"Gibraltar: La roca del Mediterráneo"
Mucho se habla sobre la reconciliación política del Continente Europeo, la creación del Pacto del Tratado del Atlántico Norte, del final de la Guerra Fría y de los revanchísmos entre las grandes potencias del Occidente de esta parte del globo terráqueo. Sin embargo, hay un pequeño reducto rocoso que mantiene vivas las heridas de más de tres siglos de odios y rencores entre ingleses y españoles. Ese lugar es el Peñón de Gibraltar.
Todo se remonta a 1704 cuando una fuerza anglo-holandesa se apodera de la plaza estratégica del Mar Mediterráneo, en el transcurso de la Guerra de Sucesión Española. Los invasores británicos saquean el fuerte español y establecen lo que sería el más poderoso baluarte del Gran Imperio Inglés. El Tratado de Utrecht de 1713, reconoce a Felipe V como Rey de España, pero en un intercambio inusual, de esos que suelen darse en la Diplomacia de antaño, Gibraltar pasa a ser parte de Inglaterra.
Así empieza el dominio anglosajón sobre las aguas del "Mare Nostrum", cosa que duró por espacio de 250 años. Los españoles, desde 1789, reinician su lucha por recuperar el Peñon Mediterráneo, pero los ingleses y sus colonos se han mantenido fuertes ante los embates diplomáticos y militares de España. Empero, esta es tierra española, aunque a muchos lores y caballeros londinenses lo quieran negar.
Como latinoamericano, me resultan sorprendente los juegos y pruebas que nos da la Historia. España levantó el imperio más poderoso que haya existido, en el siglo XVI, pero Inglaterra le ha arrebatado uno de sus puertos más importantes para su comercio mundial.
Quien pueda preguntar a un ciudadano español, éste, de seguro, le dirá que el asunto del Peñón es una cuestión de nacionalidad, pero la insistencia de tres siglos ha hecho olvidar los motivos. Todos los europeos deben amoldarse a la nueva realidad internacional, como lo es la Unión Europea y la Cooperación Regional. ¿Entonces, por qué Inglaterra no quiere devolver el Peñón de Gibraltar a España? ¿Será acaso por el extremo orgullo británico de perder otra colonia o por no querer repetir el trágico suceso de Las Malvinas, sucedido en 1982?
En cuanto a Gibraltar, en lo que respecta a su gente, tiene una mezcolanza de genoveses, ingleses, portugueses, españoles y malteses. Los 31,000 habitantes se sienten como ciudadanos británicos y no desean ser parte del Reino de España. Quieren más a Isabel II y a Carlos I que a Juan Carlos (el español) y a su esposa, la Reina Sofía. Gibraltar mide 2.5 millas cuadradas de tierra. Dentro de "LA ROCA", como los ingleses llaman al Peñón, existen vestigios de la historia de este lugar. Desde ruinas griegas que rememoran las hazañas de Hércules, del cual proviene el Nombre de los "Pilares de Herackles" (porque las dos rocas, Gibraltar en Europa y Jabal Musa en Africa, significaban para los marinos antiguos el fin del mundo), hasta los gigantescos sistemas de recolección de agua de lluvia, ubicados a los lados del Peñón, reflejan los días en que este lugar era clave para las grandes potencias. En la Segunda Guerra Mundial, los alemanes e italianos intentaron en vano, poner cerco al Peñón, para cortar las rutas marítimas inglesas y aliadas. Al no lograrlo, esto les costó a los nazi-fascistas su derrota en 1945.
"Utrech" representa una simple frase: "A PERPETUIDAD". Este es el "status" de Gibraltar, porque supuestamente pertenece a la corona británica. Recientemente, las autoridades españolas insistieron al Primer Ministro inglés, Tony Blair, el reiniciar conversaciones sobre el tema de la soberanía gibraltareña. Pero el Ministro del Exterior y del Commonwealth, James Cook, recalcó en la necesidad de una consulta popular a los residentes del Peñón. España garantiza la Autonomía Especial. con Parlamento y Leyes propias, pero exige la plena soberanía ibérica sobre el lugar. Hasta hace unas semanas, las pláticas terminaron en un punto muerto, y sólo una solución directa de Blair con Aznar (el presidente Español), solucionará el diferendo.
