubes juveniles en las escuelas, colegios y universidades, tanto públicos como particulares, para analizar la realidad nacional, promoviendo los valores éticos, responsabilidad ciudadana, iniciativa y educación para el trabajo productivo, así como brindar un espacio donde la juventud se sienta valorada, comprometida y participe con el aporte de sus opiniones, garantizará mejores ciudadanos.
Por otro lado, se requiere la participación atinada de los medios de comunicación en la promoción de foros, realización de campañas publicitarias que exalten los valores éticos y morales, nuestra nacionalidad, la familia, y cuestionen la demagogia, el juega vivo, la doble moral, los falsos valores, la corrupción (a todos sus niveles); así como la delincuencia, falta de equidad, justicia social, e impulsen la aplicación de normas y mecanismos eficaces que hagan cumplir las leyes, mediante la imposición de sanciones ejemplares a quienes incurren en actos delictivos que atentan contra la seguridad social de la población y el patrimonio del Estado. Todos ellos, claros signos de una sociedad en decadencia, agobiada por conductas amorales que distorsionan la formación de ciudadanos responsables con vocación de trabajo ya sea al servicio público, empresa privada o su propia autogestión.
Para concluir, es necesario hacer un llamado a todos los políticos para que se conviertan en agentes proactivos y depongan intereses individuales y partidistas; retomen el camino para el cual fueron elegidos y generar políticas de desarrollo sostenibles, buscar mecanismos adecuados que conlleven a soluciones reales de la problemática existente, generen condiciones apropiadas para la generación de empleos y una mejor distribución de la riqueza, de forma tal que, mejoren los niveles de calidad de vida del panameño, piedra angular para un desarrollo social equilibrado y sustentable, garantía de una cultura de paz para la subsistencia de modelos democráticos.
Pedro Acosta, secretario de la Unión Nacional de Consumidores y Usuarios de la República de Panamá (UNCUREPA), denunció que hay un evidente "fraude" contra el consumidor por parte de los fabricantes al no cumplir con lo que declaran en el etiquetado de los productos.
Según el dirigente de UNCUREPA, los fabricantes de productos nacionales e importados no están cumpliendo con las normas de calidad y de peso neto establecidas por el MICI, por lo que debe haber una revisión de todos los productos para sancionar a los que cometen fraude contra el consumidor.
De acuerdo con Acosta, el consumidor debe adoptar una conciencia crítica y aplicar medidas a las marcas que lo defraudan, no comprando estos productos y no esperando que las autoridades sean las que actúen, porque lo que está de por medio es el dinero que gana con mucho esfuerzo.
Edilma López, de Metrología de la CLICAC, manifestó que no existe mayor castigo para un fabricante que la sanción moral del consumidor. La funcionaria explicó que lo peor que le puede ocurrir a un fabricante es que todos sus productos se les queden en los anaqueles porque la sanción moral de los consumidores es peor que la que puedan poner las autoridades de la CLICAC o de otras instancias legales.
Los consumidores riegan la "bola" de que cierto producto es malo o no rinde lo que ellos esperan y adoptan la medida de no comprarlo. Manifestó que cuando un producto no cumple con lo que establece en el etiquetado, está violando una norma de calidad y eso es perjudicial para el consumidor.
La CLICAC recomienda a los consumidores que se tomen su tiempo al momento de la compra para que comprueben que el producto tiene el contenido completo declarado en la etiqueta.
Pero para el caso del papel higiénico, que el consumidor no lo puede abrir en el supermercado, Edilma López sugirió que se mida el rendimiento del papel higiénico por quincena o mensualmente en los hogares.
Si el consumidor observa que el papel higiénico que compra cada vez le rinde menos, a pesar de que el número de miembros de la familia no ha aumentado, debe advertir que algo está sucediendo y comprar o probar otra marca. También recomienda a los usuarios que una vez abierto el papel higiénico, comprueben que es de hojas sencillas o doble, según señala el etiquetado.
Además se sugiere que pongan atención en los puntos negros , perforaciones en las hojas, coloración, lo que indica mala calidad y además examine los cortes de las hojas, que son importantes para el rendimiento del papel.
Javier Miró, de Papelera Istmeña, S.A., aseguró que le parece "muy raro" que los rollos de papel higiénico Rocío y Regio, producidos por esta empresa, no cumplan con la cantidad de hojas que especifica su etiquetado.
Miró resaltó que esta compañía tiene más de 45 años en el mercado panameño, tiempo en que se ha automatizado, por lo que todo el proceso de producción se realiza a través de tecnología moderna.
"El papel que nosotros producimos tiene más peso que los demás y, por tanto, tiene más papel por rollo versus los otros competidores", explicó. Si le han faltado hojas de papel a algunos rollos, son porcentajes insignificantes que no representan un verdadero reclamo, añadió.
No obstante, ante los argumentos de que una muestra de sus productos estudiada por El Panamá América resultó con menos hojas de las declaradas en el etiquetado, aclaró que ordenará que se hagan pruebas de control de calidad de su producción.
Como contrapeso, la muestra del papel higiénico Unico, producido por la misma compañía, resultó con 27 hojas de más. El representante de Papelera Istmeña resaltó que esa empresa otorga más beneficios y rendimientos al consumidor por el mismo precio de la competencia.
En el caso de Industria Papelera del Caribe, que fabrica el papel higiénico Suave, se explicó algunos rollos tienen menos hojas porque las máquinas funcionan por aproximación, es decir, al operar mediante cerebros electrónicos o chips existen variaciones de rapidez que provocan que en algunos casos haya menos hojas por rollo.
Según su gerente, Gabriel Branca, cuando los procesos de producción son mecánicos, trabajan con engranajes y son exactos, pero muy lentos. Cuando son electrónicos, su rapidez es tanta que produce 450 metros de papel por minuto, aunque existen variaciones en la rapidez con que operan.
Aclaró que, según las normas globales, es permisible hasta un 3% menos, es decir, hasta 12 hojas menos de las que se especifican en el etiquetado. Sólo dos de los ocho rollos de papel higiénico Suave contados por este medio resultaron con 7 y una hoja menos, respectivamente. Branca dio a conocer que la producción anual es de 13 mil toneladas métricas, que incluye papel higiénico, papel toalla y pañuelos desechables.