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Generación de empleo: Principal reto económico del país


El mercado de trabajo es una de las expresiones principales del nivel de desarrollo que alcanza la economía de un país. Panamá se ha caracterizado en los últimos 20 años por una alta sub-utilización de la fuerza laboral. La misma ha sido acompañada con mayor inestabilidad, bajo esfuerzo en prevención de riesgos (las muertes en el sector construcción son un ejemplo) y una cada vez mayor informalización del trabajo. Como corolario a ello, el poco capital humano incorporado a la población a través de la educación pública está contra el incremento de la productividad de la mano de obra (los recientes desordenes estudiantiles serían un ejemplo de mal gusto de esto).
Pensamos que el problema del empleo es uno de los principales retos que enfrentan la sociedad panameña y los próximos gestores de la política económica nacional.
Una mirada de largo plazo nos permitirá definir la magnitud del problema. Entre 1963 y 1983 la tasa de desocupación nunca estuvo por arriba del 10%. Entre esa fecha y el año 2003, la desocupación nunca estuvo por debajo del 10%. En los últimos 20 años, el desempleo a nivel nacional promedió el 13%, mientras que el urbano, el que afecta a las provincias de Panamá y Colón, el 16%. Quizás es por esto que el descenso que experimentó el desempleo en los últimos años no fue visto como real por la ciudadanía.
Pasamos desde el 14% en 2001 hasta el 12.8% en 2003, sin embargo, la desocupación urbana no mejoró mucho, ya que pasó de 17.2% en 2001 hasta el todavía alto 15.5% en 2003, con lo que registramos la cuarta tasa más alta de América Latina. Desde una perspectiva de género, en el desempleo urbano las mujeres llevaron la peor parte con 19.8% en 2001 hasta el 19.3% en 2003. Los hombres, en cambio, pasaron de una desocupación de 15.1% en 2001 a 12.9% en 2003.
La situación se complica más aún si analizamos la informalidad laboral. Hace diez años, 33 de cada 100 personas ocupadas lo estaban en sectores no formales. En 2003, este indicador sube hasta 38 de cada 100 ocupados. Si agregamos el servicio doméstico, el índice de informalidad sube a 39% en 1993 y a 43.8% en 2003. Cerca de 44 de cada 100 panameños ocupados lo están en sectores que no les ofrecen ni protección social ni la formalidad requerida para ser sujetos de crédito y acceder al sistema financiero. Ante la dificultad que tienen los sectores formales para demandar trabajo, la población debe proveerse sus medios económicos en la informalidad, principalmente en el empleo familiar y por cuenta propia.
En el mercado de trabajo intervienen las fuerzas de la oferta y la demanda. La demanda corresponde a la ocupación (empleo), mientras que la oferta corresponde a la Población Económicamente Activa (PEA). Como no todo el que ofrece su fuerza de trabajo logra que ésta sea demanda, la oferta supera a la demanda y existe desempleo.
La PEA creció, en promedio, en los últimos 20 años en 3.4%, esto es, se agregaron cada año al mercado de trabajo 32,000 personas adicionales. Se hubiera requerido un crecimiento superior de la demanda de trabajo para reducir el desempleo, sin embargo, ocurrió lo contrario. La oferta de creció más que la demanda, esto es, 3.5% vs. 3.3%, lo que explica la dificultad de la economía para reducir la desocupación durante los últimos 20 años.
Dado el crecimiento de la oferta de trabajo, alentado en buena medida por las expectativas creadas sobre el nuevo ciclo de expansión económica que se inicia, se requerirá de una alta tasa de crecimiento del PIB si se quiere ocupar tanto a los nuevos ingresantes al mercado de trabajo como a los desocupados que buscan empleo.
Al conocer, la elasticidad Ocupación- PIB Real, se obtiene un método que permite estimar en cuánto se requeriría que creciera el producto para lograr que la ocupación se incrementase a niveles satisfactorios y se reduzca el desempleo, por ejemplo, por debajo del 10%.
El autor de este artículo, mediante un modelo econométrico estimó la elasticidad ocupación-producto que, para un nivel de significación del 5% y 21 observaciones, se estimó en un rango de entre +0.79% / +0.86%, con un coeficiente de determinación de 97% y sin mayores problemas de auto-correlación serial. Esta sensibilidad del empleo al crecimiento económico nos indica que la economía debería crecer, aproximadamente, en no menos de 5% por año durante los próximos cuatro años para que en el 2008, el desempleo se sitúe por debajo del 10%. Llegar hasta una tasa de desempleo de 6% nos tomaría, ceteris paribus, aproximadamente hasta el año 2012.
A pesar de esta reducción estimada del desempleo, en 2008 habría todavía más de 140,000 panameños desocupados y, de mantenerse la tendencia de informalización de nuestra economía, el 40% de los ocupados de ese año (cerca de un millón cuatrocientos mil), lo estarían en sectores no formales; es decir, sin acceso al crédito o a la seguridad social. Con esto, las ganancias de tan espectaculares tasas de crecimiento no llegarían a las grandes mayoría de la población.
Requerimos crecer a un mayor ritmo económico, pero también un efectivo rol del Estado en materia laboral y social.
No atacar el desempleo y la informalidad laboral como tema estatal sería un error estratégico que nos perjudicaría a todos. Significaría menor protección frente a los conflictos y riesgos laborales, una menor generación activa de trabajadores para el sistema de seguridad social y menor capacidad de compra y estimulo a la demanda interna; menor recaudación de impuestos para cubrir el déficit fiscal y para invertir en educación y salud de mejor calidad; en definitiva, abonar a la delincuencia, la pobreza, y la mala distribución de la riqueza imperante en Panamá.

101 años de Panamá América

 
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