Mientras, la Armada Británica sigue fondeada en la rada de Gibraltar y las costosas instalaciones defensivas ya son un monumento a la resistencia justa e injusta, sobre las reclamaciones y derechos de España sobre esta imponente plaza natural. Todavía los cañones apuntan hacia el horizonte, porque sobre el tema de Gibraltar no se ha dicho la última palabra. La tregua de tres siglos continúa. ¿O no?
Todo se remonta a 1704 cuando una fuerza anglo-holandesa se apodera de la plaza estratégica del Mar Mediterráneo, en el transcurso de la Guerra de Sucesión Española. Los invasores británicos saquean el fuerte español y establecen lo que sería el más poderoso baluarte del Gran Imperio Inglés. El Tratado de Utrecht de 1713, reconoce a Felipe V como Rey de España, pero en un intercambio inusual, de esos que suelen darse en la Diplomacia de antaño, Gibraltar pasa a ser parte de Inglaterra.
Así empieza el dominio anglosajón sobre las aguas del "Mare Nostrum", cosa que duró por espacio de 250 años. Los españoles, desde 1789, reinician su lucha por recuperar el Peñon Mediterráneo, pero los ingleses y sus colonos se han mantenido fuertes ante los embates diplomáticos y militares de España. Empero, esta es tierra española, aunque a muchos lores y caballeros londinenses lo quieran negar.
Como latinoamericano, me resultan sorprendente los juegos y pruebas que nos da la Historia. España levantó el imperio más poderoso que haya existido, en el siglo XVI, pero Inglaterra le ha arrebatado uno de sus puertos más importantes para su comercio mundial.
Quien pueda preguntar a un ciudadano español, éste, de seguro, le dirá que el asunto del Peñón es una cuestión de nacionalidad, pero la insistencia de tres siglos ha hecho olvidar los motivos. Todos los europeos deben amoldarse a la nueva realidad internacional, como lo es la Unión Europea y la Cooperación Regional. ¿Entonces, por qué Inglaterra no quiere devolver el Peñón de Gibraltar a España? ¿Será acaso por el extremo orgullo británico de perder otra colonia o por no querer repetir el trágico suceso de Las Malvinas, sucedido en 1982?
En cuanto a Gibraltar, en lo que respecta a su gente, tiene una mezcolanza de genoveses, ingleses, portugueses, españoles y malteses. Los 31,000 habitantes se sienten como ciudadanos británicos y no desean ser parte del Reino de España. Quieren más a Isabel II y a Carlos I que a Juan Carlos (el español) y a su esposa, la Reina Sofía. Gibraltar mide 2.5 millas cuadradas de tierra. Dentro de "LA ROCA", como los ingleses llaman al Peñón, existen vestigios de la historia de este lugar. Desde ruinas griegas que rememoran las hazañas de Hércules, del cual proviene el Nombre de los "Pilares de Herackles" (porque las dos rocas, Gibraltar en Europa y Jabal Musa en Africa, significaban para los marinos antiguos el fin del mundo), hasta los gigantescos sistemas de recolección de agua de lluvia, ubicados a los lados del Peñón, reflejan los días en que este lugar era clave para las grandes potencias. En la Segunda Guerra Mundial, los alemanes e italianos intentaron en vano, poner cerco al Peñón, para cortar las rutas marítimas inglesas y aliadas. Al no lograrlo, esto les costó a los nazi-fascistas su derrota en 1945.
"Utrech" representa una simple frase: "A PERPETUIDAD". Este es el "status" de Gibraltar, porque supuestamente pertenece a la corona británica. Recientemente, las autoridades españolas insistieron al Primer Ministro inglés, Tony Blair, el reiniciar conversaciones sobre el tema de la soberanía gibraltareña. Pero el Ministro del Exterior y del Commonwealth, James Cook, recalcó en la necesidad de una consulta popular a los residentes del Peñón. España garantiza la Autonomía Especial. con Parlamento y Leyes propias, pero exige la plena soberanía ibérica sobre el lugar. Hasta hace unas semanas, las pláticas terminaron en un punto muerto, y sólo una solución directa de Blair con Aznar (el presidente Español), solucionará el diferendo.
Mientras, la Armada Británica sigue fondeada en la rada de Gibraltar y las costosas instalaciones defensivas ya son un monumento a la resistencia justa e injusta, sobre las reclamaciones y derechos de España sobre esta imponente plaza natural. Todavía los cañones apuntan hacia el horizonte, porque sobre el tema de Gibraltar no se ha dicho la última palabra. La tregua de tres siglos continúa. ¿O no?