Fundamentalismo y competencia de la muerte
Desde que se inició la segunda intifada, en septiembre de 2000, hasta noviembre de 2008, los grupos terroristas palestinos habían ejecutado cerca de 200 ataques suicidas y asesinado a 6600 "civiles" israelíes. Entre éstos, aproximadamente 500 mujeres y 300 niños.
Pareciera que existiera una competencia de la muerte entre los grupos de fanáticos fundamentalistas para lograr el mayor número de víctimas. Hamas, en 72 atentados, ultimó 1,410 israelíes y Fatah, de Abu Mazen, en 42 "acciones", 1437. Las demás víctimas se las "reparten", en esa competencia, la Jihad Islámica, las Brigadas de Resistencia Popular, el Frente Popular y el Democrático. Tremendos adjetivos calificativos estos últimos.
Cualquier banda de forajidos que levante el estandarte del antisemitismo, de la judeofobia y del desprecio hacia Israel es, inmediatamente, registrado con el calificativo de "revolucionario"; por eso, nunca he visto manifestación alguna, ni leído declaración o resolución que condenara el crimen contra esos inocentes.
¿Dónde estaban los que gritan que el estado de Israel comete genocidio contra los palestinos? ¿Será que el exterminio o eliminación sistemática de judíos no es genocidio? ¿Dónde estaban esos que vociferan por la defensa de los derechos humanos? ¿Será que los judíos no son humanos? ¿Dónde estaban esos "izquierdistas" que niegan la legitimidad del Estado de Israel, los que olvidaron las enseñanzas de Lenin (o nunca las estudiaron), sobre el derecho de las naciones a su autodeterminación y la coexistencia pacífica? Lo único que tienen de izquierda son sus manos siniestras con las que ocultan lo que hacen las derechas. Sí, porque con su demagogia "izquierdizante", su antisemitismo, su judeofobia, su odio a la existencia del Estado de Israel, en nada se diferencian de las hordas hitlerianas.
Ninguno de los aludidos se pregunta por qué cuando el ejército israelí responde a los ataques de los terroristas mueren civiles y niños palestinos. Mueren porque los usan como escudos humanos en las escuelas, las mezquitas, lugares públicos, los barrios, para refugiarse y esconder su arsenal.
¿Son acaso de izquierda quienes con rostros cubiertos mantienen a la población intimidada; los que cantan a la guerra; los que abrazan fanáticamente la religión para materializar la opresión popular y mantener a la gente en el oscurantismo; los que no creen en una sociedad plural y respetuosa, en la que tanto creyentes como no puedan estar integrados en ella; los que excluyen a las mujeres de la actividad social?
El éxito de la propaganda fundamentalista islámica es haber intoxicado a los "izquierdistas" del viejo y nuevo continente con el discurso podrido de que israelí es sinónimo de nazi y que los judíos son cómplices de ese crimen que es Israel.
Por mi parte, seguiré creyendo en la autodeterminación de los pueblos (llámense israelí o palestino); en el derecho a la vida que tiene todo individuo independientemente de su color, su posición social, su creencia religiosa; en la coexistencia pacífica.
Seguiré en desacuerdo con los bombardeos a poblaciones civiles en cualquier región del mundo.
Seguiré creyendo en la PAZ y en el derecho a existir de Israel.